¿Odiaría
a todo el mundo? ¿Quién sería si mi primer y único amor no me hubiera traicionado?
¿Qué sería si hubiera seguido en la banda? ¿Quién sería yo si hubiera sido
otra? ¿Sería feliz si fuera confiada? ¿Si fuera exitosa no estaría triste? ¿Si
no hubiera roto mi sueño quién sería ahora? ¿Quién sería yo si la otra yo, esa
manipuladora y acomplejada, si ella no existiera? ¿Quién sería yo si hubiera
sido otra?
Si
hubiera estado en el momento indicado ¿Qué hubiera pasado?
¿Cómo
sería mi vida si hubiera si yo hubiera nacido en otro lugar, otro país? ¿Si yo
nunca lo hubiera conocido?Estamos llenos de nostalgia, de lo que hubiéramos podido ser.
Siempre
pensamos que es mucho más feliz el que hubiéramos sido sino fuéramos lo que
somos.
Somos una de las tantas posibilidades de lo que hubiéramos podido ser.
Somos una de las tantas posibilidades de lo que hubiéramos podido ser.
Hoy
en día, todos están pendientes de lo que yo hago, si como sino como, si duermo,
si me analizo, si estoy sola, si esto... Si lo otro... Pero solo yo sé lo que
es estar en mis zapatos.
Podrán
decirme egocéntrica, narcisista, egoísta pero yo tengo que estar enfocada, muy
enfocada.
Todos
ven algo distinto en mí. Que soy envidiable, única, irrepetible. Dicen que soy
obsesiva, prolija, metódica, detallista. Hay muchas miradas sobre mí, qué hago,
qué digo, qué me pongo. Me miran todo el tiempo y por eso estoy más exigida. Y
yo lo acepto porque se lo que soy. Sé que soy un referente.
Todas
las personas necesitan un referente para saber dónde están parados en su
vida.
Para
saber qué hacer, qué decir, cómo manejarse se necesitan… modelos, ejemplos a
seguir. Por eso somos tan importantes los referentes.
Todo
el mundo tiene referentes, menos yo. Yo soy el referente y un referente es
perfección.
La
infelicidad no tiene medida hasta que te topas con alguien feliz. Ahí sí, con
ese referente podes saber cuan feliz sos.
No
solo la comida engorda, la mirada de los demás también. Quisiera verte más
gorda para sentirte más flacos. Quisieran verte menos feliz para sentirse menos
infelices.
Cuando
te preguntan cómo estas, la respuesta no es bien o mal, sino comparado con
quién. Nadie es alto, gordo o rico, se es más alto, gordo o rico qué alguien.
Para eso sirve un referente. Para saber que sos menos, menos que alguien.
Un
referente nos alivia, porque nos hace sentir que no estamos solos en el mundo.
Los referentes son conductas a imitar. Ese es el problema de los referentes, se
vuelven un ideal muy difícil de alcanzar. Un espejo en el que siempre te ves
feo.
Uno
se llena de ideas de lo que debería sentir. Un referente se llena de debería.
Un referente te llena de prejuiciados, de única forma de ver la vida. Un
referente es ese fantasma perfecto, imposible de alcanzar.
Los
humanos creen que cargan con el peso de los miradas de los demás, es falso. La
mirada más cruel es la mirada de ellos mismo. La que todos los días le dicen lo
poco que vale. Respecto al ideal todos somos imperfectos, comparados con nada
todos somos perfectos.
Los
humanos crecen comparándose con otros, pero lo singular de la vida no tiene
parangón. Es eso especial y único que nos hacen especiales y únicos.
El
ideal es tan severa, que les dice que valen tan poco que no deberían
existir.
-¿Cómo
siguen tus heridas?-le pregunté mientras me servía algo de ensalada de la mesa
de aperitivos a su lado, mientras el hacía lo mismo que yo.
-bien-dijo
sin mirarme.
-¿quieres
salir hoy?-le pregunte intentando sonar desinteresada, pero no funciono
demasiado. Esta vez el sí volvió su vista hacia mí.
-¿Por
qué de pronto tu cambio de postura?-levantó la ceja, yo puse los ojos en
blanco.
-está
bien, si te vas a negar olvídalo-dije dándome vuelta con mi plato en mano, pero
él me cogió de la muñeca antes que le dejara solo.
-no
iba a negarme-dijo sin expresión-para ti es muy fácil olvidar todo lo que puede
llegar a pasar cuando no es de tu agrado, ¿verdad? Así como olvidaste tres
putos años de noviazgo, ¿no es así, Mikayla?-vale, ese comentario no me lo
esperaba. Zayn parecía decidido a revivir nuestro pasado a toda costa.
-vamos,
sé que a ti tampoco te importé mucho-el me miro a los ojos por unos segundos,
pero no hablo hasta luego de un bree tiempo.
-claro
que no me importo-dijo al fin-por eso te escribí más de dos álbumes, ¿no
crees?-me dijo con tono de hipocresía. Mire hacia el suelo.
-zayn…-me
interrumpió.
-¿puedo
hacerte una pregunta?
-ya
lo hiciste.
-¿lo
que tuviste con Alex, Andy y Tom Cruise, fue de verdad?-fruncí el ceño. Esa
pregunta no me esperaba.
-¿Qué
quieres decir? Claro que estuve con ellos de verdad.
-hablo
de que si… llego a ser como lo nuestro-baje la mirada. Por unos segundos
eternos no hable, hasta que mis labios se despegaron.
-Zayn…
nada llegara a ser como lo nuestro-susurre. Parece que eso era lo que quería
escuchar, porque su semblante cambio repentinamente, y una sonrisa de pena se
posó en sus labios.
-quizá
podríamos salir esta tarde-cambio de tema. Esta vez yo sonreí.
La zorra vuelve.
Estábamos
con Zayn sentados en el set vacío de grabación. Los demás estaban en el
comedor, era la hora del almuerzo. Pero ambos decidimos huir con nuestras
guitarras a una sala alejada para componer el próximo éxito de la película.
Llevábamos
ahí casi una hora, y las miradas cada vez se nos hacían más intensas.
De
pronto, la puerta del set se abrió de golpe azotándose contra la pared y la luz
dejo ver a una rubia alterada con una mirada asesina en su rostro.
Perrie
Edwards.
-¿así
que ahora te escondes, Zayn Malik?-grito entrando a la habitación. Él se dio
vuelta y la miro inexpresivo. Yo estaba callada ante la escena.
-¿Qué
crees Zayn? ¿Qué voy a dejar que me uses para olvidarte de la niña esta, que te
de todo mi amor y después me dejes tirada cuando ella volviera? Estas
equivocado, Zayn Malik-le empezaba a gritaren la cara. El ni parecía inmutado.
-tú
no te vas a olvidar de mi Zayn Malik-insistía a gritos-¿estás enamorado de la
pendeja esta, de nuevo?-le escupió señalándome con su pulgar.
Ambas
corrimos nuestra mirada hacia él. Zayn no decía nada, siquiera miraba a ninguna
de las dos. Quería escuchar que tenía que decir.
Por
lo que había sabido, Zayn había vuelto por unos meses con Perrie, quien había
sido su ex tiempo antes de conocerme. Parece que a ella no le gustó mucho la
idea que la dejara y luego empiece a salir con su ex. Luego de unos eternos
segundos, contesto.
-si-dijo
con los hombros relajados luego de esos segundos tensos.
-eso
no es amor, es follón, mi vida-golpeo la pared. Wow, parecía que yo no era la
única desquiciada a la que Zayn le había roto el corazón.
-¿amor?-le
pregunte susurrando a Zayn. Él no me miraba, sino que tenía la mirada clavada
en Perrie.
-tu
no podrías ser más zorra, así es tu plan, le dejas cuando te cansas y si te
aburres vuelves, juro que los hundiré a los dos en la prensa-me grito a mi esta
vez. Yo seguía callada mirándola sin expresión, es que simplemente, no me
esperaba aquello.
-quizá
es hora de que te vayas, y lo olvides todo Perrie-hablo por fin Zayn.
-me
temo que no, supongo que ayer fui muy bruto-soltó Zayn. No pude evitar que una
risa saliera de mis labios y me tape la boca con la mano. La cara de Perrie era
un solo chiste.
No
me tomen mal. Me vengaría de todos los hombres posibles, pero no de las
mujeres. Sabía que Perrie no se merecía que la ilusionara y luego la dejara,
pero no podía siquiera hablar, tenía un plan que continuar.
-eres
un idiota Zayn, siempre lo has sido-grito-váyanse a la mierda, y púdranse en el
infierno.
-gracias
por el halago-dije inocentemente-sabíamos que apreciabas nuestra capacidad de
hacer varias cosas al mismo tiempo-esta vez fue Zayn el que dio una risa por lo
bajo. Perrie terminó azotando la puerta tras irse del set. Siquiera sabía quien
la había dejado entrar.
-pareces
que nunca dejaste el espíritu rompe corazones, Zayn-el me miro.
-lo
lamento por eso, no espero que creas que te estuve engañando, ella siempre me
siguió…
-no
lo creo-lo interrumpí-porque no somos nada, no me podrías engañar-él puso los
ojos en blanco.
-¿seguirás
con eso?
-mejor
sigamos con la canción-el dejo la guitarra de lado.
-ya
me canse de hacer música-dijo frotándose la cara.
-has
cambiado-sentencie. El me miro. Era verdad-el Zayn que conozco nunca diría lo
que acabas de decir, al menos no delante de mí.
-no
cambie. Siempre fui un hipócrita narcisista con graves problemas de
misantropía, generada por la suficiencia de creerme el poder que imagino tener
en mi vida-se encogió de hombros-tú también cambiaste-declaró.
-en
realidad no, eres solo tú que me ves de una manera diferente-el frunció el ceño
intentando descifrar lo que acababa de decir en mis ojos.
-quizá-terminó
suspirando-aun así sigues siendo todo lo que siempre necesite.
Veamos quien
gana.
Zayn
se posicionó arriba mío, y comenzó a besarme todo el cuello. Sus besos, su
aroma, todo en el me volvía lentamente loca.
No
tarde en quitarme la ropa, no tarde en desabrocharse el cinturón.
Y
me hizo suya toda la noche. La última noche de trabajo.
Pero
había sido diferente. Totalmente diferente. El Zayn que estaba encima mío no lo
concia. Mostraba su desesperación mentiras besaba mi piel, y cada roce con la
suya hacia que todo temblara dentro mío.
Estaba
desesperado, apasionado, y sobre todo, enamorado.
Cada
beso, cada caricia lograría enamorarme más. Era tan dulce, lujurioso, delicado.
No entendía que estaba pasando entre nosotros dos esa noche.
Y
Zayn logro terminar de enamorarme. Y así mismo, caí en mi propio juego.
Este
último tiempo había sido como aquellos primeros meses en los que recién nos
conocíamos. Era interesante, nuevo, desafiante, caliente.
Y
parecía que revivíamos a sangre viva nuestro pasado con cada beso.
-entonces,
es oficial, ¿estás conmigo?-dijo casi susurrando con la respiración agitada
sosteniéndome por la cintura.
-es
oficial-sonrió. Me dio un último beso y cayo dormido a mi lado.
El
juego estaba por terminar.







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