“te
veo en el estudio, te amo, Mikayla” leí el mensaje una última vez. Hoy todo
terminaría. Ya no quería seguir con esto. Le di el último trago a mi botella y
salí a la cocina del estudio.
-así
que aquí estuviste todo el día, preciosa-sentí la voz de Harry a mi lado. Le
regale una sonrisa algo ebria. Lo tome les cuello y lo bese lo más fuerte que
pude. El me correspondió sin quejarse, claro que lo haría.
Me
senté sobre la mesada y se colocó entre mis piernas. Pase mi brazo por su
cuello y lo acerque más a mí. Seguía mordiendo sus labios y sentí como llevo su
mano a la hebilla de su cinturón.
Pase
una de mis manos por debajo de su camisa. No fue nada especial, luego de tantas
veces que lo llevas a la práctica, se vuelve una aburrida rutina.
De
repente, los labios de Harry se separaron sorpresivamente de mí. Y la siguiente
imagen que tuve fue de un Harry golpeado en el suelo con Zayn encima de él.
Esto
se iba a poner bueno.
-¿Qué
mierda te pasa, Zayn?-le grito Harry.
-¿Qué
mierda crees tú qué haces con Mikayla?-Harry me miro. Yo no puse ninguna
expresión en mi rostro.
-supérala
de una vez amigo. ¿Por qué reaccionas así?-Harry le seguía gritando confundido.
La cara de Zayn era una caricatura.
-¿Qué
la supere? Ella es mi jodida novia, gilipollas-lo cogió del cuello de la camisa
y lo levanto del suelo. Harry me miro con el ceño fruncido y la respiración
agitada.
-¿Qué?-escupió
sus palabras. Esta vez, Zayn también me miro-¿eres su novia de verdad?-pensé mis
palabras por un segundo, pero terminaron saliendo solas.
-Zayn
tío, yo no la obligue a hacer nada, ella me beso-le grito, pero Zayn no corrió
su vista de el-¿no me crees, idiota?
Zayn
siguió sin correr su mirada de él.
-ella
me beso, así como lo estuvo haciendo el último año, joder-grito. Esta vez vi
como Zayn le proporciono un fuerte golpe en la cara. Fue tan rápido que
siquiera pude reaccionar. Harry se compuso luego de unos segundos y lo miro con
la peor cara del mundo.
-ella
se ha estado acostando conmigo los últimos meses, imbécil-volvió a escupirle en
la cara.
-eso
no es verdad-Zayn intento convencerse a sí mismo.
-si
es verdad-ambos corrieron su mirada hacia mí, y yo me encogí de hombros. El
rostro de Harry era de puro desagrado, enojo, asco, y el de Zayn…. No tengo las
palabras para saber qué era lo que expresaba.
-¿Qué
es lo que te sucede, maldita sea, Mikayla?-volvió a gritar Harry. El agarre de
Zayn se intensifico en el cuello de su camisa, y su mirada le advirtió que no
me volviese a gritar. Fue tan divertido ver cómo tras todo lo que le había
dicho Harry, seguí intentando defenderme.
-¿Qué
pasa Harry? ¿Acaso no me dijiste que yo lo valía todo? ¿No vale la pena pelearte
con tu amigo por mí, cariño?-la vista de Zayn se volvió a mi cuando pronuncie
la última palabra.
-estuviste
jugando conmigo todo este tiempo-dijo a regañadientes Harry. Yo le sonreí
inocente.
-claro
que no, yo no te obligue a ilusionarte como un niño-pareció dolerle porque de
un segundo a otro sus ojos se cristalizaron. Nunca me hubiera imaginado esa
imagen de Harry Styles. Hubiera pagado por verle llorar. Zayn soltó su agarre y
retrocedió hasta la puerta, pero antes de irse, Harry me miro nuevamente con
asco y pronuncio:
“somos
peor”.
Cuando
el término de irse, la mirada de Zayn se volvió hacia mí.
No,
no era la perra que todos dicen. Soy peor.
-¿Qué
mierda fue eso?-dijo sin aliento. Cogí mi botella y volví a beber un trago.
-¿Qué
esperas que haya sido?-me encogí de hombros.
-dime
por todo lo que quieras, que él te obligo, por favor. Que lo que dijo no era
verdad-lucia desesperado. Le sonreí.
-¿Qué
te pasa, Zayn Malik? No habrás creído que de verdad era tu nueva novia-el me
miro confundido, enfadado, alterado.
-¿Qué
mierda me estás diciendo, Mikayla?-me grito-¿a qué estás jugando?
Volví
a sonreírle.
-sé
que crees que, nadie podría dominarte ni ganarte Zayn. Pero todo lo que eres,
es solo un personaje, y en ciertas partes esa pinta de egocéntrico y
despreocupado falla, y en cada falla estuve yo. ¿Acaso no te gusta ver como
alguien pudo ganarte y utilizarte por primera vez?-quizá estaba un poco ebria.
-no
te entiendo-dijo alterado-no entiendo lo que estás diciendo, no-su respiración
cada vez era más agitada.
-no
eres tan difícil de enamorar, Zayn. Espero que puedas vivir sabiendo lo que
provocas cada vez que rompes un corazón-el rostro de él se distorsiono.
-dime
que no es lo que estoy creyendo-dijo casi sin voz.
-¿Qué
se siente saber que no eres le único que sabe jugar, Zayn? Te devolví las mentiras
con más mentiras-volví a sonreír.
- Todos mentimos,
pero tú eres la única que sabe cómo vivir en una mentira-contuvo sus músculos mientras
corría su mirada hacia un lado-estuviste fingiendo todo este tiempo-susurro
volviendo su mirada hacia mí-¿enserio fuiste tan bajo intentando dañarme como
yo lo hice cuando terminamos?-empezó de nuevo a gritarme.
-¡si
no volví por ti, fue porque pensé que estarías mejor sin mí! Te amé, joder, lo
sigo haciendo, eres una perra. Solo dime que hay más en la historia. Que hay
algo que no sé. La diferencia de lo que me estás haciendo, y lo que yo te hice,
es que yo volví a buscarte porque sabía que terminaría por hundirte conmigo,
todo esto fue una mentira, ¿para intentar romperme el corazón?-se acercó
sorpresivamente hacia mí, levante los hombros.
-¿y
funciono?-le pregunté. La expresión que le siguió hizo que mi borrachera bajase
un momento. Sus labios se abrieron unos milímetros intentando respirar, sus
ojos divagaban en todo mi rostro, intentaba poder pensar en algo, pero parecía
que las palabras le fallaban. Aunque debo admitir que por su mirada me corría
un leve escalofrío por la espalda por temor a que sea capaz de levantarme la
mano.
-tú
no puedes engañarme, joder, por más que hayas fingido te conozco, tú te
enamoraste de mi-grito, lo miré penetrante.
-¿y
eso que? De lo que ahora estoy más enamorada es de tu expresión cuando dejes la
habitación y entiendas que la única chica que quisiste, te detesta, a niveles
galácticos, y que si pudiera, te lastimaría todo lo que...-se acercó
furiosamente hacia mí y me estampo contra la pared colocando ambas manos a mi
costados. Aquí vamos otra vez.
-¿eres
tan patética que arriesgaras tus sentimientos por romper los míos?-me hablo
apretando sus dientes cerca de mi boca. Volví a sonreírle.
-vamos,
¿Qué vas a hacer? Sería tan lindo que me pegaras en este momento, solo así
sabré que no puedes controlarte cuando se trata de mí, ni a tus sentimientos.
Déjame decirte, mi amor, que fue tan delicioso jugar con tus
sentimientos…-intente cogerle su muñeca pero se alejó sorpresivamente de mí. Me
miro con enojo, con asco, como si quisiera matarme. Una mirada que antes me
hubiera hecho temblar, hacer que baje la mía. Pero ya la veía venir. Y estaba
preparada para cualquier cosa que pudiera llegar a hacer.
-luego
de esto, me encantara decirle a la prensa como volviste a romper mi corazón.
¿Recuerdas a los amigos que estaban contigo el día que terminamos? Si pudieras
abrir los ojos y no fueras tan estúpido, te darías cuenta que fueron todas mis
conquistas, Harry, Louis, Andy….¿qué paso con ellos? Se les rompió el corazón,
¿Qué pasara contigo?
-eres
una zorra-susurró negando con su cabeza.
-seré
todo lo zorra que quieras, pero tu corazón y el de muchos, siempre me
pertenecerá. No importa cuando me odies ahora, sabes que nunca podrás encontrar
a alguien como yo-quizá la botella de más que había tomado era la que estaba
hablando, quizá mi enojo lo era, quizá era Amy, pero no podía esconder que cada
más dolor que la cara de Zayn expresara, mas era el mío. Pero no había vuelta
atrás.
-yo
ya no te amo, y nunca volveré a hacerlo-declare con voz seca.
Se
paralizo unos minutos mirando al suelo sin decir nada, pero luego levantó su
mirada e hizo una mueca con su boca.
-si
querías ganar el juego, con eso lo conseguiste. Me destruiste, Mikayla.
¿Quieres saber cuál es tu premio? Que podrás vivir con la satisfacción de que
sabes que te amo con toda mi alma y aun así pudiste burlarte de mí-me escupió
sus palabras pocos segundos antes de abandonar la habitación a paso rápido.
Cuando
lleve mis manos a mi mejilla comprobé que había lágrimas en ellas. Había roto a
Zayn, pero también a mí.
-así
que fue todo un largo juego-sentí una voz tras de mí. Me di vuelta. Iván estaba
apoyado en el marco de la puerta.
-Iván…-intente
susurrar. El volvió su mirada a mí y me sonrió con pena unos segundos.
-lo
escuche todo, tranquila, no hace falta que me des la misma charla que a
Malik-dijo suspirando-yo era uno de los que estaba esa noche cuando terminaste
con Zayn, ¿no es así?-le asentí.
Él
se lo tomo con una frustrada calma. Él nunca me había herido, tampoco lo haría
ahora con sus palabras. Pero había
interpretado que también había jugado con él.
-vaya,
si eres buena en todo lo que haces-sonrió al suelo despeinándose un poco.
-lo
siento-baje mi mirada.
-tranquila,
yo no te detesto-volvió a darme la misma sonrisa-supongo que todos te
lastimamos, pero lo que hiciste con Zayn… fuiste a otro nivel. El de veras te
quería-abrí mi boca para quejarme pero él fue más rápido-aun así no es mi
asunto.
-¿sabes?
Siempre seguí enamorado de ti desde que rompimos antes que conocieses a Zayn,
solo que lo oculte a mí mismo porque estabas enamorada de él. Y ahora por un
segundo creí que… podrías llegar a quererme más de lo que lo hiciste con él,
veo que me equivoque-y terminó desapareciendo de la sala.
Me
dejo con la palabra en la boca. Al fin y al cabo Iván siempre había sido mi más
fiel amigo.
Hay
un dicho que dicen que el último que se va de la sala es el que más te ama.
¿Sería eso verdad?
Aun
así, me encontraba sola en la sala. Y mi labor estaba hecho.
Mi vida:
Prometo que hice mi mejor esfuerzo por no caer en mi
propio juego, pero me perdí… Me hundí en el intento. Me resistía a ese cielo
que encontraba en tu infierno, ignoraba consciente y “determinantemente” esos
encantos tuyos tan peculiares, me negaba a creer tus palabras y rechazaba
crédulamente tus intenciones, pero muy tarde me di cuenta que tus besos, todos
aquellos pequeños grandes detalles y miradas, ya habían logrado un efecto fatal
en mí. ¡Qué cobardía despertar el amor e ilusión en alguien sin intención de
amarle! Esperaba tanto de ti, que me olvidé de mí… Grave error.
El mundo te romperá el corazón de todas las formas
imaginables. Esto está garantizado y yo no puedo explicarlo, como tampoco la
locura que llevo dentro o la que llevan los demás. Y cuando tengas el corazón
roto tendrás que volver a construirlo y, no solo eso, tendrás que volver a
confiar y esta es la parte más difícil. A pesar de todo esto, aunque la vida
rompa todas tus ilusiones debes seguir soñando, porque si no lo hacer ¿qué
clase de vida estarás viviendo? ¿para qué quieres una vida si no la estás
aprovechando? No se puede vivir con miedo toda la vida. La vida es así: te
caes, te levantas y te vuelves a caer. Pero, si ni siquiera te mueves por temor
a caerte, en realidad, ya te has rendido.
Tú presencia, tus caricias, tu voz… Todo tu ser ha
sido la peor de mis adicciones; pues increíblemente, aún sigues siendo mi
persona favorita, a quien quisiera correr a contarle mis más tristes y alegres
noticias.Odio pasar por esas calles, visitar esos lugares, toparme con esas personas, escuchar ciertas expresiones y que inevitablemente me ahoguen en un mar de recuerdos, y es que a tu lado cualquier plan era genial, cualquier charla era ideal, y todo espacio lo hacías especial.
Revivir muchos recuerdos a tu lado fue un verdadero
reto para mi cordura.
Fuiste mi mal necesario, detesto que tu recuerdo se
aferre a mí ser, tus besos y caricias a mi piel y tu regreso a un “tal vez”…
Alejarme de ti fue un tremendo acto de valentía, después de todo siempre fuiste
una pequeña adicción de mi días; resistirme a no llamarte, no buscarte, no
verte tomó toda las fuerzas que hay dentro de mí, y me rehusaba a aceptar que
nuestro amor terminaba ya.
Seré precisa y concisa, nunca te he olvidado de
verdad, (ni espero hacerlo) pero ya no te necesito a mi lado. Es verdad, le
diste un giro a mis inseguridades y “mis secretos” dejaron de ser
inconfesables; robabas mi soledad a cambio de tu inigualable compañía, por eso
tanto temía el verme sin ti en la vida. Tú no fuiste el culpable, tampoco lo
fui yo, quizá no era nuestro momento, cuestiones del tiempo y falta del deseo y
esfuerzo por tenernos en este destino tan incierto.
Te agradezco porque aprendí a amar conscientemente,
a basarme en las acciones, y usar la razón antes que el corazón. Porque aunque
de palabras hermosas tú me llenabas y con tus encantos me atrapabas, mientras
que de mi amor te jactabas; tus acciones y decisiones siempre me enredaban.
Detestaba esa maldita habilidad que tenías de acelerar mi corazón y alterar mis
emociones sin si quiera tocarme…
Pero hay algo que he de decirte siempre, ser yo
misma estando contigo fue de los mejores privilegios, libertades y placeres,
por eso decidí complicarme dulce y amargamente la vida contigo…
En este momento no me importa que yo haya caído en
mi propio juego, sino que tú lo hayas hecho. Porque siempre, fuiste mi
prioridad. Quiera o no. Para bien o mal.
Una vez más he tenido que recoger mis pedazos y
rearmarme. Siento que cada vez que lo hago duele menos y me hago mas fuerte.
Pienso incluso que de seguir así podría endurecerme al punto de no romperme
más, y eso sería un alivio.
Te prometo que cuando escuche tu nombre, fingiré que
no me importa. Te prometo que cuando llore por ti, lo haré solo por las noches.
Te prometo que cuando te extrañe, no iré a buscarte ni a llamarte. Te prometo
que no habrá un solo día que no divague por ti.
Olvida el día que nos conocimos, olvida el primer
momento en que me hablaste. Olvida todas esas cosas que me hacían reír, olvida
aquel día que estaba triste y tú me consolaste.
Olvida la primera vez que me dijiste que me querías,
y, por supuesto, olvida también como te contesté.
Olvida lo mucho que te echaba de menos cuando no
estabas. Olvida aquella despedida tan fría y dolorosa. Olvidamos ahora que
empezamos a cambiar…
Olvida que alguna vez formé parte de tu vida.
Olvídame.
Olvídalo todo.
Si te lo pido es porque sé que no te costará
hacerlo. Olvídalo tú porque yo, sinceramente, no puedo.
Dame tiempo, ya volveré a ser yo otra vez.
Fuiste mi mal necesario; ya no te necesito, ni eres
indispensable para vivir, pero sí eres inolvidable en mi existir.
Hay amores que nunca se van, quizá aporque nunca
salieron del corazón y siguen abrazados al alma.
Fin.
A este punto del libro estarán muy confundidos. ¿La
historia es real? ¿De verdad habrá sido su diario íntimo? ¿Habrán terminado así
con Zayn?
Este libro fue una historia que yo escribí
personalmente basada en todos los rumores, chantajes y suposiciones que se
inventaron a lo largo de mi vida, de mis relaciones y de mi trabajo. Decidí
usar nombres reales, algunos no pude porque no se me permitieron, pero quiero
que entendáis una cosa: esta historia es ficción.
Si debo admitir que algunas escenas son reales.
Algunos diálogos más verdaderos de los que querría. Algunos días de veras
pasaron, pero otros son un invento que tuve inspirada en los rumores de la
prensa que crearon a lo largo de nuestra relación; queda en ustedes adivinar
que capitulo es real y cual no.
Amy de veras existe, también el libro. Pero Amy para
mi es ese alter ego que a veces escucho. Eso parte de mí, que en realidad todos
tenemos. La que no se quiere conformar, la que nunca se calla. Todo lo que una
vez soñé ser, Amy lo es, pero lo logro todo puliendo sus herramientas de forma
tal que les saca tanto brillo que en ciega a los demás.
A veces pienso que sería de mi si las 24 horas del
día fuera Amy completamente. Supongo que tendría todo lo que quisiese, y nadie
se atrevería a meterse conmigo. Pero yo, como Mikayla, tengo seguro una cosa
que Amy jamás entenderá, que si logras algo hiriendo a otros, a la larga
también te estarás lastimando a ti misma.
Con
amor, Leila Cortes.









No hay comentarios:
Publicar un comentario