Mikayla Jackson

Mikayla, es una adolescente Argentina, cantante, compositora, cantautora, escritora, youtuber, bailarina, guitarrista, pianista, violinista, diseñadora de moda, productora, estilista, pintora, aditora, y dueña de multiples organizaciones

lunes, 1 de julio de 2019

parte 9 libro


1 de diciembre, 2020.
Me miras y ya no veo la chispa de la pasión en tu mirada, ¿estás siendo sincero conmigo?, ¿sigues estando enamorado de mí como lo estabas antes?  En ocasiones me despierto durante la noche y mi imaginación me traiciona: creo que estas durmiendo a mi lado pero cuando quiero alcanzarte con mi mano tan solo encuentro un vacío.
Tus mentiras son cada vez más evidentes, ¿es que no te das cuenta? – Ahora sé que cuando te miro solo veo una máscara falsa y no hay nada que puedas hacer para que vuelva a tu lado. Algo especial contigo es el sueño que intento cumplir todos los días, sin embargo con tus miradas de desprecio tan solo consigues romperme el corazón.
Me dijiste que me amabas, me tomaste de la mano y me susurraste al oído las palabras más dulces que jamás pude imaginar – ¿Cómo llegar a pensar que un día terrible de mí te ibas a cansar y me ibas para siempre a abandonar haciendo a mi pobre corazón sangrar?
Me miras a los ojos igual que hiciste ayer mientras me jurabas un amor que sería eterno, pero ahora me dices que lo que sientes ya no es lo mismo y que tu corazón no vibra de pasión con mis besos y no sé qué hacer para recuperarte.
Estás echando tu vida por la borda, tu vida y la mía – Todos nuestros sueños se ahogan en el vaso que nunca quieres vaciar – Me alejaré para siempre de este barco en el que te hundirás solo.
La pasión es algo que ya no me inspiras – Cuando te veo, tu rostro me inspira cariño pero ya nunca algo más – No me odies, el amor es complicado y traicionero, todos somos sus víctimas.
16 de diciembre, 2020.
“Vete, si llega a pasar otra vez, solo… vete. Si alguna vez vuelvo a… por favor Mikayla, vete, corre de mí, no me perdones nuevamente” me dijo al finalizar ese día.
¿Qué había pasado?
Se había vuelto en una rutina pesada. Zayn parecía ya no quererme, sé que es increíble decirlo, pero eso parecía. ¿Qué estaba haciendo mal? Había hecho todo lo que se pudiera esperar de una novia fantástica-saca-cojones.
Estuve fuera todo el día. Trabajábamos en un nuevo álbum. Y simplemente me entretuve, o esa era mi excusa para mí misma, porque sabía que quería entretenerme para no volver a casa. No quería volver a verlo.
Y en este punto os preguntáis, ¿Por qué coño seguían juntos? Porque ambos jugábamos el rodeo desafiante de ver quién era el que se la aguantaría más.
Volví a casa oliendo su perfume a alcohol desde la puerta principal. A estas alturas lo único que esperaba, era que me haya dejado una botella para mí.
-¿Dónde estabas?-me preguntó sin verme.
-intentamos grabar nuevas canciones con los chicos-me limite a decir dejando mi bolso arriba de la mesa. Siguió sin mirarme.
-había pedido el día libre para pasarlo contigo-ese comentario me rompió el corazón. Mire el reloj, eran las 9 pm. ¿De veras él me había estado esperando todo el día?
-¿Por qué no me lo dijiste?-el me miro incrédulo.
-te lo dije la semana pasada-ahora era yo la mala novia. Normalmente esos berrinches los empezaría la novia, pero la verdad era esta: ahora era yo la que no quería mejorar nuestro noviazgo.
Se levantó de la silla y comenzó a caminar a su habitación.
-lo siento-le dije, pero me ignoro-Zayn, lo lamento. Me había olvidado-no estaba enojado. Estaba decepcionado. Él sabía que me había quedado fuera de casa a propósito.
-olvídalo, ya que-me dijo aun sin mirarme. Me enfadaba que Zayn siempre se tomara todo tan a la ligera, el nunca intentaba enojarse. Zayn intentaba que todo le de igual para que nada le importe, pero no yo.
Y luego empezó la discusión. Ya siquiera sé por qué empezó, pero siguió. Siguió con mi trabajo, con su trabajo, con el dinero, con su padre, hasta que llego a insultarme. Y yo llegue a insultarle.
Zayn casi nunca me insultaba.
Me enoje más aun cuando sentí una lagrima recorrer por mi mejilla mientras gritaba más.
Volví a hacerle enojar.
Y entonces sucedió muy rápido. Cuando logre abrir mis ojos estaba en el suelo, arrinconada contra la pared.
Lleve mi mano a mi mejilla. Los segundos que estuve tocándome la cara donde me había dado el golpe, parecieron horas.
Había vuelto a hacerlo, cuando me prometió que no volvería a hacerlo.
Él se quedó pasmado mirándome sin expresión, como la primera vez.
Yo no iba a convertirme en la típica novia golpeada. No iba a soportar esa clase de humillación. Casi dos años de noviazgo enviados a la mierda.
Hice un intento rápido en levantarme y coger mi bolso para pirármela a la mierda, pero el vio lo que estaba a punto de hacer. Y entones su reacción nunca me la espere.
Antes que pudiera coger mi bolso, agarro mis muñecas y me encerró contra la pared, sin gentileza. Intente zafarme, pero el hizo más presión.
Moví desesperadamente mis piernas, intente golpearlo con ellas pero no pude, pero logre que me soltara. Caí nuevamente al piso, e intente arrastrarme tras la mesa de la cocina, pero él me cogió del tobillo.
-maldita sea, Mikayla, para-dijo cuándo intente quitarlo a patadas. Inmovilizo mis piernas con las suyas y se colocó encima de mí. Para este punto todo mi cuerpo temblaba.
No iba a convertirme en la novia golpeada.
Logre escabullirme de sus brazos y corrí hacia la puerta. Ya no me importó volver a buscar el bolso. Ya había visto lo peor de Zayn y quería irme. O eso creí.
-¿A dónde crees que vas?-me dijo cogiéndome de mis cabello y volviéndome a él. Me sentó casi empujándome sobre la mesa, y se colocó entre mis piernas.
-déjame, suéltame-grite a todo pulmón. Pero él se rio. Se rio. Zayn Malik se rio de mí.
¿Por qué me hacía esto? ¿Qué le había pasado? Zayn me había hecho daño, pero nunca me obligaba a hacer algo que no quisiera, la última (y primera) vez que me golpeo no le alcanzaba la saliva para disculparse, y ahora me estaba reteniendo bajo mi voluntad.
-joder, quédate quieta-me ordeno cogiendo mis muñecas con su mano. No me grito, pero sentí una holeada de miedo correr por mi cuerpo. Así que no hice otra cosa que hacerle caso.
Mi rostro ya estaba húmedo de lágrimas.
-has vuelto a golpearme, has vuelto a golpearme-repetía con la respiración agitada. El suspiro pesadamente.
-escucha, Mikayla…
-no, ¡no! Todos me advertían de esto, no quería creerle. Te has vuelto en eso-gritaba- Eres un abusador, yo no quiero soportar en esto. Dicen que cuando te levantan la mano una vez lo volverán a hacer…prometiste no-y no pude más. Me quebré en mis propias palabras. Rompí en llanto. Eso pareció ablandarlo aún más.
-Mikayla, escucha, cariño…-esta vez fui yo quien lo interrumpió.
-¡cariño una puta mierda! Eres un abusivo-gritaba respirando entre mis lágrimas. Eso pareció dolerle. Punto débil-déjame ir, suéltame-repetía.
-¿Para qué? ¿Para que vayas con tu abogado y me metas una denuncia? No lo creo, cariño-al fin el zorro arrepentido mostraba sus verdades intenciones. Entonces recordé aquella vez “si esto vuelve a pasar, te arruinare a ti, tu carrera, tu empresa todo. Te denunciare, no importa cuánto te quiera maldita sea, me golpeaste” le había dicho. Él estaba más preocupado por una denuncia por si me había hecho daño o no.
-suéltame, suéltame me haces daño-me queje moviendo mis muñecas encerradas entre sus dedos. El tardo unos minutos, pero finalmente me soltó y poso sus manos a los costados de mis caderas impidiendo que me vaya. Yo me aleje unos milímetros, todos los que pude de su cuerpo.
No encuentro la metáfora apropiada para calificar a este animal que tenía frente a mí en ese momento, que te golpea y después se arrodilla pidiéndote perdón. El estado de pánico es su aliado
Le tenía miedo a mi novio. Ese al cual amaba tanto.
El pareció notarlo, pero luego de unos segundos pareció ignorarlo.

-tienes una especialidad en volverme loco-¿había escuchado bien? ¿Estaba bromeando conmigo? Rio por lo bajo con la cabeza gacha. ¿De veras se estaba riendo cuando me había acabado de golpear?-lo lamento, cielo-me dijo hundiendo su rostro en mi cuello. Lo lamento y una mierda.
-lo lamento y una mierda-me indigne, lo empuje fuertemente y logre bajarme de la mesa. El siguió mis pasos por detrás.
-¿A dónde vas?-me pregunto, esta vez tranquilamente a mis espaldas.
-lejos de ti-cogí mi bolso y camine hacia la puerta. ¿Por qué no me lo impedía? Luego de unos segundos lo supe, cuando intente abrirla y estaba cerrada. Me di vuelta y lo vi recargado en la mesa mostrándome las llaves con una sonrisa burlona en el rostro. ¿Estaba jugando conmigo?
-déjame ir, Zayn-le dije sin mirarle. Pero podía sentir su sonrisa hacia mí.
-si de veras quisieras irte, no te importaría saltar de una ventana. Pero aun así estas aquí.
-¿A qué estás jugando?-sonrió maliciosamente. Mala elección de palabras.
-lo lamento-me enojo más.
-eres un idiota. Dame la llaves, me quiero ir, me quiero ir, maldita sea-grite como una niña de 10 haciendo un berrinche por un juguete de supermercado. Él se acercó a mi decidido.
-eso es. Enójate, vamos, enójate conmigo. Pero no me tengas miedo, bebe, no quiero hacerte daño-dijo acercándose cautelosamente hacia mí.
Parecía que se acercaba a un gatito sin hogar, intentando cogerlo y que no escapara. A eso había llegado.
-aléjate-le dije colocando mis manos frente a mí. El me ignoro.
-cálmate Mikayla. No voy a lastimarte, de verdad lo siento-dijo llegando a mí, coloco ambas manos a mis costados y hundió su rostro en mi cuello nuevamente-perdóname cariño-comenzó a besar mi cuello-no se en que pensaba, perdóname cariño-volvía a decir-estoy con mucha presión, bebe. Lo lamento, no quise hacerlo, no quise lastimarte, lo lamento-de a poco volvió esa expresión de Zayn Malik la primera vez que me golpeo. La de frio arrepentimiento.
Si te preguntas ¿Que mierda hacia yo mientras tanto? Estaba allí, parada, como una torpe momia, permitiéndole decirme y hacerme todo lo que él quisiera, como la estúpida e inútil masoquista en la que me había transformado.
-¿Puedes perdonarme, cariño?-me susurro, sentía sus cálidos labios en mi oído mientras su reparación chocaba en mi cuello estremeciéndome completa.
-Perdóname, bebe-no-de verdad lo siento Mikayla-siguió besando mi cuello, púdrete-Perdóname cariño-¡no!
-Zayn…-susurre en un ronquido sordo, mis palabras no salían de mi boca, no podían. Eso le dijo todo. Cogió mis caderas y me levanto a arcadas a él. Poso sus manos en mis muslos y encerró su cadera con mis piernas, y esta vez devoro mi boca.
Siguió su recorrido de besos dulces pero apasionados por mi cuello, mi brazo, hasta que llego a mis muñecas. Las cuales ahora vestían un color rojizo-morado por su agarre. Las cogió con una mano y las beso tiernamente.
Lo peor era verle besarme las mismas partes que él me dañaba.
5 de enero, 2021.
Y desde allí, todo fue corazones rojos, si tuviera mi planilla.
Pero no la tenía.
20 de enero, 2021.
Si me dices que me quieres, ¿por qué me aíslas, por qué me controlas?, si me dices que me quieres ¿por qué me amenazas, me pegas?
Todo lo que me haces, no es por mi bien; es por el tuyo. Porque te crees superior. Me tratas como a una niña y debería ser tu igual. Te crees que estoy a tu disposición y a tu capricho, así nos lo enseñan: Yo soy tuya y puedes hacer conmigo lo que quieras. Pero empiezo a pensar que lo que tú quieren no es lo que yo quiero
No sigas repitiéndome que me quieres, que no lo volverás a hacer. No me des más esperanzas. No me digas que la situación va a cambiar.
Creo que eres un hombre incapaz de hacer frente a las frustraciones y limitaciones propias. Que la única manera de resolver los problemas es con violencia hacia mí, con arrogancia, culpabilizándome de todo lo malo que te pasa, con superioridad para aplacar el miedo de saber que sin mi, no puedes crecerte. Y en muchos momentos empiezo a pensar que es verdad que todos tus problemas son mi culpa, porque ya me dejaste claro que el mayor problema en tu vida soy yo.
Estoy harta de vivir con miedo, con el corazón en un puño, esperando cómo vas a volver hoy del trabajo. De querer hacerme invisible para que no notes mí presencia y pasemos un rato sin bronca. De querer agradarte para que estés contento. De esperar a ver cuándo y por qué banal razón te cambia el gesto de la cara y se avecina una tormenta imposible de evitar y sin saber cómo acabaré.
10 de febrero, 2021.
Te temía la mayor parte del tiempo, pero a veces podía amarte como el novio que deseaba que fueras, te veía hermoso, y cuando mis compañeras de trabajo me decían lo guapo que eras me sentía orgullosa de que fueras mío, la dualidad entre amor y odio, el amante y el abusador... Creo que eso me hace sentir peor en ocasiones, recordar que pude amarte porque eras mío.
Delante de los vecinos y de los amigos te mostrabas cariñoso y buen novio, las personas lo creían, yo aprovechaba esos momentos para tratar de saber cómo se sentía tener un chico como lo tenía la mayoría de las mis amigas.
Novios que las llevan y traen a citas, que las llevan a paseos, que te ven cada día crecer queriendo seguir siempre a tu lado. Y Yo mientras tanto te tenía a ti, que día tras día veía como su pequeña crecía y eso le gustaba más, siempre estabas mirando mis senos. 
Si supieras como me siento cada vez que recuerdo el infierno que me hiciste vivir.
¿Por qué razón no puedo odiarte como quisiera? Tantas veces quise correr de ti, era una adolescente, y luego una mujer tan temerosa, que nunca pude enfrentarte, nunca pude decir no...
20 de febrero, 2021.
Volvíamos de una fiesta con hombres de negocios, que trabajaban con Zayn, o para él. Nunca llegaría a entender su trabajo.
-¿me podes decir que mierda es lo que te pasa?
-no me pasa nada-alargue las palabras mientras entraba a la casa.
-¿la podes cortar? ¿Podes cortar con todos los kilombitos que haces por, por la humanidad, y el medio ambiente y todo? Que ahora la gente te apoya, pero deja de hacerte la buena persona, porque cuando se cansan de vos, la gente se mete eso buena persona en el culo, Mikayla.
-ay sos un egoísta-dije negando con la cabeza y viéndolo incrédulo-15 minutos más en esa fiesta te pedí, 15 minutos. Para mí era importante, pero vos no lo entiendes, evidentemente.
-bueno, te hubieras quedado-dijo sínicamente.
-sí, dale, sola entre toda esa gente.
-no sola no, como un perrito faldero que anda alabando a todos para manipularlos, así, lo que haces todos los días.
-¿me estas cargando?-lo deje de mirar-¿Por qué no te vas a dormir? Estas borracho, estas insoportable.
-¿Qué carajo te importa si estoy borracho? No estoy borracho. Y primero, si tomo es porque no soporto más el trabajo de mierda que tengo, y segundo, si fuimos a esa fiesta, es gracias a mí, y el trabajo que tienes, también lo tienes gracias a mi-ya comenzábamos a gritar.
-ahora, primero que si yo tengo que salir a buscar trabajo es gracias a vos. Segundo, si yo tengo trabajo lo mínimo que tienes que hacer es apoyarme, porque así, vamos a estar a la altura…
-¿a la altura?-me interrumpió-¿a la altura de que quienes estar? ¿A la altura de quien quieres estar? ¿De esa gente que tanto decís odiar y estar en contra? ¿Ves porque no quiero ir a esa fiesta? Porque te terminas quejando de todas ellas y de vos, te terminas quejando de lo que no tienes y terminas igual a esas personas.
-oh dale, entonces sigamos conformándonos con todo eso que ellos tienen y nosotros no, dale quizá siendo una conformista me va mejor, ¿no?-esta vez se acercó a mí y me cogió del pelo acercándome a él.
-¿Qué cosas quieres tener? ¿Qué te falta en la vida, Mikayla? ¿Vos quieres ser como ellos? Creí que querías lo contrario, Mikayla.
-primero que nada suéltame, porque ahora no vas a empezar-le grite. Me soltó de golpe y se encamino a la pieza a paso duro.

-y una mierda, que no puedo volver a mi casa tranquilo-gritó antes de azotar la puerta del dormitorio.
20 de marzo, 2021.
Hace dos semanas no te veo. Se acerca mi cumpleaños, ¿Lo recordaras? Nos pudimos mensajear algunas veces, pero no mucho. Me mostraste lo desesperado que estabas por verme.
Cariño, yo también lo estoy.

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