Mikayla Jackson

Mikayla, es una adolescente Argentina, cantante, compositora, cantautora, escritora, youtuber, bailarina, guitarrista, pianista, violinista, diseñadora de moda, productora, estilista, pintora, aditora, y dueña de multiples organizaciones

martes, 2 de julio de 2019

parte 19 libro


El final del juego.
“te veo en el estudio, te amo, Mikayla” leí el mensaje una última vez. Hoy todo terminaría. Ya no quería seguir con esto. Le di el último trago a mi botella y salí a la cocina del estudio.
-así que aquí estuviste todo el día, preciosa-sentí la voz de Harry a mi lado. Le regale una sonrisa algo ebria. Lo tome les cuello y lo bese lo más fuerte que pude. El me correspondió sin quejarse, claro que lo haría.
Me senté sobre la mesada y se colocó entre mis piernas. Pase mi brazo por su cuello y lo acerque más a mí. Seguía mordiendo sus labios y sentí como llevo su mano a la hebilla de su cinturón.
Pase una de mis manos por debajo de su camisa. No fue nada especial, luego de tantas veces que lo llevas a la práctica, se vuelve una aburrida rutina.
De repente, los labios de Harry se separaron sorpresivamente de mí. Y la siguiente imagen que tuve fue de un Harry golpeado en el suelo con Zayn encima de él.
Esto se iba a poner bueno.
-¿Qué mierda te pasa, Zayn?-le grito Harry.
-¿Qué mierda crees tú qué haces con Mikayla?-Harry me miro. Yo no puse ninguna expresión en mi rostro.
-supérala de una vez amigo. ¿Por qué reaccionas así?-Harry le seguía gritando confundido. La cara de Zayn era una caricatura.
-¿Qué la supere? Ella es mi jodida novia, gilipollas-lo cogió del cuello de la camisa y lo levanto del suelo. Harry me miro con el ceño fruncido y la respiración agitada.
-¿Qué?-escupió sus palabras. Esta vez, Zayn también me miro-¿eres su novia de verdad?-pensé mis palabras por un segundo, pero terminaron saliendo solas.
-creo que si-sonreí inocentemente. Harry me miro con espanto y sin entender nada.
-Zayn tío, yo no la obligue a hacer nada, ella me beso-le grito, pero Zayn no corrió su vista de el-¿no me crees, idiota?
Zayn siguió sin correr su mirada de él.
-ella me beso, así como lo estuvo haciendo el último año, joder-grito. Esta vez vi como Zayn le proporciono un fuerte golpe en la cara. Fue tan rápido que siquiera pude reaccionar. Harry se compuso luego de unos segundos y lo miro con la peor cara del mundo.
-ella se ha estado acostando conmigo los últimos meses, imbécil-volvió a escupirle en la cara.
-eso no es verdad-Zayn intento convencerse a sí mismo.
-si es verdad-ambos corrieron su mirada hacia mí, y yo me encogí de hombros. El rostro de Harry era de puro desagrado, enojo, asco, y el de Zayn…. No tengo las palabras para saber qué era lo que expresaba.
-¿Qué es lo que te sucede, maldita sea, Mikayla?-volvió a gritar Harry. El agarre de Zayn se intensifico en el cuello de su camisa, y su mirada le advirtió que no me volviese a gritar. Fue tan divertido ver cómo tras todo lo que le había dicho Harry, seguí intentando defenderme.
-¿Qué pasa Harry? ¿Acaso no me dijiste que yo lo valía todo? ¿No vale la pena pelearte con tu amigo por mí, cariño?-la vista de Zayn se volvió a mi cuando pronuncie la última palabra.
-estuviste jugando conmigo todo este tiempo-dijo a regañadientes Harry. Yo le sonreí inocente.
-claro que no, yo no te obligue a ilusionarte como un niño-pareció dolerle porque de un segundo a otro sus ojos se cristalizaron. Nunca me hubiera imaginado esa imagen de Harry Styles. Hubiera pagado por verle llorar. Zayn soltó su agarre y retrocedió hasta la puerta, pero antes de irse, Harry me miro nuevamente con asco y pronuncio:
-de veras que eres la perra que todos dicen-volví a sonreírle. No tenía idea.
“somos peor”.
Cuando el término de irse, la mirada de Zayn se volvió hacia mí.
No, no era la perra que todos dicen. Soy peor.
-¿Qué mierda fue eso?-dijo sin aliento. Cogí mi botella y volví a beber un trago.
-¿Qué esperas que haya sido?-me encogí de hombros.
-dime por todo lo que quieras, que él te obligo, por favor. Que lo que dijo no era verdad-lucia desesperado. Le sonreí.
-¿Qué te pasa, Zayn Malik? No habrás creído que de verdad era tu nueva novia-el me miro confundido, enfadado, alterado.
-¿Qué mierda me estás diciendo, Mikayla?-me grito-¿a qué estás jugando?
Volví a sonreírle.
-sé que crees que, nadie podría dominarte ni ganarte Zayn. Pero todo lo que eres, es solo un personaje, y en ciertas partes esa pinta de egocéntrico y despreocupado falla, y en cada falla estuve yo. ¿Acaso no te gusta ver como alguien pudo ganarte y utilizarte por primera vez?-quizá estaba un poco ebria.
-no te entiendo-dijo alterado-no entiendo lo que estás diciendo, no-su respiración cada vez era más agitada.
-no eres tan difícil de enamorar, Zayn. Espero que puedas vivir sabiendo lo que provocas cada vez que rompes un corazón-el rostro de él se distorsiono.
-dime que no es lo que estoy creyendo-dijo casi sin voz.
-¿Qué se siente saber que no eres le único que sabe jugar, Zayn? Te devolví las mentiras con más mentiras-volví a sonreír.
- Todos mentimos, pero tú eres la única que sabe cómo vivir en una mentira-contuvo sus músculos mientras corría su mirada hacia un lado-estuviste fingiendo todo este tiempo-susurro volviendo su mirada hacia mí-¿enserio fuiste tan bajo intentando dañarme como yo lo hice cuando terminamos?-empezó de nuevo a gritarme.
-yo te había dado todo, y tú no supiste apreciarlo, nunca volviste por mi…
-¡si no volví por ti, fue porque pensé que estarías mejor sin mí! Te amé, joder, lo sigo haciendo, eres una perra. Solo dime que hay más en la historia. Que hay algo que no sé. La diferencia de lo que me estás haciendo, y lo que yo te hice, es que yo volví a buscarte porque sabía que terminaría por hundirte conmigo, todo esto fue una mentira, ¿para intentar romperme el corazón?-se acercó sorpresivamente hacia mí, levante los hombros.
-¿y funciono?-le pregunté. La expresión que le siguió hizo que mi borrachera bajase un momento. Sus labios se abrieron unos milímetros intentando respirar, sus ojos divagaban en todo mi rostro, intentaba poder pensar en algo, pero parecía que las palabras le fallaban. Aunque debo admitir que por su mirada me corría un leve escalofrío por la espalda por temor a que sea capaz de levantarme la mano.
-tú no puedes engañarme, joder, por más que hayas fingido te conozco, tú te enamoraste de mi-grito, lo miré penetrante.
-¿y eso que? De lo que ahora estoy más enamorada es de tu expresión cuando dejes la habitación y entiendas que la única chica que quisiste, te detesta, a niveles galácticos, y que si pudiera, te lastimaría todo lo que...-se acercó furiosamente hacia mí y me estampo contra la pared colocando ambas manos a mi costados. Aquí vamos otra vez.
-¿eres tan patética que arriesgaras tus sentimientos por romper los míos?-me hablo apretando sus dientes cerca de mi boca. Volví a sonreírle.
-vamos, ¿Qué vas a hacer? Sería tan lindo que me pegaras en este momento, solo así sabré que no puedes controlarte cuando se trata de mí, ni a tus sentimientos. Déjame decirte, mi amor, que fue tan delicioso jugar con tus sentimientos…-intente cogerle su muñeca pero se alejó sorpresivamente de mí. Me miro con enojo, con asco, como si quisiera matarme. Una mirada que antes me hubiera hecho temblar, hacer que baje la mía. Pero ya la veía venir. Y estaba preparada para cualquier cosa que pudiera llegar a hacer.
-tú no puedes hacerme esto-dijo con voz entre cortada y retrocediendo unos pasos.
-luego de esto, me encantara decirle a la prensa como volviste a romper mi corazón. ¿Recuerdas a los amigos que estaban contigo el día que terminamos? Si pudieras abrir los ojos y no fueras tan estúpido, te darías cuenta que fueron todas mis conquistas, Harry, Louis, Andy….¿qué paso con ellos? Se les rompió el corazón, ¿Qué pasara contigo?
-eres una zorra-susurró negando con su cabeza.
-seré todo lo zorra que quieras, pero tu corazón y el de muchos, siempre me pertenecerá. No importa cuando me odies ahora, sabes que nunca podrás encontrar a alguien como yo-quizá la botella de más que había tomado era la que estaba hablando, quizá mi enojo lo era, quizá era Amy, pero no podía esconder que cada más dolor que la cara de Zayn expresara, mas era el mío. Pero no había vuelta atrás.
-yo ya no te amo, y nunca volveré a hacerlo-declare con voz seca.
Se paralizo unos minutos mirando al suelo sin decir nada, pero luego levantó su mirada e hizo una mueca con su boca.
-si querías ganar el juego, con eso lo conseguiste. Me destruiste, Mikayla. ¿Quieres saber cuál es tu premio? Que podrás vivir con la satisfacción de que sabes que te amo con toda mi alma y aun así pudiste burlarte de mí-me escupió sus palabras pocos segundos antes de abandonar la habitación a paso rápido.
Cuando lleve mis manos a mi mejilla comprobé que había lágrimas en ellas. Había roto a Zayn, pero también a mí.
-así que fue todo un largo juego-sentí una voz tras de mí. Me di vuelta. Iván estaba apoyado en el marco de la puerta.
-Iván…-intente susurrar. El volvió su mirada a mí y me sonrió con pena unos segundos.
-lo escuche todo, tranquila, no hace falta que me des la misma charla que a Malik-dijo suspirando-yo era uno de los que estaba esa noche cuando terminaste con Zayn, ¿no es así?-le asentí.
Él se lo tomo con una frustrada calma. Él nunca me había herido, tampoco lo haría ahora con sus palabras. Pero  había interpretado que también había jugado con él.
-vaya, si eres buena en todo lo que haces-sonrió al suelo despeinándose un poco.
-lo siento-baje mi mirada.
-tranquila, yo no te detesto-volvió a darme la misma sonrisa-supongo que todos te lastimamos, pero lo que hiciste con Zayn… fuiste a otro nivel. El de veras te quería-abrí mi boca para quejarme pero él fue más rápido-aun así no es mi asunto.
Se dio vuelta pero antes de irse, me dijo su última frase.
-¿sabes? Siempre seguí enamorado de ti desde que rompimos antes que conocieses a Zayn, solo que lo oculte a mí mismo porque estabas enamorada de él. Y ahora por un segundo creí que… podrías llegar a quererme más de lo que lo hiciste con él, veo que me equivoque-y terminó desapareciendo de la sala.
Me dejo con la palabra en la boca. Al fin y al cabo Iván siempre había sido mi más fiel amigo.
Hay un dicho que dicen que el último que se va de la sala es el que más te ama. ¿Sería eso verdad?
Aun así, me encontraba sola en la sala. Y mi labor estaba hecho.
Mi vida:
Prometo que hice mi mejor esfuerzo por no caer en mi propio juego, pero me perdí… Me hundí en el intento. Me resistía a ese cielo que encontraba en tu infierno, ignoraba consciente y “determinantemente” esos encantos tuyos tan peculiares, me negaba a creer tus palabras y rechazaba crédulamente tus intenciones, pero muy tarde me di cuenta que tus besos, todos aquellos pequeños grandes detalles y miradas, ya habían logrado un efecto fatal en mí. ¡Qué cobardía despertar el amor e ilusión en alguien sin intención de amarle! Esperaba tanto de ti, que me olvidé de mí… Grave error.
Ya había caído una vez, ¿Por qué tuve que volver a hacerlo?
El mundo te romperá el corazón de todas las formas imaginables. Esto está garantizado y yo no puedo explicarlo, como tampoco la locura que llevo dentro o la que llevan los demás. Y cuando tengas el corazón roto tendrás que volver a construirlo y, no solo eso, tendrás que volver a confiar y esta es la parte más difícil. A pesar de todo esto, aunque la vida rompa todas tus ilusiones debes seguir soñando, porque si no lo hacer ¿qué clase de vida estarás viviendo? ¿para qué quieres una vida si no la estás aprovechando? No se puede vivir con miedo toda la vida. La vida es así: te caes, te levantas y te vuelves a caer. Pero, si ni siquiera te mueves por temor a caerte, en realidad, ya te has rendido.
Tú presencia, tus caricias, tu voz… Todo tu ser ha sido la peor de mis adicciones; pues increíblemente, aún sigues siendo mi persona favorita, a quien quisiera correr a contarle mis más tristes y alegres noticias.
Odio pasar por esas calles, visitar esos lugares, toparme con esas personas, escuchar ciertas expresiones y que inevitablemente me ahoguen en un mar de recuerdos, y es que a tu lado cualquier plan era genial, cualquier charla era ideal, y todo espacio lo hacías especial.
Revivir muchos recuerdos a tu lado fue un verdadero reto para mi cordura.
Fuiste mi mal necesario, detesto que tu recuerdo se aferre a mí ser, tus besos y caricias a mi piel y tu regreso a un “tal vez”… Alejarme de ti fue un tremendo acto de valentía, después de todo siempre fuiste una pequeña adicción de mi días; resistirme a no llamarte, no buscarte, no verte tomó toda las fuerzas que hay dentro de mí, y me rehusaba a aceptar que nuestro amor terminaba ya.
Seré precisa y concisa, nunca te he olvidado de verdad, (ni espero hacerlo) pero ya no te necesito a mi lado. Es verdad, le diste un giro a mis inseguridades y “mis secretos” dejaron de ser inconfesables; robabas mi soledad a cambio de tu inigualable compañía, por eso tanto temía el verme sin ti en la vida. Tú no fuiste el culpable, tampoco lo fui yo, quizá no era nuestro momento, cuestiones del tiempo y falta del deseo y esfuerzo por tenernos en este destino tan incierto.
Te agradezco porque aprendí a amar conscientemente, a basarme en las acciones, y usar la razón antes que el corazón. Porque aunque de palabras hermosas tú me llenabas y con tus encantos me atrapabas, mientras que de mi amor te jactabas; tus acciones y decisiones siempre me enredaban. Detestaba esa maldita habilidad que tenías de acelerar mi corazón y alterar mis emociones sin si quiera tocarme…
Pero hay algo que he de decirte siempre, ser yo misma estando contigo fue de los mejores privilegios, libertades y placeres, por eso decidí complicarme dulce y amargamente la vida contigo…
En este momento no me importa que yo haya caído en mi propio juego, sino que tú lo hayas hecho. Porque siempre, fuiste mi prioridad. Quiera o no. Para bien o mal.
Una vez más he tenido que recoger mis pedazos y rearmarme. Siento que cada vez que lo hago duele menos y me hago mas fuerte. Pienso incluso que de seguir así podría endurecerme al punto de no romperme más, y eso sería un alivio.
Te prometo que cuando escuche tu nombre, fingiré que no me importa. Te prometo que cuando llore por ti, lo haré solo por las noches. Te prometo que cuando te extrañe, no iré a buscarte ni a llamarte. Te prometo que no habrá un solo día que no divague por ti.
Olvida el día que nos conocimos, olvida el primer momento en que me hablaste. Olvida todas esas cosas que me hacían reír, olvida aquel día que estaba triste y tú me consolaste.
Olvida la primera vez que me dijiste que me querías, y, por supuesto, olvida también como te contesté.
Olvida cuando te sacaba de quicio y lo mucho que me gustaba hacerlo.
Olvida lo mucho que te echaba de menos cuando no estabas. Olvida aquella despedida tan fría y dolorosa. Olvidamos ahora que empezamos a cambiar…
Olvida que alguna vez formé parte de tu vida.
Olvídame.
Olvídalo todo.
Si te lo pido es porque sé que no te costará hacerlo. Olvídalo tú porque yo, sinceramente, no puedo.
Dame tiempo, ya volveré a ser yo otra vez.
Fuiste mi mal necesario; ya no te necesito, ni eres indispensable para vivir, pero sí eres inolvidable en mi existir.
Hay amores que nunca se van, quizá aporque nunca salieron del corazón y siguen abrazados al alma.
Fin.
Agradecimientos.
A este punto del libro estarán muy confundidos. ¿La historia es real? ¿De verdad habrá sido su diario íntimo? ¿Habrán terminado así con Zayn?
Este libro fue una historia que yo escribí personalmente basada en todos los rumores, chantajes y suposiciones que se inventaron a lo largo de mi vida, de mis relaciones y de mi trabajo. Decidí usar nombres reales, algunos no pude porque no se me permitieron, pero quiero que entendáis una cosa: esta historia es ficción.
Si debo admitir que algunas escenas son reales. Algunos diálogos más verdaderos de los que querría. Algunos días de veras pasaron, pero otros son un invento que tuve inspirada en los rumores de la prensa que crearon a lo largo de nuestra relación; queda en ustedes adivinar que capitulo es real y cual no.
Amy de veras existe, también el libro. Pero Amy para mi es ese alter ego que a veces escucho. Eso parte de mí, que en realidad todos tenemos. La que no se quiere conformar, la que nunca se calla. Todo lo que una vez soñé ser, Amy lo es, pero lo logro todo puliendo sus herramientas de forma tal que les saca tanto brillo que en ciega a los demás.
A veces pienso que sería de mi si las 24 horas del día fuera Amy completamente. Supongo que tendría todo lo que quisiese, y nadie se atrevería a meterse conmigo. Pero yo, como Mikayla, tengo seguro una cosa que Amy jamás entenderá, que si logras algo hiriendo a otros, a la larga también te estarás lastimando a ti misma.
                                                           Con amor, Leila Cortes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario