Mikayla Jackson

Mikayla, es una adolescente Argentina, cantante, compositora, cantautora, escritora, youtuber, bailarina, guitarrista, pianista, violinista, diseñadora de moda, productora, estilista, pintora, aditora, y dueña de multiples organizaciones
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martes, 2 de julio de 2019

parte 19 libro


El final del juego.
“te veo en el estudio, te amo, Mikayla” leí el mensaje una última vez. Hoy todo terminaría. Ya no quería seguir con esto. Le di el último trago a mi botella y salí a la cocina del estudio.
-así que aquí estuviste todo el día, preciosa-sentí la voz de Harry a mi lado. Le regale una sonrisa algo ebria. Lo tome les cuello y lo bese lo más fuerte que pude. El me correspondió sin quejarse, claro que lo haría.
Me senté sobre la mesada y se colocó entre mis piernas. Pase mi brazo por su cuello y lo acerque más a mí. Seguía mordiendo sus labios y sentí como llevo su mano a la hebilla de su cinturón.
Pase una de mis manos por debajo de su camisa. No fue nada especial, luego de tantas veces que lo llevas a la práctica, se vuelve una aburrida rutina.
De repente, los labios de Harry se separaron sorpresivamente de mí. Y la siguiente imagen que tuve fue de un Harry golpeado en el suelo con Zayn encima de él.
Esto se iba a poner bueno.
-¿Qué mierda te pasa, Zayn?-le grito Harry.
-¿Qué mierda crees tú qué haces con Mikayla?-Harry me miro. Yo no puse ninguna expresión en mi rostro.
-supérala de una vez amigo. ¿Por qué reaccionas así?-Harry le seguía gritando confundido. La cara de Zayn era una caricatura.
-¿Qué la supere? Ella es mi jodida novia, gilipollas-lo cogió del cuello de la camisa y lo levanto del suelo. Harry me miro con el ceño fruncido y la respiración agitada.
-¿Qué?-escupió sus palabras. Esta vez, Zayn también me miro-¿eres su novia de verdad?-pensé mis palabras por un segundo, pero terminaron saliendo solas.
-creo que si-sonreí inocentemente. Harry me miro con espanto y sin entender nada.
-Zayn tío, yo no la obligue a hacer nada, ella me beso-le grito, pero Zayn no corrió su vista de el-¿no me crees, idiota?
Zayn siguió sin correr su mirada de él.
-ella me beso, así como lo estuvo haciendo el último año, joder-grito. Esta vez vi como Zayn le proporciono un fuerte golpe en la cara. Fue tan rápido que siquiera pude reaccionar. Harry se compuso luego de unos segundos y lo miro con la peor cara del mundo.
-ella se ha estado acostando conmigo los últimos meses, imbécil-volvió a escupirle en la cara.
-eso no es verdad-Zayn intento convencerse a sí mismo.
-si es verdad-ambos corrieron su mirada hacia mí, y yo me encogí de hombros. El rostro de Harry era de puro desagrado, enojo, asco, y el de Zayn…. No tengo las palabras para saber qué era lo que expresaba.
-¿Qué es lo que te sucede, maldita sea, Mikayla?-volvió a gritar Harry. El agarre de Zayn se intensifico en el cuello de su camisa, y su mirada le advirtió que no me volviese a gritar. Fue tan divertido ver cómo tras todo lo que le había dicho Harry, seguí intentando defenderme.
-¿Qué pasa Harry? ¿Acaso no me dijiste que yo lo valía todo? ¿No vale la pena pelearte con tu amigo por mí, cariño?-la vista de Zayn se volvió a mi cuando pronuncie la última palabra.
-estuviste jugando conmigo todo este tiempo-dijo a regañadientes Harry. Yo le sonreí inocente.
-claro que no, yo no te obligue a ilusionarte como un niño-pareció dolerle porque de un segundo a otro sus ojos se cristalizaron. Nunca me hubiera imaginado esa imagen de Harry Styles. Hubiera pagado por verle llorar. Zayn soltó su agarre y retrocedió hasta la puerta, pero antes de irse, Harry me miro nuevamente con asco y pronuncio:
-de veras que eres la perra que todos dicen-volví a sonreírle. No tenía idea.
“somos peor”.
Cuando el término de irse, la mirada de Zayn se volvió hacia mí.
No, no era la perra que todos dicen. Soy peor.
-¿Qué mierda fue eso?-dijo sin aliento. Cogí mi botella y volví a beber un trago.
-¿Qué esperas que haya sido?-me encogí de hombros.
-dime por todo lo que quieras, que él te obligo, por favor. Que lo que dijo no era verdad-lucia desesperado. Le sonreí.
-¿Qué te pasa, Zayn Malik? No habrás creído que de verdad era tu nueva novia-el me miro confundido, enfadado, alterado.
-¿Qué mierda me estás diciendo, Mikayla?-me grito-¿a qué estás jugando?
Volví a sonreírle.
-sé que crees que, nadie podría dominarte ni ganarte Zayn. Pero todo lo que eres, es solo un personaje, y en ciertas partes esa pinta de egocéntrico y despreocupado falla, y en cada falla estuve yo. ¿Acaso no te gusta ver como alguien pudo ganarte y utilizarte por primera vez?-quizá estaba un poco ebria.
-no te entiendo-dijo alterado-no entiendo lo que estás diciendo, no-su respiración cada vez era más agitada.
-no eres tan difícil de enamorar, Zayn. Espero que puedas vivir sabiendo lo que provocas cada vez que rompes un corazón-el rostro de él se distorsiono.
-dime que no es lo que estoy creyendo-dijo casi sin voz.
-¿Qué se siente saber que no eres le único que sabe jugar, Zayn? Te devolví las mentiras con más mentiras-volví a sonreír.
- Todos mentimos, pero tú eres la única que sabe cómo vivir en una mentira-contuvo sus músculos mientras corría su mirada hacia un lado-estuviste fingiendo todo este tiempo-susurro volviendo su mirada hacia mí-¿enserio fuiste tan bajo intentando dañarme como yo lo hice cuando terminamos?-empezó de nuevo a gritarme.
-yo te había dado todo, y tú no supiste apreciarlo, nunca volviste por mi…
-¡si no volví por ti, fue porque pensé que estarías mejor sin mí! Te amé, joder, lo sigo haciendo, eres una perra. Solo dime que hay más en la historia. Que hay algo que no sé. La diferencia de lo que me estás haciendo, y lo que yo te hice, es que yo volví a buscarte porque sabía que terminaría por hundirte conmigo, todo esto fue una mentira, ¿para intentar romperme el corazón?-se acercó sorpresivamente hacia mí, levante los hombros.
-¿y funciono?-le pregunté. La expresión que le siguió hizo que mi borrachera bajase un momento. Sus labios se abrieron unos milímetros intentando respirar, sus ojos divagaban en todo mi rostro, intentaba poder pensar en algo, pero parecía que las palabras le fallaban. Aunque debo admitir que por su mirada me corría un leve escalofrío por la espalda por temor a que sea capaz de levantarme la mano.
-tú no puedes engañarme, joder, por más que hayas fingido te conozco, tú te enamoraste de mi-grito, lo miré penetrante.
-¿y eso que? De lo que ahora estoy más enamorada es de tu expresión cuando dejes la habitación y entiendas que la única chica que quisiste, te detesta, a niveles galácticos, y que si pudiera, te lastimaría todo lo que...-se acercó furiosamente hacia mí y me estampo contra la pared colocando ambas manos a mi costados. Aquí vamos otra vez.
-¿eres tan patética que arriesgaras tus sentimientos por romper los míos?-me hablo apretando sus dientes cerca de mi boca. Volví a sonreírle.
-vamos, ¿Qué vas a hacer? Sería tan lindo que me pegaras en este momento, solo así sabré que no puedes controlarte cuando se trata de mí, ni a tus sentimientos. Déjame decirte, mi amor, que fue tan delicioso jugar con tus sentimientos…-intente cogerle su muñeca pero se alejó sorpresivamente de mí. Me miro con enojo, con asco, como si quisiera matarme. Una mirada que antes me hubiera hecho temblar, hacer que baje la mía. Pero ya la veía venir. Y estaba preparada para cualquier cosa que pudiera llegar a hacer.
-tú no puedes hacerme esto-dijo con voz entre cortada y retrocediendo unos pasos.
-luego de esto, me encantara decirle a la prensa como volviste a romper mi corazón. ¿Recuerdas a los amigos que estaban contigo el día que terminamos? Si pudieras abrir los ojos y no fueras tan estúpido, te darías cuenta que fueron todas mis conquistas, Harry, Louis, Andy….¿qué paso con ellos? Se les rompió el corazón, ¿Qué pasara contigo?
-eres una zorra-susurró negando con su cabeza.
-seré todo lo zorra que quieras, pero tu corazón y el de muchos, siempre me pertenecerá. No importa cuando me odies ahora, sabes que nunca podrás encontrar a alguien como yo-quizá la botella de más que había tomado era la que estaba hablando, quizá mi enojo lo era, quizá era Amy, pero no podía esconder que cada más dolor que la cara de Zayn expresara, mas era el mío. Pero no había vuelta atrás.
-yo ya no te amo, y nunca volveré a hacerlo-declare con voz seca.
Se paralizo unos minutos mirando al suelo sin decir nada, pero luego levantó su mirada e hizo una mueca con su boca.
-si querías ganar el juego, con eso lo conseguiste. Me destruiste, Mikayla. ¿Quieres saber cuál es tu premio? Que podrás vivir con la satisfacción de que sabes que te amo con toda mi alma y aun así pudiste burlarte de mí-me escupió sus palabras pocos segundos antes de abandonar la habitación a paso rápido.
Cuando lleve mis manos a mi mejilla comprobé que había lágrimas en ellas. Había roto a Zayn, pero también a mí.
-así que fue todo un largo juego-sentí una voz tras de mí. Me di vuelta. Iván estaba apoyado en el marco de la puerta.
-Iván…-intente susurrar. El volvió su mirada a mí y me sonrió con pena unos segundos.
-lo escuche todo, tranquila, no hace falta que me des la misma charla que a Malik-dijo suspirando-yo era uno de los que estaba esa noche cuando terminaste con Zayn, ¿no es así?-le asentí.
Él se lo tomo con una frustrada calma. Él nunca me había herido, tampoco lo haría ahora con sus palabras. Pero  había interpretado que también había jugado con él.
-vaya, si eres buena en todo lo que haces-sonrió al suelo despeinándose un poco.
-lo siento-baje mi mirada.
-tranquila, yo no te detesto-volvió a darme la misma sonrisa-supongo que todos te lastimamos, pero lo que hiciste con Zayn… fuiste a otro nivel. El de veras te quería-abrí mi boca para quejarme pero él fue más rápido-aun así no es mi asunto.
Se dio vuelta pero antes de irse, me dijo su última frase.
-¿sabes? Siempre seguí enamorado de ti desde que rompimos antes que conocieses a Zayn, solo que lo oculte a mí mismo porque estabas enamorada de él. Y ahora por un segundo creí que… podrías llegar a quererme más de lo que lo hiciste con él, veo que me equivoque-y terminó desapareciendo de la sala.
Me dejo con la palabra en la boca. Al fin y al cabo Iván siempre había sido mi más fiel amigo.
Hay un dicho que dicen que el último que se va de la sala es el que más te ama. ¿Sería eso verdad?
Aun así, me encontraba sola en la sala. Y mi labor estaba hecho.
Mi vida:
Prometo que hice mi mejor esfuerzo por no caer en mi propio juego, pero me perdí… Me hundí en el intento. Me resistía a ese cielo que encontraba en tu infierno, ignoraba consciente y “determinantemente” esos encantos tuyos tan peculiares, me negaba a creer tus palabras y rechazaba crédulamente tus intenciones, pero muy tarde me di cuenta que tus besos, todos aquellos pequeños grandes detalles y miradas, ya habían logrado un efecto fatal en mí. ¡Qué cobardía despertar el amor e ilusión en alguien sin intención de amarle! Esperaba tanto de ti, que me olvidé de mí… Grave error.
Ya había caído una vez, ¿Por qué tuve que volver a hacerlo?
El mundo te romperá el corazón de todas las formas imaginables. Esto está garantizado y yo no puedo explicarlo, como tampoco la locura que llevo dentro o la que llevan los demás. Y cuando tengas el corazón roto tendrás que volver a construirlo y, no solo eso, tendrás que volver a confiar y esta es la parte más difícil. A pesar de todo esto, aunque la vida rompa todas tus ilusiones debes seguir soñando, porque si no lo hacer ¿qué clase de vida estarás viviendo? ¿para qué quieres una vida si no la estás aprovechando? No se puede vivir con miedo toda la vida. La vida es así: te caes, te levantas y te vuelves a caer. Pero, si ni siquiera te mueves por temor a caerte, en realidad, ya te has rendido.
Tú presencia, tus caricias, tu voz… Todo tu ser ha sido la peor de mis adicciones; pues increíblemente, aún sigues siendo mi persona favorita, a quien quisiera correr a contarle mis más tristes y alegres noticias.
Odio pasar por esas calles, visitar esos lugares, toparme con esas personas, escuchar ciertas expresiones y que inevitablemente me ahoguen en un mar de recuerdos, y es que a tu lado cualquier plan era genial, cualquier charla era ideal, y todo espacio lo hacías especial.
Revivir muchos recuerdos a tu lado fue un verdadero reto para mi cordura.
Fuiste mi mal necesario, detesto que tu recuerdo se aferre a mí ser, tus besos y caricias a mi piel y tu regreso a un “tal vez”… Alejarme de ti fue un tremendo acto de valentía, después de todo siempre fuiste una pequeña adicción de mi días; resistirme a no llamarte, no buscarte, no verte tomó toda las fuerzas que hay dentro de mí, y me rehusaba a aceptar que nuestro amor terminaba ya.
Seré precisa y concisa, nunca te he olvidado de verdad, (ni espero hacerlo) pero ya no te necesito a mi lado. Es verdad, le diste un giro a mis inseguridades y “mis secretos” dejaron de ser inconfesables; robabas mi soledad a cambio de tu inigualable compañía, por eso tanto temía el verme sin ti en la vida. Tú no fuiste el culpable, tampoco lo fui yo, quizá no era nuestro momento, cuestiones del tiempo y falta del deseo y esfuerzo por tenernos en este destino tan incierto.
Te agradezco porque aprendí a amar conscientemente, a basarme en las acciones, y usar la razón antes que el corazón. Porque aunque de palabras hermosas tú me llenabas y con tus encantos me atrapabas, mientras que de mi amor te jactabas; tus acciones y decisiones siempre me enredaban. Detestaba esa maldita habilidad que tenías de acelerar mi corazón y alterar mis emociones sin si quiera tocarme…
Pero hay algo que he de decirte siempre, ser yo misma estando contigo fue de los mejores privilegios, libertades y placeres, por eso decidí complicarme dulce y amargamente la vida contigo…
En este momento no me importa que yo haya caído en mi propio juego, sino que tú lo hayas hecho. Porque siempre, fuiste mi prioridad. Quiera o no. Para bien o mal.
Una vez más he tenido que recoger mis pedazos y rearmarme. Siento que cada vez que lo hago duele menos y me hago mas fuerte. Pienso incluso que de seguir así podría endurecerme al punto de no romperme más, y eso sería un alivio.
Te prometo que cuando escuche tu nombre, fingiré que no me importa. Te prometo que cuando llore por ti, lo haré solo por las noches. Te prometo que cuando te extrañe, no iré a buscarte ni a llamarte. Te prometo que no habrá un solo día que no divague por ti.
Olvida el día que nos conocimos, olvida el primer momento en que me hablaste. Olvida todas esas cosas que me hacían reír, olvida aquel día que estaba triste y tú me consolaste.
Olvida la primera vez que me dijiste que me querías, y, por supuesto, olvida también como te contesté.
Olvida cuando te sacaba de quicio y lo mucho que me gustaba hacerlo.
Olvida lo mucho que te echaba de menos cuando no estabas. Olvida aquella despedida tan fría y dolorosa. Olvidamos ahora que empezamos a cambiar…
Olvida que alguna vez formé parte de tu vida.
Olvídame.
Olvídalo todo.
Si te lo pido es porque sé que no te costará hacerlo. Olvídalo tú porque yo, sinceramente, no puedo.
Dame tiempo, ya volveré a ser yo otra vez.
Fuiste mi mal necesario; ya no te necesito, ni eres indispensable para vivir, pero sí eres inolvidable en mi existir.
Hay amores que nunca se van, quizá aporque nunca salieron del corazón y siguen abrazados al alma.
Fin.
Agradecimientos.
A este punto del libro estarán muy confundidos. ¿La historia es real? ¿De verdad habrá sido su diario íntimo? ¿Habrán terminado así con Zayn?
Este libro fue una historia que yo escribí personalmente basada en todos los rumores, chantajes y suposiciones que se inventaron a lo largo de mi vida, de mis relaciones y de mi trabajo. Decidí usar nombres reales, algunos no pude porque no se me permitieron, pero quiero que entendáis una cosa: esta historia es ficción.
Si debo admitir que algunas escenas son reales. Algunos diálogos más verdaderos de los que querría. Algunos días de veras pasaron, pero otros son un invento que tuve inspirada en los rumores de la prensa que crearon a lo largo de nuestra relación; queda en ustedes adivinar que capitulo es real y cual no.
Amy de veras existe, también el libro. Pero Amy para mi es ese alter ego que a veces escucho. Eso parte de mí, que en realidad todos tenemos. La que no se quiere conformar, la que nunca se calla. Todo lo que una vez soñé ser, Amy lo es, pero lo logro todo puliendo sus herramientas de forma tal que les saca tanto brillo que en ciega a los demás.
A veces pienso que sería de mi si las 24 horas del día fuera Amy completamente. Supongo que tendría todo lo que quisiese, y nadie se atrevería a meterse conmigo. Pero yo, como Mikayla, tengo seguro una cosa que Amy jamás entenderá, que si logras algo hiriendo a otros, a la larga también te estarás lastimando a ti misma.
                                                           Con amor, Leila Cortes.

parte 18 libro


Referentes.
¿Odiaría a todo el mundo? ¿Quién sería si mi primer y único amor no me hubiera traicionado? ¿Qué sería si hubiera seguido en la banda? ¿Quién sería yo si hubiera sido otra? ¿Sería feliz si fuera confiada? ¿Si fuera exitosa no estaría triste? ¿Si no hubiera roto mi sueño quién sería ahora? ¿Quién sería yo si la otra yo, esa manipuladora y acomplejada, si ella no existiera? ¿Quién sería yo si hubiera sido otra?
Si hubiera estado en el momento indicado ¿Qué hubiera pasado?
¿Cómo sería mi vida si hubiera si yo hubiera nacido en otro lugar, otro país? ¿Si yo nunca lo hubiera conocido?
Estamos llenos de nostalgia, de lo que hubiéramos podido ser.
Siempre pensamos que es mucho más feliz el que hubiéramos sido sino fuéramos lo que somos.
Somos una de las tantas posibilidades de lo que hubiéramos podido ser.
Hoy en día, todos están pendientes de lo que yo hago, si como sino como, si duermo, si me analizo, si estoy sola, si esto... Si lo otro... Pero solo yo sé lo que es estar en mis zapatos. 
Podrán decirme egocéntrica, narcisista, egoísta pero yo tengo que estar enfocada, muy enfocada. 
Todos ven algo distinto en mí. Que soy envidiable, única, irrepetible. Dicen que soy obsesiva, prolija, metódica, detallista. Hay muchas miradas sobre mí, qué hago, qué digo, qué me pongo. Me miran todo el tiempo y por eso estoy más exigida. Y yo lo acepto porque se lo que soy. Sé que soy un referente. 
Todas las personas necesitan un referente para saber dónde están parados en su vida. 
Para saber qué hacer, qué decir, cómo manejarse se necesitan… modelos, ejemplos a seguir. Por eso somos tan importantes los referentes. 
Todo el mundo tiene referentes, menos yo. Yo soy el referente y un referente es perfección. 
La infelicidad no tiene medida hasta que te topas con alguien feliz. Ahí sí, con ese referente podes saber cuan feliz sos. 
No solo la comida engorda, la mirada de los demás también. Quisiera verte más gorda para sentirte más flacos. Quisieran verte menos feliz para sentirse menos infelices. 
Cuando te preguntan cómo estas, la respuesta no es bien o mal, sino comparado con quién. Nadie es alto, gordo o rico, se es más alto, gordo o rico qué alguien. Para eso sirve un referente. Para saber que sos menos, menos que alguien. 

Un referente nos alivia, porque nos hace sentir que no estamos solos en el mundo. Los referentes son conductas a imitar. Ese es el problema de los referentes, se vuelven un ideal muy difícil de alcanzar. Un espejo en el que siempre te ves feo. 
Uno se llena de ideas de lo que debería sentir. Un referente se llena de debería. Un referente te llena de prejuiciados, de única forma de ver la vida. Un referente es ese fantasma perfecto, imposible de alcanzar.
Los humanos creen que cargan con el peso de los miradas de los demás, es falso. La mirada más cruel es la mirada de ellos mismo. La que todos los días le dicen lo poco que vale. Respecto al ideal todos somos imperfectos, comparados con nada todos somos perfectos. 
Los humanos crecen comparándose con otros, pero lo singular de la vida no tiene parangón. Es eso especial y único que nos hacen especiales y únicos. 
El ideal es tan severa, que les dice que valen tan poco que no deberían existir. 
Volviendo a la jugada.
-¿Cómo siguen tus heridas?-le pregunté mientras me servía algo de ensalada de la mesa de aperitivos a su lado, mientras el hacía lo mismo que yo.
-bien-dijo sin mirarme.
-¿quieres salir hoy?-le pregunte intentando sonar desinteresada, pero no funciono demasiado. Esta vez el sí volvió su vista hacia mí.
-¿Por qué de pronto tu cambio de postura?-levantó la ceja, yo puse los ojos en blanco.
-está bien, si te vas a negar olvídalo-dije dándome vuelta con mi plato en mano, pero él me cogió de la muñeca antes que le dejara solo.
-no iba a negarme-dijo sin expresión-para ti es muy fácil olvidar todo lo que puede llegar a pasar cuando no es de tu agrado, ¿verdad? Así como olvidaste tres putos años de noviazgo, ¿no es así, Mikayla?-vale, ese comentario no me lo esperaba. Zayn parecía decidido a revivir nuestro pasado a toda costa.
-vamos, sé que a ti tampoco te importé mucho-el me miro a los ojos por unos segundos, pero no hablo hasta luego de un bree tiempo.
-claro que no me importo-dijo al fin-por eso te escribí más de dos álbumes, ¿no crees?-me dijo con tono de hipocresía. Mire hacia el suelo.
-zayn…-me interrumpió.
-¿puedo hacerte una pregunta?
-ya lo hiciste.
-¿lo que tuviste con Alex, Andy y Tom Cruise, fue de verdad?-fruncí el ceño. Esa pregunta no me esperaba.
-¿Qué quieres decir? Claro que estuve con ellos de verdad.
-hablo de que si… llego a ser como lo nuestro-baje la mirada. Por unos segundos eternos no hable, hasta que mis labios se despegaron.
-Zayn… nada llegara a ser como lo nuestro-susurre. Parece que eso era lo que quería escuchar, porque su semblante cambio repentinamente, y una sonrisa de pena se posó en sus labios.
-quizá podríamos salir esta tarde-cambio de tema. Esta vez yo sonreí.
La zorra vuelve.
Estábamos con Zayn sentados en el set vacío de grabación. Los demás estaban en el comedor, era la hora del almuerzo. Pero ambos decidimos huir con nuestras guitarras a una sala alejada para componer el próximo éxito de la película.
Llevábamos ahí casi una hora, y las miradas cada vez se nos hacían más intensas.
De pronto, la puerta del set se abrió de golpe azotándose contra la pared y la luz dejo ver a una rubia alterada con una mirada asesina en su rostro.
Perrie Edwards.
-¿así que ahora te escondes, Zayn Malik?-grito entrando a la habitación. Él se dio vuelta y la miro inexpresivo. Yo estaba callada ante la escena.
-¿Qué crees Zayn? ¿Qué voy a dejar que me uses para olvidarte de la niña esta, que te de todo mi amor y después me dejes tirada cuando ella volviera? Estas equivocado, Zayn Malik-le empezaba a gritaren la cara. El ni parecía inmutado.
-Perrie, no sigas humillándote a ti misma-le dijo volviendo la vista a su guitarra.
-tú no te vas a olvidar de mi Zayn Malik-insistía a gritos-¿estás enamorado de la pendeja esta, de nuevo?-le escupió señalándome con su pulgar.
Ambas corrimos nuestra mirada hacia él. Zayn no decía nada, siquiera miraba a ninguna de las dos. Quería escuchar que tenía que decir.
Por lo que había sabido, Zayn había vuelto por unos meses con Perrie, quien había sido su ex tiempo antes de conocerme. Parece que a ella no le gustó mucho la idea que la dejara y luego empiece a salir con su ex. Luego de unos eternos segundos, contesto.
-si-dijo con los hombros relajados luego de esos segundos tensos.
-eso no es amor, es follón, mi vida-golpeo la pared. Wow, parecía que yo no era la única desquiciada a la que Zayn le había roto el corazón.
-¿amor?-le pregunte susurrando a Zayn. Él no me miraba, sino que tenía la mirada clavada en Perrie.
-tu no podrías ser más zorra, así es tu plan, le dejas cuando te cansas y si te aburres vuelves, juro que los hundiré a los dos en la prensa-me grito a mi esta vez. Yo seguía callada mirándola sin expresión, es que simplemente, no me esperaba aquello.
-quizá es hora de que te vayas, y lo olvides todo Perrie-hablo por fin Zayn.
-¿es acaso que la niñata no puede hablar?-soltó casi verde ella.
-me temo que no, supongo que ayer fui muy bruto-soltó Zayn. No pude evitar que una risa saliera de mis labios y me tape la boca con la mano. La cara de Perrie era un solo chiste.
No me tomen mal. Me vengaría de todos los hombres posibles, pero no de las mujeres. Sabía que Perrie no se merecía que la ilusionara y luego la dejara, pero no podía siquiera hablar, tenía un plan que continuar.
-eres un idiota Zayn, siempre lo has sido-grito-váyanse a la mierda, y púdranse en el infierno.
-gracias por el halago-dije inocentemente-sabíamos que apreciabas nuestra capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo-esta vez fue Zayn el que dio una risa por lo bajo. Perrie terminó azotando la puerta tras irse del set. Siquiera sabía quien la había dejado entrar.
Para cortar el filoso silencio que se hizo presente en la sala, hable.
-pareces que nunca dejaste el espíritu rompe corazones, Zayn-el me miro.
-lo lamento por eso, no espero que creas que te estuve engañando, ella siempre me siguió…
-no lo creo-lo interrumpí-porque no somos nada, no me podrías engañar-él puso los ojos en blanco.
-¿seguirás con eso?
-mejor sigamos con la canción-el dejo la guitarra de lado.
-ya me canse de hacer música-dijo frotándose la cara.
-has cambiado-sentencie. El me miro. Era verdad-el Zayn que conozco nunca diría lo que acabas de decir, al menos no delante de mí.
-no cambie. Siempre fui un hipócrita narcisista con graves problemas de misantropía, generada por la suficiencia de creerme el poder que imagino tener en mi vida-se encogió de hombros-tú también cambiaste-declaró.
-en realidad no, eres solo tú que me ves de una manera diferente-el frunció el ceño intentando descifrar lo que acababa de decir en mis ojos.
-quizá-terminó suspirando-aun así sigues siendo todo lo que siempre necesite.
Veamos quien gana.
Zayn se posicionó arriba mío, y comenzó a besarme todo el cuello. Sus besos, su aroma, todo en el me volvía lentamente loca.
No tarde en quitarme la ropa, no tarde en desabrocharse el cinturón.
Y me hizo suya toda la noche. La última noche de trabajo.
Pero había sido diferente. Totalmente diferente. El Zayn que estaba encima mío no lo concia. Mostraba su desesperación mentiras besaba mi piel, y cada roce con la suya hacia que todo temblara dentro mío.
Estaba desesperado, apasionado, y sobre todo, enamorado.

Cada beso, cada caricia lograría enamorarme más. Era tan dulce, lujurioso, delicado. No entendía que estaba pasando entre nosotros dos esa noche.
Y Zayn logro terminar de enamorarme. Y así mismo, caí en mi propio juego.
Este último tiempo había sido como aquellos primeros meses en los que recién nos conocíamos. Era interesante, nuevo, desafiante, caliente.
Y parecía que revivíamos a sangre viva nuestro pasado con cada beso.
-entonces, es oficial, ¿estás conmigo?-dijo casi susurrando con la respiración agitada sosteniéndome por la cintura.
-es oficial-sonrió. Me dio un último beso y cayo dormido a mi lado.
El juego estaba por terminar.

parte 17 libro


El fondo de la pecera.
La campana que indicaba el final del día de grabación sonó, y sus ojos no dejaban de intimidarme.
Mi mente empezaba a divagar en preguntas, si lo que estaba haciendo de verdad estaba bien. Podría estar metiéndome en un juego sucio. Conocía a Zayn como la palma de mi mano, podría manipularlo, pero no jugar con él. Zayn Malik no era una persona con la que se jugara.
Él me había demostrado que podía ser lo más imprevisto de la noche a la mañana y que podía dar vuelta las cartas tomando el todo el poder.
Pero ya era tarde para darme de baja. Solo tenía un problema; no sabía cómo volverle a hablar luego del día anterior. Pero no me tuve que preocupar mucho por ello, él fue quien volvió hacia mí.
Cuando vi que sus pasos se encaminaban hacia mí, instantáneamente me di la vuelta y comencé a apresurar mi paso hacia mi camerino. Sentí sus gritos llamando mi nombre por detrás de mí pero no estaba preparada para seguir en mi papel.
-oye… ¿estas huyendo de mí?-dijo colocándose dos pasos delante mío, pero seguíamos caminando.
-no, llevo prisa.
-¿puedo hablar contigo antes que vuelvas a desaparecer de la faz de la tierra hasta mañana?-levanto las cejas.
-no, ya te dije que llevo prisa.
-no me trates con tanto desdén, cariño-dijo casi suplicante -esas marcas que tienes en la cadera, ¿te las he hecho yo?-pregunto sin mirarme a los ojos. Miraba mis caderas.
-¿Qué vas a hacer? ¿Te vas a arrepentir? Ambos sabemos que ya es muy tarde arrepentirse de algo cuando ya está hecho-muy bien, otro acercamiento a nuestro pasado.
-si te lastime, juro que no fue con el afán de hacerte daño, Mikayla-puse los ojos en blanco.
-¿me vas a decir que ahora ya no eres el Zayn que conocí y ahora no le pones un dedo encima a nadie?-le dije con voz burlona pero enojada. Otra memoria de nuestro pasado. Creo que me estaba pasando. Pareció enojarse levemente.
-maldita sea, si no fueras tú, joder, como te golpearía Mikayla-abrí los ojos. Ese comentario me tomo desprevenida.
“Relájate”.
-y eso a veces siquiera te importo-le escupí. Eso pareció una patada en los huevos para él. Hacia menos de dos minutos estábamos hablando y yo ya había hecho 3 referencias a nuestro pasado, creo que ya era suficiente.
-¿podrías dejar de detestarme, solo por un jodido segundo?-pregunto con frustración.
-¿me vienes a decir algo bueno, o puedo irme a cambiar ya?-le pregunté ignorándolo.
-no sé qué quieres que te diga. Lo siento, lo siento por lo de ayer, lo siento por tratarte como una mierda estos meses, lo siento por hacerte daño cuando eras mi chica, y no sé qué esperas, lo lamento Mikayla, y no hubo un día de estos tres años en los que dejara de pensar en ti, porque lo peor es que…- Me sorprendió que esta vez, el haga una referencia a nuestro pasado. Increíble-yo sigo queriéndote-dijo de repente me reí con frustración.
-¿quererme? No, tú no me quieres, Zayn Malik. Querer a alguien no es venir como un despojo humano, echarte un maldito polvo, y esfumarte como el humo al siguiente día-el frunció el ceño.
-yo no me esfume, nunca lo hice. Mikayla, seré muchas cosas pero no un patán, al menos no contigo. Te estoy pidiendo, que si quieres, podríamos intentar algo entre nosotros-fruncí el ceño. Me confundí. La galaxia paso por mi cabeza.
-ni de coña, no volvería a tener nada contigo, ni ahora, ni en un millón de años-el suspiro frustrado.
-esta vez hare las cosas bien, nena.
-¿Por qué el repentino interés?-le interrumpí.
-¿te basta si digo que al fin acepte que nunca te olvide?
Oírme, podréis todos. Escucharme, solo algunos.
Fría como el hielo de un helado en pleno Agosto.
Seca como un suelo a pesar de haber llovido.
Viento que te calma en algún camino angosto,
Dulce confesión de un delito reducido.
Fiel como un sabueso a tus pies siempre postrado,
Protector devoto del honor de tu palabra.
Por ti he ejercido de psiquiatra y abogado,
Y he acabado interna de esta crónica macabra.
Blanca como el foco que apuntas a tus ojos
Cada mediodía que recuerdas tu trabajo.
Años evitando de tu corazón enojos
Siempre dirigiendo mi cabeza hacia abajo.
Dices que me quieres, son palabras subjetivas,
Pues de amar a esto considero que hay un trecho.
Lisos como el folio en el que escribes son mis labios,
Dulces, pero hoy se han llenado de veneno.
Pues de estar jugando a los insultos y agravios
Me he perdido un poco en el cieno del terreno.
Pero sabes bien que sangrante, verde o perra,
Soy siempre la única que ha estado a este lado,
Que en tu nombre siempre he marchado a la guerra,
Y en tu nombre siempre he ganado si he luchado.
Pregúntate hoy si la vida que ahora escoges,
Supera en algo a la que podrías haber tenido.
¿No se dice eso, que si siembras, bien recoges?
Yo he sembrado un mundo y a ti te lo he ofrecido.
Imagino que estamos dados al error,
y soy alma penitente esperando a tu regreso.
No importa que copies mi sonrisa en otra boca.
No importa que busques otros iris de esmeralda.
Escucha un momento la sentencia de esta loca:
Nunca encontrarás en otros ojos mi mirada.
Siempre terminar con una historia sienta mal.
Y esto me parece un destino lamentable,
Pero cada cuento tiene un punto y final
Y un protagonista para el resto irreemplazable.
Hecho trizas.
Eran cerca de las 2 de la mañana, y el no volvía. Estaba sentada en el sillón de la sala de su casa, mañana debíamos grabar, y era extraño el hecho de que él no esté en casa a esas horas. Y yo como una estúpida lo esperaba sentada en el sillón. Seguro se estaba tirando un gran polvo con alguna rubia.
Me levante instantáneamente cuando sentí el ruido a llaves en la puerta principal y me dirigí a esa sala. Cuando cruce el marco de la puerta me quede tiesa ante esa escena.
Zayn levantó su mirada al darse cuenta de mi presencia, pero rápidamente volvió a bajarla.
-no quiero ningún comentario, por favor-dijo colgando las llaves en su llavero.
La imagen de un Zayn despeinado, con manchas de sangre en su camisa desprolija, un par de raspones en la cara y los nudillos ensangrentados se hizo más visible cuando prendí la luz de la mesada al lado mío.
Se había metido en otra pelea.
Cerré los ojos con fuerza, apreté mis labios intentando que un mar de reproches no saliera de ellos. Suspire levemente mirando hacia abajo.
-supongo que no puedo llamar a la enfermera porque el director te matara si sabe lo que acabas de hacer-el suspiro mientras se quitaba la campera de cuero.
-no me puede dar más lo mismo el puto director, solo quiero dormir-dijo intentando caminar hacia la puerta, pero sus piernas tambalearon un poco. No estaba herido solo en el rostro.
-espera-le dije acercándome a él y sentándolo en el sillón. Corrí hacia el baño y busque un poco de alcohol y ventas para los nudillos. Volví a la sala y él estaba desplomado en el sillón con la mirada hacia el techo, no tarde en sentarme a su lado y coger sus manos.
-vete a dormir Mikayla, no hace falta que hagas de mi madre-puse los ojos en blanco.
-si fuera tu madre, ambos sabemos que te estaría gritando, más que curarte-esta vez, él puso los ojos en blanco. Le coloque el alcohol con algodón sobre los nudillos, él ni se inmuto. Este procedimiento ya lo sabía de memoria, lo habida hecho tantas veces en el pasado, y sabía que él pensaba lo mismo.
-¿dejaste de ir a boxeo, no es así? Para volver a las peleas callejeras-él no me contesto nada-sabes que esto arruinara a mas no poder tu imagen y…
-me importa una mierda-me interrumpió-ya no puedo estar más arruinado-dijo sin expresión alguna. Tampoco me miraba.
-me olvide la venda en la habitación, sígueme-dije ignorándolo por completo. Camine hasta mi habitación sintiendo sus pasos tras de mí. Le hice sentar en la cama y me arrodille a su lado siguiendo con mi trabajo.
-Zayn… eres un idiota, espero lo entiendas-dije sin mirarlo aún, el tiro su cabeza hacia atrás.
-nadie me llamo idiota tan seguido como tú-dijo sin expresión.
-quizá no en tu cara-él sonrió.
“Hora de ponernos manos a la acción. Lo que ensayamos, Mikayla”.
-Zayn yo… te quiero tanto, pero no puedo verte así. Toma algo de madurez en tu vida Zayn. Te amo, pero solo…-me interrumpió.
-¿Qué?
-hablo de que tendrías que parar de hacer esto, algún día no vas a ganar…
-parece que contigo nunca voy a ganar-dijo frustrado.
-Zayn, lo único que estamos haciendo desde hace meses es discutir, subir a la habitación, tener sexo y luego volver a olvidar todo-suspire-y sé que para ti también es mejor así, de lo contrario…
Era mejor cerrar la boca, porque de lo contrario, le haría un reproche infantil en el que le reclamaría que no me quisiese como su pareja pública.
-¿de lo contrario que?
-nada, ya te cure.
-¿de lo contrario, tendría que pedirte que fueras mi novia?
-no es eso lo que dije.
-eso pensaste.
-esto ya es demasiado, creo que será mejor que te vayas…
-y una mierda. Lo que acabas de decir, estuviste a punto de aceptar tus sentimientos por una vez en la vida y cuando parezco notarlo te retractas como una maldita cobarde.
-vete-dije sin mirarlo.
-¿es lo que quieres?
-si-dije intentando que mi voz no temblara.
-bien, espero que no te arrepientas cuando no me veas volver-sin una palabras más se levantó de la cama y azoto la puerta tras de sí. Creí que había ido hacia el otro piso donde estaba su habitación, pero luego de unos minutos sentí el motor de su auto, dejándome ver que estaba completamente sola en casa.
Ya no eres ese.
Ya no eres el que yo conocí, esa criatura de la que yo me enamore.
Ya no eres ese mismo hombre que un caluroso lunes de diciembre, me dio su mano y me invito a volar con el...
Ya no eres aquel ángel, mi ángel, el que velaba por mí, el que sufría por mí, y me invitaba a vivir.
El tiempo ha pasado, ya lo más triste ha terminado, el mundo ha cambiado, y nosotros con el mundo, ya no somos los mismos de ayer, cuando en aquellos días, se nos pasaron las horas, mirándonos fijamente, abrazándonos eternamente, ya no eres el mismo, tu mirada ya no es la misma, esos pensamientos, con aire de suficiencia, ya hasta la voz te cambio, no, no eres, ese, el mismo del que yo me enamore.
Te miro, y no te reconozco, has cambiado tanto, amor mío.
¿Dime, que fue lo que hicieron contigo? ¿Quién fue capaz de borrar de tu memoria, tanto tiempo de felicidad, tantos sueños construidos, tantos momentos vividos?
Lo veo, y no lo creo, me destruye a cada momento, ¿qué fue lo que te hicieron, porque fue tan despiadado el tiempo, que se llevó consigo todo lo vivido, dejando un enorme vacío, y un profundo olvido?
Tú ya no eres ese, del que yo me enamore, es cierto, pero, ¿Alguna vez lo fuiste?
 El nuevo Zayn era distante, frívolo, ignorante, desinteresado. Parecía que su descripción de “toma al toro de los cuernos” se había vuelto un simple “solo existo”. De verdad parecía estar pasándola mal.
Sé que es sínico pero… me daba tanto placer verle de esa manera.
Yo solo sonreía. Todo consistía en no solo darle la imagen de chica colocada, fiestera y despreocupada a la prensa, sino también a todos a mí alrededor. Debían gozar de la nueva Mikayla, y en el camino casi me perdí, empecé a gozarlo yo misma pero luego me detuve y dije “Mikayla, está en realidad no eres tú, deja de actuar como si lo fueras”.
Así que las primeras veces que nos vimos era esa chica sonriente, risueña, que siempre llevaba una botella en mano y hacia chistes. Como si todo nuestro pasado no existiera; nunca hablamos de nuestra relación, de los golpes, de la prensa, siquiera de lo que habíamos estado haciendo este último tiempo.
Me sorprendió que a el tampoco le interesara hablar de ello.
Un paso más.
Se acercaba el final de nuestro trabajo. Faltaban pocas semanas para terminar las grabaciones, luego de eso tendríamos un par de semanas más para promocionarla, y allí terminaba nuestro tiempo juntos. Así que tendría que apresurarme.
Las cosas con Zayn se me habían hecho más difíciles. Ya no sabía que haría, ni como terminaría esto. Era todo tan indeciso, me confundía a mí misma. Pero sabía que las cosas al final terminarían bien, al menos para mí.
Había sido el momento de volver a enganchar a Harry.
-¿estás bien? ¿Puedes caminar, cariño?-dijo el con gracia mientras veía que me dirigía al baño a darme una ducha.
-si quieres dejarme inmóvil, vas a necesitar más que eso, Harry-me di vuelta a él y le sonreí pícaramente, él se rio por lo bajo aun acostado en la cama.
-algún día de estos, tus palabras van a meterte en problemas, Mikayla-esta vez yo me reí.
-créeme, ya lo tengo claro-antes que pudiera entrar a darme un ducha, el me cogió de las caderas.
-¿Qué…-el me interrumpió.
-shh-dijo sobre mi oreja. Se me erizo la piel desde la primera S que pronuncio. Comenzó a darme ligeros besos por mi cuello, intente resistir todo lo que pude, pero terminé moviendo mi cuello para taparlo con mi pelo. Él se rio sobre mí y volvió a susurrarme al oído.
-esto, Mikayla-no dijo nada por unos segundos, solo mantenía su cabeza pegada a mí-creo que me hace sentir algo por ti.
-se llama excitación-él se rio negando con la cabeza.
-hablo enserio Mikayla. Estoy perdido por ti-me declaro volviendo a besarme el cuello-¿tú y Zayn tienen algo?
Esa pregunta me tomo desprevenida e hizo que mis rodillas falseen un poco, terminé por separarme de él.
-¿Qué?
-¿tú y Zayn están saliendo? No soy estúpido, veo cómo te mira, todos lo ven-dijo revoleando los ojos-y puedo ver cómo te pones cuando hablo de él.
-no-dije cortante-Harry, Zayn y yo ya no tenemos nada, el único que me importas eres tu-sentí su sonrisa sobre mi hombro.
-eso era todo lo que necesitaba oír.
Estúpido y pobre Harry.