Mikayla Jackson

Mikayla, es una adolescente Argentina, cantante, compositora, cantautora, escritora, youtuber, bailarina, guitarrista, pianista, violinista, diseñadora de moda, productora, estilista, pintora, aditora, y dueña de multiples organizaciones

lunes, 1 de julio de 2019

parte 8 libro


31 de marzo, 2020.
Creo que todos sabrán el hecho que transcurre este día. Salió impreso hasta en los papelitos de caramelo.
Zayn Malik es un chico malo.
Zayn Malik es un violento.
Zayn Malik tiene problemas de ira.
Zayn Malik es (era) mi novio y lo defenderé hasta que quede muda de tanto gritar.
A Zayn no le agrada que se sobrepasen conmigo, ¿a qué novio le gustaría?
Zayn es agresivo, y explota.
Zayn no tenía un buen día, que va, tenía un día mierda. Teníamos un día mierda, por la disquera.
Nos tomamos el día (en realidad simplemente no fuimos a trabajar). Queríamos salir (del mundo).
No podíamos. Ya no podíamos ni tener una conversación cordial. Ellos siempre estaban allí, observándonos.
Hoy en día sé que me enfermaron y que tengo una especie de trauma con ello, pero en esa época no lo sabía.
No nos dejaban ni caminar, nos arrollaban con las cámaras. En un momento, un fotógrafo intento cogerme, que digo, si lo hizo. Una de sus manos se posó en mi cadera y la otra casi estrello su cámara delante de mí.
Ya estaba bastante cojonudo.
Y si fuera católica, quizá hubiera dicho un amen por ese hombre cuando luego fue hospitalizado.
Quizá Zayn se sobrepasó con la golpiza, pero el tipo se lo merecía. O eso es lo que me decía todas las noches para poder dormir.
Zayn terminó en comisaria. El tío terminó en el hospital. Yo terminé aterrada.
Estaba convencida de que Zayn no pasaría la noche en la comisaria, pero el hijo de puta había denunciado. Zayn se enfadó. Una súper estrella en prisión, que malditamente típico, pero Zayn no era así, no mi Zayn.
No me contuve, simplemente, estaba sensible. Sin darme cuenta, ya estaba llorando. Cuando Zayn me vio, su nivel de adrenalina paso de sobre 100 a 0.
Vino conmigo, se arrodillo frente a mí, dijo que todo estaría bien, me cogió la mejilla. Fue mi culpa. Lo sé y siempre lo sabré (hoy sé que no tengo la culpa de que sea un desenfrenado violento).
Pero me sentía tan culpable. El solo me dijo que iría bien, que vaya a casa, que estaría bien. Harry me acompaño, lo llamo Zayn.
Necesitaba a alguien quien abrazar a la noche, pero no quería a Harry, quería a mi Zayn. Pero él estaba encerrado.
Denuncie, amenace, mis abogados sirvieron de algo finalmente. Y el tipo quito su denuncia. Y Zayn salió.
Dormimos en casa de Harry, con un par de botellas de cerveza vacías, y el peor recuerdo de toda nuestra relación pública.
21 de julio, 2020.
Era una gran fiesta, de una de las grandes entidades de Hollywood. En su mansión, su gran mansión.
Y nosotros volvíamos a discutir.
Pero esta vez no había sido mi culpa. Él se emborracho, él no estaba en todas sus casillas. El creyó que otra chica era yo, ahora no lo culpo, ¿cantas chicas en Hollywood llevan el pelo azul?
El intento besar a la chica que creyó era yo, le susurró al oído “¿Qué tal si vamos a una habitación, cariño?” ella se dio vuelta y le soltó, “¿Zayn Malik?” con una voz eufórica. Entonces el razono, que había metido la pata.
Luego aparecí yo, o una versión poseída por el demonio de mí. Le empuje hasta las escaleras “no voy a pelear contigo aquí” le dije por encima de la música. Subimos a una habitación. Empecé a gritarle. De veras había creído que me iba a ser infiel, ahora lo pienso, ¿Zayn Malik? Puede ser muchas cosas, un infiel también, pero no conmigo. Al menos no si valora un gramo su vida o carrera.
Le grite, le enoje. Me grito, me enojo.
Le di una cachetada. Así era. Había roto mi código de anti-feminista. Pero no me sentí mal, estaba poseída, “si el me lo hizo, ¿Por qué yo no?” además, si quiera le iba a dejar marca. Cuando él se atrevió a levantarme la mano, me dejo un moretón en el brazo, y cada vez que lo veía volvía su mirada de culpabilidad y se disculpaba conmigo siempre “lo lamento cariño, de veras que lo hago”.
Y me había tirado al piso, yo lastimosamente había logrado que su rostro mirara hacia el otro lado.
Se quedó mirando hacia allá. No hablo. Respiraba hondo. Su mandíbula se apretó y sus manos se hicieron puños. Aun así seguía enojada.
Mi mano se volvió a levantar, y la volví a estampar en su otra mejilla, girando su rostro para otro lado.
Sé que hacia mal, iba en contra de mi ideología, pero en ese momento no me importaba. Lo estaba llevando a su límite, y lo sabía.
Cuando levante la mano una tercera vez, con un poco menos de fuerza, en un movimiento rápido, el cogió mi muñecas y me estampo contra la pared. Levantó su puño, y por un segundo vi mi vida pasar delante de mis ojos (lo siento, siempre quise citar esa frase) el puño venia cargado de firmeza, pero nunca me golpeo. Su mano se enterró en la pared de mármol, a unos centímetros de mi cara. Me quede espantada por unos segundos. Métricamente gire mi cabeza hacia donde había dirigido su puño. Estaba allí nomas, estampado en la pared junto a mí.
Había atravesado una pared de mármol. Mármol puro. Agradecía interiormente que no haya sido dirigido fijamente hacia mí, mínimo iba a romperme la nariz si lo hacía.
Zayn intento relajar su respiración y hundió su cabeza en mi cuello.
Volvió a componer su postura y dejo caer el puño que tenía en la pared hacia abajo.
-eres un idiota-le escupí.
1 de agosto, 2020.
Él sabía que para mí era importante, era todo por lo que había peleado toda mi vida. Era lo único que me motivaba cada día.
Pero no le importo.
El dinero siempre estaría por encima de mí. O de cualquier cosa.
Él me había mentido. Había firmado otro contrato que iba en contra de mis principios. Muy en contra.
¿Con que clase de hombre estaba saliendo?
Él sabía que yo me preocupaba, ¿Cómo puedo hacerme esto? Me mentía sobre sus empresas.
Su industria no me interesaba un comino, el hacia su dinero de la forma que quisiese, pero no dañando el medio ambiente. Era lo único que me quedaba por que luchar.
El me escucharía (y vaya que lo hizo).
Cuando le tire las imágenes de su empresa a la cama, el siquiera las miro. Les dio una ojeada con descendiente, y no le importo ni las fotos, ni mi expresión.
Lo vi en sus ojos. Él sabía lo que pasaba. Él me había mentido. Y las pagaría.
Le grite que firmara los papeles que exigían un mayor cuidado ambiental. Se los volví a tirar a la cama. El volvió a ignorarme.
¿Dónde estaba el hombre que me ponía toda la atención del mundo?
Yo no podía seguir con él, no podía seguir haciendo oídos sordos a todo por él.
¿Valía la pena?
 Cuando llegue al punto de cabrearme, me cogió de las muñecas y me estrecho contra la pared. ¿Enserio se había enojado? Quien debería estar cabreada hasta la puta era yo.
-no te metas en mi trabajo. No te metas en mi vida-me había dicho. Lo que me enojo más.
No me metía en sus cosas porque fuera él. Debía agradecérmelo. Si no fuera él y las empresas de otro contaminaran como las suyas, ya habría empezado una junta de firmar para cerrarla.
Pero era Zayn.
-firma el contrato. Hazlo, me prometiste que lo controlarías. Fírmalo o…-no me dejo terminar.
-¿o qué? ¿Vas a dejarme?-dijo burlonamente-sabes que no vas a dejarme, no puedes. No eres nadie sin mí.
Y tenía razón. ¿Quién era yo sin él?
Luego vino lo del dinero.
-esas empresas me dan mi dinero. El cual te estuvo manteniendo el culo todo este tiempo. ¿Qué vas a hacer sin mí? Yo te di todo lo que eres ahora, tú no serias nadie sin mí. Y lo sabes. Todo el dinero, toda la fama, todo el poder que tienes te lo di yo-me decía al oído.
Y volvía a tener razón. Yo no sería nadie si no fuera por él. Y él lo sabía, yo lo sabía. Pero no podía dejarlo así. Esto iba más allá de mí, o de Zayn.
Él quería manipularme, quería hacer que seda a cualquier cosa frente a él, ¿Creía que con esas palabras me lastimaba? ¿Creía que yo no lo sabía? Tenía más que claro que sin él no sería nadie. Pero por desgracia para él, yo ya era alguien, sea o no sea por él. Sus palabras no me lastimaban, siquiera me hacían cosquillas. Por eso nos entendíamos muy bien, cualquier persona renunciaría muy rápido a nosotros.

Él se fue de la casa tirándome al sillón precipitadamente y se alejó a paso rápido de mí.
En eso llame a un amigo que trabaja conmigo en Greenpeace. Sus palabras literalmente fueron “trátalo con cariño. Tú sabes tratar con Zayn. Tienes que resolverlo, sabes que no nos podemos dejar llevar aunque sea él. Zayn, Zayn y tú nos han ayudado como nadie nunca, pero no podemos dejarlo solo así porque sea él. Haz que firme, pero no le presiones, sabes que te quiere, trátalo con cariño”.
Y allí fue la primera vez que aprendí a manipular a una persona. No debía gritarle. Llora Mikayla, llora. Era todo lo que decía mi mente.
Aprendí a ser manipuladora, el truco para controlar a una bestia es hacerle creer que ella es quien tiene el control cuando eres tu quine está halando las cuerdas. Aprendí a seducirlo cuando él creía que me seducía y aprendí a ponerle un fin a sus explosiones mucho antes que la chispa se prendiera.
Pero había menos en los que ni yo era capaz de controlar las llamas, el monstruo se desataba.
Pero termino firmándolo.
Siempre terminaría cediendo hacia mí, lo sabía.
El Zayn que yo amaba siempre terminaría haciéndolo.
Mientras más estaba con él, más me daba cuenta que Zayn tenía una bestia en su interior.
Pero yo ya había aprendido a domarla.
21 de agosto, 2020.
Me enamoré de un hombre tan cálido como las brasas que se encuentran en el fuego, pero que a veces era más frío que un tempano de hielo. Cuando miraba sus ojos podía ver el cielo, mientras que sus besos me hacían arder en el infierno, me derretía entre sus brazos, todo mi cuerpo temblaba y parecía que me iba a desplomar, me estremecía tanto que parecía que parecía gelatina a medio cuajar.
Bastaba un sólo beso para que desatáramos el infierno en lo impávido de la noche, en las tardes lluviosas o soleadas y por las mañanas, adoraba recibir el día escuchando el canto de mi nuevo álbum, mientras me envolvía en sus brazos. Es claro que él desataba un mundo de emociones y sensaciones, hacía explotar cada rincón en mi interior y en mi exterior.
Lo creí distinto, especial, pero ya no está claro. Quisiera navegar en un mar de calma y desaparecer toda esta tempestad que me hace hipar, sé que primero debo sacar todo lo que quisiera decir aunque no esté aquí, quiero besar sus labios y detener el tiempo nuevamente, quiero ser eco en su piel, crear la primavera en su mirar y decirle mi amor una vez más.
Me enamoré de su sonrisa, esa que arruinaba mi orgullo y me incitaba a querer morir dentro de sus órbitas, creí que había encontrado el amorque habíamos encontrado el amor, que él y yo éramos una pareja en un millón, y sí que paso, peor ninguno lo tenía en claro en estos momentos.
Me enamoré de sus mentiras piadosas disfrazadas de besos apasionados y también me enamoré de sus perlas marrones. Me enamoré y sigo enamorada, aun después de nuestros rencores; ahora, sólo estamos mi soledad, mi botella y yo.
Le di el corazón a quien sólo busca la piel, le di el mapa de mis puntos endebles a quien sólo buscaba clavarme espinas, yo quería dormir eternamente en su pecho y él sólo quería disfrutar del mío. Dejé que acariciara mi alma y él sólo me dejaba tocar su piel, nunca entré en su mirar, ni en su vida, ni en su pensar. Tuve la fortuna de conocerlo.  Me pidió “que no llorara” y me abrazó tan fuerte como si quisiera reparar lo que rompió…
Sabía que no era así, pero me volvió a mentir.
Aun así yo lo amaba indiscutiblemente, y sabía que él lo hacía, por su mirada cuando lloraba. Parecía que un cuchillo se clavaba en su abdomen cada vez que una lágrima recorría mi mejilla. El sentí mi dolor y lo multiplicaba, pero no era sano. Transformábamos nuestro amor en dolor, y cada vez que nos queríamos más, más dolía.
Sabía que éramos así, pero me volvió a mentir.
5 de septiembre, 2020.
Me senté a su lado en la mesa junto con todos los platos que había arriba de ella.
-te prepare el desayuno-dijo mirando su celular. Lleve mi mano a mi frente por un segundo.
-no tengo hambre en realidad-el me miro.
-¿quieres que pida algo diferente? ¿Tan poca fe le tienes a mi cocina?-me reí.
-no seas gilipollas-me abrazo.
De pronto mi mirada se enfocó en Zayn, empezó a tambalearse en su lugar y se llevó la mano a la frente.
-¿te encuentras bien?-le pregunte ayudándolo de repente a sentarse en el sillón.
-no, creo que me bajo la presión ohh, veo algo borroso, estoy bien.
-espera, llamo a un doctor o…
-no no, ni se te ocurra estoy bien te dije-casi grito aun con las manos en la frente. Me senté a su lado y lo mire extrañada.
-escúchame nene, ¿no quieres que te acompañe al médico?-se mordió los labios.
-¿vos no estarás embarazada?-mis ojos se abrieron de repente. ¿A qué venia ese comentario?
-no, ¿Por qué?
-por lo comentarios de madre que haces, estoy bien-me levante de mi lugar y lo mire con el ceño fruncido.
-¿Qué? ¿Te ofendiste?
-no, no me ofendí-le dije casi enojada.
-bueno, discúlpame, estoy bien.
Mientras se iba a la habitación a acostarse, mi mirada se enfocó en su nariz roja.
10 de octubre, 2020.
Nuestra gira está por terminar. Nos agobio el trabajo. Pero el sigue besándome todos los días como si me quisiera.
20 de noviembre, 2020.
Zayn había cambiado. Ahora de repente parecía odiarlo todo, no encontrar sentido a nada. No sabía lo que había sucedido. ¿Sera la presión que le daba la prensa? ¿Tendría problemas en el trabajo? Parecía que era todo junto. Le había perdido el interés al arte; ya no pintaba más. Le había perdido  el amor a la poesía; ya no escribía más letras. Había perdido a su familia; su padre estaba enfermo.
Teníamos la vida tan fácil: dinero, salud, fama, poder. Pero aun así él no era feliz. ¿Yo ya no lo hacía feliz?
Sé que es estúpido, pero en el último tiempo he hecho una lista. Dibujaba un cuadrado negro cada vez que Zayn parecía no quererme más en su vida, y un corazón rojo cada vez que el parecía amarme.
Los últimos meses habían estado llenos de cuadrados negros, y los únicos corazones eran las veces que grabábamos videos o íbamos a entrevistas.
Pero en la última semana había sido algo nuevo. La planilla de repente se llenó de corazones rojos. Cuando me levantaba el me esperaba sentado en la cama con una deliciosa sonrisa y sus ojos brillantes. Me cogía de la mano hasta la cocina. Desayunábamos. Reíamos juntos. Cuanto extrañaba esa sonrisa de adolescente seductor.
Y por unos segundos me hacía creer, que aún no había perdido el interés en mí.
Íbamos a librerías juntos. Me cargaba en el escenario. Siquiera nos emborrachábamos en las fiestas, solo nos sentábamos en la barra haciendo bromas.
Este, tampoco era mi Zayn. Pero parecía una versión mejorada de él.
En ese momento, si pudimos ser la pareja que todo el mundo envidiaba.
Pero todo acabo ese día a las 9 am. Yo estaba en la cocina preparando una torta vegana que había visto en youtube, nos divertíamos. Él estaba terminando de escribir sus nuevas canciones con guitarra en mano. Cuando volví al estudio y vi que cogía su celular inexpresivamente mirando a la nada sin mover un musculo.
Supe lo que sucedía.
Así que volvimos a Reino Unido para despedir a su padre. El no lloro, el no hablo en todo el viaje. Simplemente, el no dejo sus sentimientos fluir.
Su padre nunca había sido la persona más atada a él, pero era su padre.
Luego de eso, todos los corazones rojos acabaron, tanto así que cansada de los cuadrados negros, tire la planilla.
No me malinterpreten, fui la mejor novia que pude ser. Sabía que él estaba herido aunque no lo admitirá. No lo presionaba. Le compraba sus cervezas, le dejaba fumar dentro de la casa, oía que ninguna de sus canciones nuevas eran ahora para mí, le curaba sus heridas silenciosamente cuando se metía en peleas, estaba a su merced cada vez que el me deseaba.
-deja de actuar como la esposa de un cantante de rock, sé que esta no eres tu-me había dicho una vez. Así que deje de comprarle cervezas. Yo era la que salía de casa cuando el fumaba. Le revoleaba los ojos cuando aparecía con un ojo morado.
Intente volver a mi vieja yo. Hacia chistes, usaba menos ropa, sonreía a todas las cámaras, le abrazaba por la espalda.
Pero parecía que además de haberse perdido mi Zayn, yo me había perdido con él.
Mi espíritu rebelde se había muerto. Mi tono desafiante había desaparecido.
¿Por qué tienes tanto miedo de entregar tu corazón a alguien que te ha prometido entregarte hasta la luna si se lo pides?, abre tu alma, y aprende a vivir el amor sin pensar en el pasado, aprendiendo de todos los errores cometidos.
Todo lo que quiero de la vida es que este dolor tenga un propósito. Pero entendí que es mejor estar solo, que con alguien que tiene el corazón más duro que una piedra. A veces las sonrisas por fuera, indican batallas por dentro. Y al final, esa chica despechada elaboró el plan con tanto odio que la estremeció la idea de que lo habría hecho de igual modo si hubiera sido con amor, pero no se dejó aturdir por la confusión, sino que siguió perfeccionando los detalles tan minuciosamente que llegó a ser más que una especialista, una virtuosa en los ritos de la muerte.
Ni siquiera cuando Zayn me había golpeado, siquiera cuando me cogía de las muñecas, ni cuando me gritaba, nunca me había apagado ni dominado tanto como ahora, cuando me trataba con sequedad, no me sonreía y parecía que, solo me tenía en la casa porque despedirme iba a ser mucho más trabajo.
¿Cuándo hemos llegado a esto Zayn Malik?
30 de noviembre, 2020.
Me había estampado contra la pared y sentí como su rodilla golpeaba mi vientre intentando encontrar una mejor posición para penetrarme más feroz. Era torpe. No estaba acostumbrada a esas habitaciones que me brindaba. Sus lujos superaban mi placer. Pero así era él.
Sus dedos aún se sentían en mi piel con sus fuertes caricias que dejaban una horda de manchas rojas y moradas que ardían a su roce.
Termino en un grito ahogado y luego se separó bruscamente de mi cuerpo. Se recostó al otro lado de la cama recubierta de gruesas y costosas sabanas de ceda.
Bajo sus manos hasta la hebilla del cinturón y coloco el pantalón rápidamente como solía hacerlo. Tomo mi cintura en un acto de remordimiento. Y sin palabras, sin vacilaciones, se durmió.
Los gemidos de mi noche se mezclaron con las vacilaciones de mis llantos que cada vez se hacían más fuertes. Moje gran parte de mi almohada, descargándome de todo mi sufrimiento.
Al otro día él se levantó y me sobre bajo con la mirada.
-levántate, se nos hará tarde-y sin más palabras, salió de la habitación con su camiseta en manos.
Sus palabras dolían, o mejor dicho, su falta de estas. Antes solía ser tan lindo y desafiante conmigo, ahora era antipático y... duro.
Mi equivocación ese día había sido decirle no.
Sentí que me cogió de los cabellos y los tiro hasta regresarme al cuarto.
Su maltrato cada vez se hacía peor, pero sabía que lo merecía. Él era demasiado hombre para mí, una pobre niña de escuela que gracias a sus ingresos pudo ir a una escuela privada. Que solo quería recorrer el mundo. Zayn me había dado todo lo que quería; un escape, una aventura, y un amor. Un amor que cada vez se veía más demacrado y herido.
Todo lo que ahora tenía había sido gracias a él. (Y mientras leo estas líneas me doy asco a mí misma, me había vuelto una pobre masoquista).
Me regañaba a mí misma cuando sentí su primera embestida dentro de mí. Pero eso era todo lo que merecía: un gran premio tiene por detrás un gran precio. Él me había liberado de mi monótona y pobre vida, pero debía aceptar sus besos en forma de golpes por no poder ayudarlo a él a escapar de su propio amor enfermizo.
Antes de irse, me tomo de las muñecas y me hizo mirarle, ocasionando que me volviese a perder en sus marrones ojos que escondían un mundo de secretos cerrados bajo llave doble.
-tu eres mía, solo mía. Y debes obedecer me solo a mí-susurro a milímetros de mi rostro. Cogió mi rostro con sus manos y me dio un brusco beso en la mejilla, luego tomo su ropa y salió de la habitación.

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