Mikayla Jackson

Mikayla, es una adolescente Argentina, cantante, compositora, cantautora, escritora, youtuber, bailarina, guitarrista, pianista, violinista, diseñadora de moda, productora, estilista, pintora, aditora, y dueña de multiples organizaciones

martes, 2 de julio de 2019

parte 17 libro


El fondo de la pecera.
La campana que indicaba el final del día de grabación sonó, y sus ojos no dejaban de intimidarme.
Mi mente empezaba a divagar en preguntas, si lo que estaba haciendo de verdad estaba bien. Podría estar metiéndome en un juego sucio. Conocía a Zayn como la palma de mi mano, podría manipularlo, pero no jugar con él. Zayn Malik no era una persona con la que se jugara.
Él me había demostrado que podía ser lo más imprevisto de la noche a la mañana y que podía dar vuelta las cartas tomando el todo el poder.
Pero ya era tarde para darme de baja. Solo tenía un problema; no sabía cómo volverle a hablar luego del día anterior. Pero no me tuve que preocupar mucho por ello, él fue quien volvió hacia mí.
Cuando vi que sus pasos se encaminaban hacia mí, instantáneamente me di la vuelta y comencé a apresurar mi paso hacia mi camerino. Sentí sus gritos llamando mi nombre por detrás de mí pero no estaba preparada para seguir en mi papel.
-oye… ¿estas huyendo de mí?-dijo colocándose dos pasos delante mío, pero seguíamos caminando.
-no, llevo prisa.
-¿puedo hablar contigo antes que vuelvas a desaparecer de la faz de la tierra hasta mañana?-levanto las cejas.
-no, ya te dije que llevo prisa.
-no me trates con tanto desdén, cariño-dijo casi suplicante -esas marcas que tienes en la cadera, ¿te las he hecho yo?-pregunto sin mirarme a los ojos. Miraba mis caderas.
-¿Qué vas a hacer? ¿Te vas a arrepentir? Ambos sabemos que ya es muy tarde arrepentirse de algo cuando ya está hecho-muy bien, otro acercamiento a nuestro pasado.
-si te lastime, juro que no fue con el afán de hacerte daño, Mikayla-puse los ojos en blanco.
-¿me vas a decir que ahora ya no eres el Zayn que conocí y ahora no le pones un dedo encima a nadie?-le dije con voz burlona pero enojada. Otra memoria de nuestro pasado. Creo que me estaba pasando. Pareció enojarse levemente.
-maldita sea, si no fueras tú, joder, como te golpearía Mikayla-abrí los ojos. Ese comentario me tomo desprevenida.
“Relájate”.
-y eso a veces siquiera te importo-le escupí. Eso pareció una patada en los huevos para él. Hacia menos de dos minutos estábamos hablando y yo ya había hecho 3 referencias a nuestro pasado, creo que ya era suficiente.
-¿podrías dejar de detestarme, solo por un jodido segundo?-pregunto con frustración.
-¿me vienes a decir algo bueno, o puedo irme a cambiar ya?-le pregunté ignorándolo.
-no sé qué quieres que te diga. Lo siento, lo siento por lo de ayer, lo siento por tratarte como una mierda estos meses, lo siento por hacerte daño cuando eras mi chica, y no sé qué esperas, lo lamento Mikayla, y no hubo un día de estos tres años en los que dejara de pensar en ti, porque lo peor es que…- Me sorprendió que esta vez, el haga una referencia a nuestro pasado. Increíble-yo sigo queriéndote-dijo de repente me reí con frustración.
-¿quererme? No, tú no me quieres, Zayn Malik. Querer a alguien no es venir como un despojo humano, echarte un maldito polvo, y esfumarte como el humo al siguiente día-el frunció el ceño.
-yo no me esfume, nunca lo hice. Mikayla, seré muchas cosas pero no un patán, al menos no contigo. Te estoy pidiendo, que si quieres, podríamos intentar algo entre nosotros-fruncí el ceño. Me confundí. La galaxia paso por mi cabeza.
-ni de coña, no volvería a tener nada contigo, ni ahora, ni en un millón de años-el suspiro frustrado.
-esta vez hare las cosas bien, nena.
-¿Por qué el repentino interés?-le interrumpí.
-¿te basta si digo que al fin acepte que nunca te olvide?
Oírme, podréis todos. Escucharme, solo algunos.
Fría como el hielo de un helado en pleno Agosto.
Seca como un suelo a pesar de haber llovido.
Viento que te calma en algún camino angosto,
Dulce confesión de un delito reducido.
Fiel como un sabueso a tus pies siempre postrado,
Protector devoto del honor de tu palabra.
Por ti he ejercido de psiquiatra y abogado,
Y he acabado interna de esta crónica macabra.
Blanca como el foco que apuntas a tus ojos
Cada mediodía que recuerdas tu trabajo.
Años evitando de tu corazón enojos
Siempre dirigiendo mi cabeza hacia abajo.
Dices que me quieres, son palabras subjetivas,
Pues de amar a esto considero que hay un trecho.
Lisos como el folio en el que escribes son mis labios,
Dulces, pero hoy se han llenado de veneno.
Pues de estar jugando a los insultos y agravios
Me he perdido un poco en el cieno del terreno.
Pero sabes bien que sangrante, verde o perra,
Soy siempre la única que ha estado a este lado,
Que en tu nombre siempre he marchado a la guerra,
Y en tu nombre siempre he ganado si he luchado.
Pregúntate hoy si la vida que ahora escoges,
Supera en algo a la que podrías haber tenido.
¿No se dice eso, que si siembras, bien recoges?
Yo he sembrado un mundo y a ti te lo he ofrecido.
Imagino que estamos dados al error,
y soy alma penitente esperando a tu regreso.
No importa que copies mi sonrisa en otra boca.
No importa que busques otros iris de esmeralda.
Escucha un momento la sentencia de esta loca:
Nunca encontrarás en otros ojos mi mirada.
Siempre terminar con una historia sienta mal.
Y esto me parece un destino lamentable,
Pero cada cuento tiene un punto y final
Y un protagonista para el resto irreemplazable.
Hecho trizas.
Eran cerca de las 2 de la mañana, y el no volvía. Estaba sentada en el sillón de la sala de su casa, mañana debíamos grabar, y era extraño el hecho de que él no esté en casa a esas horas. Y yo como una estúpida lo esperaba sentada en el sillón. Seguro se estaba tirando un gran polvo con alguna rubia.
Me levante instantáneamente cuando sentí el ruido a llaves en la puerta principal y me dirigí a esa sala. Cuando cruce el marco de la puerta me quede tiesa ante esa escena.
Zayn levantó su mirada al darse cuenta de mi presencia, pero rápidamente volvió a bajarla.
-no quiero ningún comentario, por favor-dijo colgando las llaves en su llavero.
La imagen de un Zayn despeinado, con manchas de sangre en su camisa desprolija, un par de raspones en la cara y los nudillos ensangrentados se hizo más visible cuando prendí la luz de la mesada al lado mío.
Se había metido en otra pelea.
Cerré los ojos con fuerza, apreté mis labios intentando que un mar de reproches no saliera de ellos. Suspire levemente mirando hacia abajo.
-supongo que no puedo llamar a la enfermera porque el director te matara si sabe lo que acabas de hacer-el suspiro mientras se quitaba la campera de cuero.
-no me puede dar más lo mismo el puto director, solo quiero dormir-dijo intentando caminar hacia la puerta, pero sus piernas tambalearon un poco. No estaba herido solo en el rostro.
-espera-le dije acercándome a él y sentándolo en el sillón. Corrí hacia el baño y busque un poco de alcohol y ventas para los nudillos. Volví a la sala y él estaba desplomado en el sillón con la mirada hacia el techo, no tarde en sentarme a su lado y coger sus manos.
-vete a dormir Mikayla, no hace falta que hagas de mi madre-puse los ojos en blanco.
-si fuera tu madre, ambos sabemos que te estaría gritando, más que curarte-esta vez, él puso los ojos en blanco. Le coloque el alcohol con algodón sobre los nudillos, él ni se inmuto. Este procedimiento ya lo sabía de memoria, lo habida hecho tantas veces en el pasado, y sabía que él pensaba lo mismo.
-¿dejaste de ir a boxeo, no es así? Para volver a las peleas callejeras-él no me contesto nada-sabes que esto arruinara a mas no poder tu imagen y…
-me importa una mierda-me interrumpió-ya no puedo estar más arruinado-dijo sin expresión alguna. Tampoco me miraba.
-me olvide la venda en la habitación, sígueme-dije ignorándolo por completo. Camine hasta mi habitación sintiendo sus pasos tras de mí. Le hice sentar en la cama y me arrodille a su lado siguiendo con mi trabajo.
-Zayn… eres un idiota, espero lo entiendas-dije sin mirarlo aún, el tiro su cabeza hacia atrás.
-nadie me llamo idiota tan seguido como tú-dijo sin expresión.
-quizá no en tu cara-él sonrió.
“Hora de ponernos manos a la acción. Lo que ensayamos, Mikayla”.
-Zayn yo… te quiero tanto, pero no puedo verte así. Toma algo de madurez en tu vida Zayn. Te amo, pero solo…-me interrumpió.
-¿Qué?
-hablo de que tendrías que parar de hacer esto, algún día no vas a ganar…
-parece que contigo nunca voy a ganar-dijo frustrado.
-Zayn, lo único que estamos haciendo desde hace meses es discutir, subir a la habitación, tener sexo y luego volver a olvidar todo-suspire-y sé que para ti también es mejor así, de lo contrario…
Era mejor cerrar la boca, porque de lo contrario, le haría un reproche infantil en el que le reclamaría que no me quisiese como su pareja pública.
-¿de lo contrario que?
-nada, ya te cure.
-¿de lo contrario, tendría que pedirte que fueras mi novia?
-no es eso lo que dije.
-eso pensaste.
-esto ya es demasiado, creo que será mejor que te vayas…
-y una mierda. Lo que acabas de decir, estuviste a punto de aceptar tus sentimientos por una vez en la vida y cuando parezco notarlo te retractas como una maldita cobarde.
-vete-dije sin mirarlo.
-¿es lo que quieres?
-si-dije intentando que mi voz no temblara.
-bien, espero que no te arrepientas cuando no me veas volver-sin una palabras más se levantó de la cama y azoto la puerta tras de sí. Creí que había ido hacia el otro piso donde estaba su habitación, pero luego de unos minutos sentí el motor de su auto, dejándome ver que estaba completamente sola en casa.
Ya no eres ese.
Ya no eres el que yo conocí, esa criatura de la que yo me enamore.
Ya no eres ese mismo hombre que un caluroso lunes de diciembre, me dio su mano y me invito a volar con el...
Ya no eres aquel ángel, mi ángel, el que velaba por mí, el que sufría por mí, y me invitaba a vivir.
El tiempo ha pasado, ya lo más triste ha terminado, el mundo ha cambiado, y nosotros con el mundo, ya no somos los mismos de ayer, cuando en aquellos días, se nos pasaron las horas, mirándonos fijamente, abrazándonos eternamente, ya no eres el mismo, tu mirada ya no es la misma, esos pensamientos, con aire de suficiencia, ya hasta la voz te cambio, no, no eres, ese, el mismo del que yo me enamore.
Te miro, y no te reconozco, has cambiado tanto, amor mío.
¿Dime, que fue lo que hicieron contigo? ¿Quién fue capaz de borrar de tu memoria, tanto tiempo de felicidad, tantos sueños construidos, tantos momentos vividos?
Lo veo, y no lo creo, me destruye a cada momento, ¿qué fue lo que te hicieron, porque fue tan despiadado el tiempo, que se llevó consigo todo lo vivido, dejando un enorme vacío, y un profundo olvido?
Tú ya no eres ese, del que yo me enamore, es cierto, pero, ¿Alguna vez lo fuiste?
 El nuevo Zayn era distante, frívolo, ignorante, desinteresado. Parecía que su descripción de “toma al toro de los cuernos” se había vuelto un simple “solo existo”. De verdad parecía estar pasándola mal.
Sé que es sínico pero… me daba tanto placer verle de esa manera.
Yo solo sonreía. Todo consistía en no solo darle la imagen de chica colocada, fiestera y despreocupada a la prensa, sino también a todos a mí alrededor. Debían gozar de la nueva Mikayla, y en el camino casi me perdí, empecé a gozarlo yo misma pero luego me detuve y dije “Mikayla, está en realidad no eres tú, deja de actuar como si lo fueras”.
Así que las primeras veces que nos vimos era esa chica sonriente, risueña, que siempre llevaba una botella en mano y hacia chistes. Como si todo nuestro pasado no existiera; nunca hablamos de nuestra relación, de los golpes, de la prensa, siquiera de lo que habíamos estado haciendo este último tiempo.
Me sorprendió que a el tampoco le interesara hablar de ello.
Un paso más.
Se acercaba el final de nuestro trabajo. Faltaban pocas semanas para terminar las grabaciones, luego de eso tendríamos un par de semanas más para promocionarla, y allí terminaba nuestro tiempo juntos. Así que tendría que apresurarme.
Las cosas con Zayn se me habían hecho más difíciles. Ya no sabía que haría, ni como terminaría esto. Era todo tan indeciso, me confundía a mí misma. Pero sabía que las cosas al final terminarían bien, al menos para mí.
Había sido el momento de volver a enganchar a Harry.
-¿estás bien? ¿Puedes caminar, cariño?-dijo el con gracia mientras veía que me dirigía al baño a darme una ducha.
-si quieres dejarme inmóvil, vas a necesitar más que eso, Harry-me di vuelta a él y le sonreí pícaramente, él se rio por lo bajo aun acostado en la cama.
-algún día de estos, tus palabras van a meterte en problemas, Mikayla-esta vez yo me reí.
-créeme, ya lo tengo claro-antes que pudiera entrar a darme un ducha, el me cogió de las caderas.
-¿Qué…-el me interrumpió.
-shh-dijo sobre mi oreja. Se me erizo la piel desde la primera S que pronuncio. Comenzó a darme ligeros besos por mi cuello, intente resistir todo lo que pude, pero terminé moviendo mi cuello para taparlo con mi pelo. Él se rio sobre mí y volvió a susurrarme al oído.
-esto, Mikayla-no dijo nada por unos segundos, solo mantenía su cabeza pegada a mí-creo que me hace sentir algo por ti.
-se llama excitación-él se rio negando con la cabeza.
-hablo enserio Mikayla. Estoy perdido por ti-me declaro volviendo a besarme el cuello-¿tú y Zayn tienen algo?
Esa pregunta me tomo desprevenida e hizo que mis rodillas falseen un poco, terminé por separarme de él.
-¿Qué?
-¿tú y Zayn están saliendo? No soy estúpido, veo cómo te mira, todos lo ven-dijo revoleando los ojos-y puedo ver cómo te pones cuando hablo de él.
-no-dije cortante-Harry, Zayn y yo ya no tenemos nada, el único que me importas eres tu-sentí su sonrisa sobre mi hombro.
-eso era todo lo que necesitaba oír.
Estúpido y pobre Harry.

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