Mikayla Jackson

Mikayla, es una adolescente Argentina, cantante, compositora, cantautora, escritora, youtuber, bailarina, guitarrista, pianista, violinista, diseñadora de moda, productora, estilista, pintora, aditora, y dueña de multiples organizaciones

martes, 2 de julio de 2019

parte 18 libro


Referentes.
¿Odiaría a todo el mundo? ¿Quién sería si mi primer y único amor no me hubiera traicionado? ¿Qué sería si hubiera seguido en la banda? ¿Quién sería yo si hubiera sido otra? ¿Sería feliz si fuera confiada? ¿Si fuera exitosa no estaría triste? ¿Si no hubiera roto mi sueño quién sería ahora? ¿Quién sería yo si la otra yo, esa manipuladora y acomplejada, si ella no existiera? ¿Quién sería yo si hubiera sido otra?
Si hubiera estado en el momento indicado ¿Qué hubiera pasado?
¿Cómo sería mi vida si hubiera si yo hubiera nacido en otro lugar, otro país? ¿Si yo nunca lo hubiera conocido?
Estamos llenos de nostalgia, de lo que hubiéramos podido ser.
Siempre pensamos que es mucho más feliz el que hubiéramos sido sino fuéramos lo que somos.
Somos una de las tantas posibilidades de lo que hubiéramos podido ser.
Hoy en día, todos están pendientes de lo que yo hago, si como sino como, si duermo, si me analizo, si estoy sola, si esto... Si lo otro... Pero solo yo sé lo que es estar en mis zapatos. 
Podrán decirme egocéntrica, narcisista, egoísta pero yo tengo que estar enfocada, muy enfocada. 
Todos ven algo distinto en mí. Que soy envidiable, única, irrepetible. Dicen que soy obsesiva, prolija, metódica, detallista. Hay muchas miradas sobre mí, qué hago, qué digo, qué me pongo. Me miran todo el tiempo y por eso estoy más exigida. Y yo lo acepto porque se lo que soy. Sé que soy un referente. 
Todas las personas necesitan un referente para saber dónde están parados en su vida. 
Para saber qué hacer, qué decir, cómo manejarse se necesitan… modelos, ejemplos a seguir. Por eso somos tan importantes los referentes. 
Todo el mundo tiene referentes, menos yo. Yo soy el referente y un referente es perfección. 
La infelicidad no tiene medida hasta que te topas con alguien feliz. Ahí sí, con ese referente podes saber cuan feliz sos. 
No solo la comida engorda, la mirada de los demás también. Quisiera verte más gorda para sentirte más flacos. Quisieran verte menos feliz para sentirse menos infelices. 
Cuando te preguntan cómo estas, la respuesta no es bien o mal, sino comparado con quién. Nadie es alto, gordo o rico, se es más alto, gordo o rico qué alguien. Para eso sirve un referente. Para saber que sos menos, menos que alguien. 

Un referente nos alivia, porque nos hace sentir que no estamos solos en el mundo. Los referentes son conductas a imitar. Ese es el problema de los referentes, se vuelven un ideal muy difícil de alcanzar. Un espejo en el que siempre te ves feo. 
Uno se llena de ideas de lo que debería sentir. Un referente se llena de debería. Un referente te llena de prejuiciados, de única forma de ver la vida. Un referente es ese fantasma perfecto, imposible de alcanzar.
Los humanos creen que cargan con el peso de los miradas de los demás, es falso. La mirada más cruel es la mirada de ellos mismo. La que todos los días le dicen lo poco que vale. Respecto al ideal todos somos imperfectos, comparados con nada todos somos perfectos. 
Los humanos crecen comparándose con otros, pero lo singular de la vida no tiene parangón. Es eso especial y único que nos hacen especiales y únicos. 
El ideal es tan severa, que les dice que valen tan poco que no deberían existir. 
Volviendo a la jugada.
-¿Cómo siguen tus heridas?-le pregunté mientras me servía algo de ensalada de la mesa de aperitivos a su lado, mientras el hacía lo mismo que yo.
-bien-dijo sin mirarme.
-¿quieres salir hoy?-le pregunte intentando sonar desinteresada, pero no funciono demasiado. Esta vez el sí volvió su vista hacia mí.
-¿Por qué de pronto tu cambio de postura?-levantó la ceja, yo puse los ojos en blanco.
-está bien, si te vas a negar olvídalo-dije dándome vuelta con mi plato en mano, pero él me cogió de la muñeca antes que le dejara solo.
-no iba a negarme-dijo sin expresión-para ti es muy fácil olvidar todo lo que puede llegar a pasar cuando no es de tu agrado, ¿verdad? Así como olvidaste tres putos años de noviazgo, ¿no es así, Mikayla?-vale, ese comentario no me lo esperaba. Zayn parecía decidido a revivir nuestro pasado a toda costa.
-vamos, sé que a ti tampoco te importé mucho-el me miro a los ojos por unos segundos, pero no hablo hasta luego de un bree tiempo.
-claro que no me importo-dijo al fin-por eso te escribí más de dos álbumes, ¿no crees?-me dijo con tono de hipocresía. Mire hacia el suelo.
-zayn…-me interrumpió.
-¿puedo hacerte una pregunta?
-ya lo hiciste.
-¿lo que tuviste con Alex, Andy y Tom Cruise, fue de verdad?-fruncí el ceño. Esa pregunta no me esperaba.
-¿Qué quieres decir? Claro que estuve con ellos de verdad.
-hablo de que si… llego a ser como lo nuestro-baje la mirada. Por unos segundos eternos no hable, hasta que mis labios se despegaron.
-Zayn… nada llegara a ser como lo nuestro-susurre. Parece que eso era lo que quería escuchar, porque su semblante cambio repentinamente, y una sonrisa de pena se posó en sus labios.
-quizá podríamos salir esta tarde-cambio de tema. Esta vez yo sonreí.
La zorra vuelve.
Estábamos con Zayn sentados en el set vacío de grabación. Los demás estaban en el comedor, era la hora del almuerzo. Pero ambos decidimos huir con nuestras guitarras a una sala alejada para componer el próximo éxito de la película.
Llevábamos ahí casi una hora, y las miradas cada vez se nos hacían más intensas.
De pronto, la puerta del set se abrió de golpe azotándose contra la pared y la luz dejo ver a una rubia alterada con una mirada asesina en su rostro.
Perrie Edwards.
-¿así que ahora te escondes, Zayn Malik?-grito entrando a la habitación. Él se dio vuelta y la miro inexpresivo. Yo estaba callada ante la escena.
-¿Qué crees Zayn? ¿Qué voy a dejar que me uses para olvidarte de la niña esta, que te de todo mi amor y después me dejes tirada cuando ella volviera? Estas equivocado, Zayn Malik-le empezaba a gritaren la cara. El ni parecía inmutado.
-Perrie, no sigas humillándote a ti misma-le dijo volviendo la vista a su guitarra.
-tú no te vas a olvidar de mi Zayn Malik-insistía a gritos-¿estás enamorado de la pendeja esta, de nuevo?-le escupió señalándome con su pulgar.
Ambas corrimos nuestra mirada hacia él. Zayn no decía nada, siquiera miraba a ninguna de las dos. Quería escuchar que tenía que decir.
Por lo que había sabido, Zayn había vuelto por unos meses con Perrie, quien había sido su ex tiempo antes de conocerme. Parece que a ella no le gustó mucho la idea que la dejara y luego empiece a salir con su ex. Luego de unos eternos segundos, contesto.
-si-dijo con los hombros relajados luego de esos segundos tensos.
-eso no es amor, es follón, mi vida-golpeo la pared. Wow, parecía que yo no era la única desquiciada a la que Zayn le había roto el corazón.
-¿amor?-le pregunte susurrando a Zayn. Él no me miraba, sino que tenía la mirada clavada en Perrie.
-tu no podrías ser más zorra, así es tu plan, le dejas cuando te cansas y si te aburres vuelves, juro que los hundiré a los dos en la prensa-me grito a mi esta vez. Yo seguía callada mirándola sin expresión, es que simplemente, no me esperaba aquello.
-quizá es hora de que te vayas, y lo olvides todo Perrie-hablo por fin Zayn.
-¿es acaso que la niñata no puede hablar?-soltó casi verde ella.
-me temo que no, supongo que ayer fui muy bruto-soltó Zayn. No pude evitar que una risa saliera de mis labios y me tape la boca con la mano. La cara de Perrie era un solo chiste.
No me tomen mal. Me vengaría de todos los hombres posibles, pero no de las mujeres. Sabía que Perrie no se merecía que la ilusionara y luego la dejara, pero no podía siquiera hablar, tenía un plan que continuar.
-eres un idiota Zayn, siempre lo has sido-grito-váyanse a la mierda, y púdranse en el infierno.
-gracias por el halago-dije inocentemente-sabíamos que apreciabas nuestra capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo-esta vez fue Zayn el que dio una risa por lo bajo. Perrie terminó azotando la puerta tras irse del set. Siquiera sabía quien la había dejado entrar.
Para cortar el filoso silencio que se hizo presente en la sala, hable.
-pareces que nunca dejaste el espíritu rompe corazones, Zayn-el me miro.
-lo lamento por eso, no espero que creas que te estuve engañando, ella siempre me siguió…
-no lo creo-lo interrumpí-porque no somos nada, no me podrías engañar-él puso los ojos en blanco.
-¿seguirás con eso?
-mejor sigamos con la canción-el dejo la guitarra de lado.
-ya me canse de hacer música-dijo frotándose la cara.
-has cambiado-sentencie. El me miro. Era verdad-el Zayn que conozco nunca diría lo que acabas de decir, al menos no delante de mí.
-no cambie. Siempre fui un hipócrita narcisista con graves problemas de misantropía, generada por la suficiencia de creerme el poder que imagino tener en mi vida-se encogió de hombros-tú también cambiaste-declaró.
-en realidad no, eres solo tú que me ves de una manera diferente-el frunció el ceño intentando descifrar lo que acababa de decir en mis ojos.
-quizá-terminó suspirando-aun así sigues siendo todo lo que siempre necesite.
Veamos quien gana.
Zayn se posicionó arriba mío, y comenzó a besarme todo el cuello. Sus besos, su aroma, todo en el me volvía lentamente loca.
No tarde en quitarme la ropa, no tarde en desabrocharse el cinturón.
Y me hizo suya toda la noche. La última noche de trabajo.
Pero había sido diferente. Totalmente diferente. El Zayn que estaba encima mío no lo concia. Mostraba su desesperación mentiras besaba mi piel, y cada roce con la suya hacia que todo temblara dentro mío.
Estaba desesperado, apasionado, y sobre todo, enamorado.

Cada beso, cada caricia lograría enamorarme más. Era tan dulce, lujurioso, delicado. No entendía que estaba pasando entre nosotros dos esa noche.
Y Zayn logro terminar de enamorarme. Y así mismo, caí en mi propio juego.
Este último tiempo había sido como aquellos primeros meses en los que recién nos conocíamos. Era interesante, nuevo, desafiante, caliente.
Y parecía que revivíamos a sangre viva nuestro pasado con cada beso.
-entonces, es oficial, ¿estás conmigo?-dijo casi susurrando con la respiración agitada sosteniéndome por la cintura.
-es oficial-sonrió. Me dio un último beso y cayo dormido a mi lado.
El juego estaba por terminar.

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