Creo
que todos sabrán el hecho que transcurre este día. Salió impreso hasta en los
papelitos de caramelo.
Zayn
Malik es un chico malo.
Zayn
Malik es un violento.
Zayn
Malik tiene problemas de ira.
Zayn
Malik es (era) mi novio y lo defenderé hasta que quede muda de tanto gritar.
A
Zayn no le agrada que se sobrepasen conmigo, ¿a qué novio le gustaría?
Zayn
es agresivo, y explota.
Zayn
no tenía un buen día, que va, tenía un día mierda. Teníamos un día mierda, por
la disquera.
Nos
tomamos el día (en realidad simplemente no fuimos a trabajar). Queríamos salir
(del mundo).
No
podíamos. Ya no podíamos ni tener una conversación cordial. Ellos siempre
estaban allí, observándonos.
Hoy
en día sé que me enfermaron y que tengo una especie de trauma con ello, pero en
esa época no lo sabía.
No
nos dejaban ni caminar, nos arrollaban con las cámaras. En un momento, un
fotógrafo intento cogerme, que digo, si lo hizo. Una de sus manos se posó en mi
cadera y la otra casi estrello su cámara delante de mí.
Y
si fuera católica, quizá hubiera dicho un amen por ese hombre cuando luego fue
hospitalizado.
Quizá
Zayn se sobrepasó con la golpiza, pero el tipo se lo merecía. O eso es lo que
me decía todas las noches para poder dormir.
Zayn
terminó en comisaria. El tío terminó en el hospital. Yo terminé aterrada.
Estaba
convencida de que Zayn no pasaría la noche en la comisaria, pero el hijo de
puta había denunciado. Zayn se enfadó. Una súper estrella en prisión, que
malditamente típico, pero Zayn no era así, no mi Zayn.
No
me contuve, simplemente, estaba sensible. Sin darme cuenta, ya estaba llorando.
Cuando Zayn me vio, su nivel de adrenalina paso de sobre 100 a 0.
Vino
conmigo, se arrodillo frente a mí, dijo que todo estaría bien, me cogió la
mejilla. Fue mi culpa. Lo sé y siempre lo sabré (hoy sé que no tengo la culpa
de que sea un desenfrenado violento).
Pero
me sentía tan culpable. El solo me dijo que iría bien, que vaya a casa, que
estaría bien. Harry me acompaño, lo llamo Zayn.
Necesitaba
a alguien quien abrazar a la noche, pero no quería a Harry, quería a mi Zayn.
Pero él estaba encerrado.
Denuncie,
amenace, mis abogados sirvieron de algo finalmente. Y el tipo quito su
denuncia. Y Zayn salió.
Dormimos
en casa de Harry, con un par de botellas de cerveza vacías, y el peor recuerdo
de toda nuestra relación pública.
21 de julio,
2020.
Era
una gran fiesta, de una de las grandes entidades de Hollywood. En su mansión,
su gran mansión.
Y
nosotros volvíamos a discutir.
Pero
esta vez no había sido mi culpa. Él se emborracho, él no estaba en todas sus
casillas. El creyó que otra chica era yo, ahora no lo culpo, ¿cantas chicas en
Hollywood llevan el pelo azul?
El
intento besar a la chica que creyó era yo, le susurró al oído “¿Qué tal si
vamos a una habitación, cariño?” ella se dio vuelta y le soltó, “¿Zayn Malik?”
con una voz eufórica. Entonces el razono, que había metido la pata.
Luego
aparecí yo, o una versión poseída por el demonio de mí. Le empuje hasta las
escaleras “no voy a pelear contigo aquí” le dije por encima de la música.
Subimos a una habitación. Empecé a gritarle. De veras había creído que me iba a
ser infiel, ahora lo pienso, ¿Zayn Malik? Puede ser muchas cosas, un infiel
también, pero no conmigo. Al menos no si valora un gramo su vida o carrera.
Le
grite, le enoje. Me grito, me enojo.
Le
di una cachetada. Así era. Había roto mi código de anti-feminista. Pero no me
sentí mal, estaba poseída, “si el me lo hizo, ¿Por qué yo no?” además, si
quiera le iba a dejar marca. Cuando él se atrevió a levantarme la mano, me dejo
un moretón en el brazo, y cada vez que lo veía volvía su mirada de culpabilidad
y se disculpaba conmigo siempre “lo lamento cariño, de veras que lo hago”.
Se
quedó mirando hacia allá. No hablo. Respiraba hondo. Su mandíbula se apretó y
sus manos se hicieron puños. Aun así seguía enojada.
Mi
mano se volvió a levantar, y la volví a estampar en su otra mejilla, girando su
rostro para otro lado.
Sé
que hacia mal, iba en contra de mi ideología, pero en ese momento no me
importaba. Lo estaba llevando a su límite, y lo sabía.
Cuando
levante la mano una tercera vez, con un poco menos de fuerza, en un movimiento
rápido, el cogió mi muñecas y me estampo contra la pared. Levantó su puño, y
por un segundo vi mi vida pasar delante de mis ojos (lo siento, siempre quise
citar esa frase) el puño venia cargado de firmeza, pero nunca me golpeo. Su
mano se enterró en la pared de mármol, a unos centímetros de mi cara. Me quede
espantada por unos segundos. Métricamente gire mi cabeza hacia donde había
dirigido su puño. Estaba allí nomas, estampado en la pared junto a mí.
Había
atravesado una pared de mármol. Mármol puro. Agradecía interiormente que no
haya sido dirigido fijamente hacia mí, mínimo iba a romperme la nariz si lo
hacía.
Volvió
a componer su postura y dejo caer el puño que tenía en la pared hacia abajo.
-eres
un idiota-le escupí.
1 de agosto,
2020.
Él
sabía que para mí era importante, era todo por lo que había peleado toda mi
vida. Era lo único que me motivaba cada día.
Pero
no le importo.
El
dinero siempre estaría por encima de mí. O de cualquier cosa.
Él
me había mentido. Había firmado otro contrato que iba en contra de mis
principios. Muy en contra.
¿Con
que clase de hombre estaba saliendo?
Él
sabía que yo me preocupaba, ¿Cómo puedo hacerme esto? Me mentía sobre sus
empresas.
Su
industria no me interesaba un comino, el hacia su dinero de la forma que
quisiese, pero no dañando el medio ambiente. Era lo único que me quedaba por
que luchar.
El
me escucharía (y vaya que lo hizo).
Cuando
le tire las imágenes de su empresa a la cama, el siquiera las miro. Les dio una
ojeada con descendiente, y no le importo ni las fotos, ni mi expresión.
Le
grite que firmara los papeles que exigían un mayor cuidado ambiental. Se los
volví a tirar a la cama. El volvió a ignorarme.
¿Dónde
estaba el hombre que me ponía toda la atención del mundo?
Yo
no podía seguir con él, no podía seguir haciendo oídos sordos a todo por él.
¿Valía
la pena?
Cuando llegue al punto de cabrearme, me cogió
de las muñecas y me estrecho contra la pared. ¿Enserio se había enojado? Quien
debería estar cabreada hasta la puta era yo.
-no
te metas en mi trabajo. No te metas en mi vida-me había dicho. Lo que me enojo
más.
No
me metía en sus cosas porque fuera él. Debía agradecérmelo. Si no fuera él y
las empresas de otro contaminaran como las suyas, ya habría empezado una junta
de firmar para cerrarla.
Pero
era Zayn.
-firma
el contrato. Hazlo, me prometiste que lo controlarías. Fírmalo o…-no me dejo
terminar.
-¿o
qué? ¿Vas a dejarme?-dijo burlonamente-sabes que no vas a dejarme, no puedes.
No eres nadie sin mí.
Y
tenía razón. ¿Quién era yo sin él?
Luego
vino lo del dinero.
-esas
empresas me dan mi dinero. El cual te estuvo manteniendo el culo todo este
tiempo. ¿Qué vas a hacer sin mí? Yo te di todo lo que eres ahora, tú no serias
nadie sin mí. Y lo sabes. Todo el dinero, toda la fama, todo el poder que
tienes te lo di yo-me decía al oído.
Y
volvía a tener razón. Yo no sería nadie si no fuera por él. Y él lo sabía, yo
lo sabía. Pero no podía dejarlo así. Esto iba más allá de mí, o de Zayn.
Él
quería manipularme, quería hacer que seda a cualquier cosa frente a él, ¿Creía
que con esas palabras me lastimaba? ¿Creía que yo no lo sabía? Tenía más que
claro que sin él no sería nadie. Pero por desgracia para él, yo ya era alguien,
sea o no sea por él. Sus palabras no me lastimaban, siquiera me hacían
cosquillas. Por eso nos entendíamos muy bien, cualquier persona renunciaría muy
rápido a nosotros.
Él
se fue de la casa tirándome al sillón precipitadamente y se alejó a paso rápido
de mí.
En
eso llame a un amigo que trabaja conmigo en Greenpeace. Sus palabras
literalmente fueron “trátalo con cariño. Tú sabes tratar con Zayn. Tienes que
resolverlo, sabes que no nos podemos dejar llevar aunque sea él. Zayn, Zayn y
tú nos han ayudado como nadie nunca, pero no podemos dejarlo solo así porque
sea él. Haz que firme, pero no le presiones, sabes que te quiere, trátalo con
cariño”.
Y
allí fue la primera vez que aprendí a manipular a una persona. No debía
gritarle. Llora Mikayla, llora. Era todo lo que decía mi mente.
Aprendí
a ser manipuladora, el truco para controlar a una bestia es hacerle creer que
ella es quien tiene el control cuando eres tu quine está halando las cuerdas.
Aprendí a seducirlo cuando él creía que me seducía y aprendí a ponerle un fin a
sus explosiones mucho antes que la chispa se prendiera.
Pero
termino firmándolo.
Siempre
terminaría cediendo hacia mí, lo sabía.
El
Zayn que yo amaba siempre terminaría haciéndolo.
Mientras
más estaba con él, más me daba cuenta que Zayn tenía una bestia en su interior.
Pero
yo ya había aprendido a domarla.
Me
enamoré de un hombre tan cálido como las brasas que se encuentran en el fuego,
pero que a veces era más frío que un tempano de hielo. Cuando miraba sus ojos
podía ver el cielo, mientras que sus besos me hacían arder en el
infierno, me derretía entre sus
brazos, todo mi cuerpo temblaba y parecía que me iba a desplomar, me
estremecía tanto que parecía que parecía gelatina a medio cuajar.
Bastaba
un sólo beso para que desatáramos el infierno en lo impávido de la noche, en
las tardes lluviosas o soleadas y por las mañanas, adoraba recibir el día
escuchando el canto de mi nuevo álbum, mientras me envolvía en sus brazos. Es
claro que él desataba un mundo de emociones y sensaciones, hacía explotar cada rincón en mi interior y
en mi exterior.
Lo
creí distinto, especial, pero ya no está claro. Quisiera navegar en un mar de
calma y desaparecer toda esta tempestad que me hace hipar, sé que primero debo
sacar todo lo que quisiera decir aunque no esté aquí, quiero besar sus labios y
detener el tiempo nuevamente, quiero ser eco en su piel, crear la primavera en
su mirar y decirle —mi amor— una vez más.
Me
enamoré de su sonrisa, esa que arruinaba mi orgullo y me incitaba a querer
morir dentro de sus órbitas, creí
que había encontrado el amor, que habíamos encontrado el amor, que él y yo éramos una pareja
en un millón, y sí que paso, peor ninguno lo tenía en claro en estos momentos.
Me
enamoré de sus mentiras piadosas disfrazadas de besos apasionados y también me
enamoré de sus perlas marrones. Me
enamoré y sigo enamorada, aun después de nuestros rencores; ahora,
sólo estamos mi soledad, mi botella y yo.
Le di el corazón a quien sólo busca la piel, le di el mapa
de mis puntos endebles a quien sólo buscaba clavarme espinas, yo quería dormir
eternamente en su pecho y él sólo quería disfrutar del mío. Dejé que acariciara
mi alma y él sólo me dejaba tocar su piel, nunca entré en su mirar, ni en su vida, ni en su pensar. Tuve
la fortuna de conocerlo. Me pidió “que
no llorara” y me abrazó tan fuerte como si quisiera reparar lo que rompió…
Sabía
que no era así, pero me volvió a mentir.
Aun
así yo lo amaba indiscutiblemente, y sabía que él lo hacía, por su mirada
cuando lloraba. Parecía que un cuchillo se clavaba en su abdomen cada vez que
una lágrima recorría mi mejilla. El sentí mi dolor y lo multiplicaba, pero no
era sano. Transformábamos nuestro amor en dolor, y cada vez que nos queríamos
más, más dolía.
Sabía
que éramos así, pero me volvió a mentir.
5 de septiembre,
2020.
Me senté a su
lado en la mesa junto con todos los platos que había arriba de ella.
-te prepare el
desayuno-dijo mirando su celular. Lleve mi mano a mi frente por un segundo.
-no tengo
hambre en realidad-el me miro.
-no seas
gilipollas-me abrazo.
De pronto mi
mirada se enfocó en Zayn, empezó a tambalearse en su lugar y se llevó la mano a
la frente.
-¿te
encuentras bien?-le pregunte ayudándolo de repente a sentarse en el sillón.
-no, creo que
me bajo la presión ohh, veo algo borroso, estoy bien.
-espera, llamo
a un doctor o…
-no no, ni se
te ocurra estoy bien te dije-casi grito aun con las manos en la frente. Me senté
a su lado y lo mire extrañada.
-escúchame
nene, ¿no quieres que te acompañe al médico?-se mordió los labios.
-¿vos no estarás
embarazada?-mis ojos se abrieron de repente. ¿A qué venia ese comentario?
-por lo
comentarios de madre que haces, estoy bien-me levante de mi lugar y lo mire con
el ceño fruncido.
-¿Qué? ¿Te
ofendiste?
-no, no me ofendí-le
dije casi enojada.
-bueno,
discúlpame, estoy bien.
Mientras se
iba a la habitación a acostarse, mi mirada se enfocó en su nariz roja.
10 de octubre,
2020.
Nuestra
gira está por terminar. Nos agobio el trabajo. Pero el sigue besándome todos
los días como si me quisiera.
20 de noviembre,
2020.
Zayn
había cambiado. Ahora de repente parecía odiarlo todo, no encontrar sentido a
nada. No sabía lo que había sucedido. ¿Sera la presión que le daba la prensa?
¿Tendría problemas en el trabajo? Parecía que era todo junto. Le había perdido
el interés al arte; ya no pintaba más. Le había perdido el amor a la poesía; ya no escribía más
letras. Había perdido a su familia; su padre estaba enfermo.
Teníamos
la vida tan fácil: dinero, salud, fama, poder. Pero aun así él no era feliz.
¿Yo ya no lo hacía feliz?
Sé
que es estúpido, pero en el último tiempo he hecho una lista. Dibujaba un
cuadrado negro cada vez que Zayn parecía no quererme más en su vida, y un corazón
rojo cada vez que el parecía amarme.
Los
últimos meses habían estado llenos de cuadrados negros, y los únicos corazones
eran las veces que grabábamos videos o íbamos a entrevistas.
Pero
en la última semana había sido algo nuevo. La planilla de repente se llenó de
corazones rojos. Cuando me levantaba el me esperaba sentado en la cama con una
deliciosa sonrisa y sus ojos brillantes. Me cogía de la mano hasta la cocina.
Desayunábamos. Reíamos juntos. Cuanto extrañaba esa sonrisa de adolescente
seductor.
Y
por unos segundos me hacía creer, que aún no había perdido el interés en mí.
Íbamos
a librerías juntos. Me cargaba en el escenario. Siquiera nos emborrachábamos en
las fiestas, solo nos sentábamos en la barra haciendo bromas.
En
ese momento, si pudimos ser la pareja que todo el mundo envidiaba.
Pero
todo acabo ese día a las 9 am. Yo estaba en la cocina preparando una torta
vegana que había visto en youtube, nos divertíamos. Él estaba terminando de
escribir sus nuevas canciones con guitarra en mano. Cuando volví al estudio y
vi que cogía su celular inexpresivamente mirando a la nada sin mover un
musculo.
Supe
lo que sucedía.
Así
que volvimos a Reino Unido para despedir a su padre. El no lloro, el no hablo
en todo el viaje. Simplemente, el no dejo sus sentimientos fluir.
Luego
de eso, todos los corazones rojos acabaron, tanto así que cansada de los
cuadrados negros, tire la planilla.
No
me malinterpreten, fui la mejor novia que pude ser. Sabía que él estaba herido
aunque no lo admitirá. No lo presionaba. Le compraba sus cervezas, le dejaba
fumar dentro de la casa, oía que ninguna de sus canciones nuevas eran ahora
para mí, le curaba sus heridas silenciosamente cuando se metía en peleas,
estaba a su merced cada vez que el me deseaba.
-deja
de actuar como la esposa de un cantante de rock, sé que esta no eres tu-me
había dicho una vez. Así que deje de comprarle cervezas. Yo era la que salía de
casa cuando el fumaba. Le revoleaba los ojos cuando aparecía con un ojo morado.
Intente
volver a mi vieja yo. Hacia chistes, usaba menos ropa, sonreía a todas las
cámaras, le abrazaba por la espalda.
Pero
parecía que además de haberse perdido mi Zayn, yo me había perdido con él.
Mi
espíritu rebelde se había muerto. Mi tono desafiante había desaparecido.
¿Por
qué tienes tanto miedo de entregar tu corazón a alguien que te ha prometido
entregarte hasta la luna si se lo pides?, abre tu alma, y aprende a vivir el
amor sin pensar en el pasado, aprendiendo de todos los errores cometidos.
Todo
lo que quiero de la vida es que este dolor tenga un propósito. Pero entendí que
es mejor estar solo, que con alguien que tiene el corazón más duro que una
piedra. A veces las sonrisas por fuera, indican batallas por dentro. Y al final,
esa chica despechada elaboró el plan con tanto odio que la estremeció la idea
de que lo habría hecho de igual modo si hubiera sido con amor, pero no se dejó
aturdir por la confusión, sino que siguió perfeccionando los detalles tan
minuciosamente que llegó a ser más que una especialista, una virtuosa en los
ritos de la muerte.
Ni
siquiera cuando Zayn me había golpeado, siquiera cuando me cogía de las
muñecas, ni cuando me gritaba, nunca me había apagado ni dominado tanto como
ahora, cuando me trataba con sequedad, no me sonreía y parecía que, solo me
tenía en la casa porque despedirme iba a ser mucho más trabajo.
¿Cuándo
hemos llegado a esto Zayn Malik?
30 de noviembre,
2020.
Me
había estampado contra la pared y sentí como su rodilla golpeaba mi vientre
intentando encontrar una mejor posición para penetrarme más feroz. Era torpe.
No estaba acostumbrada a esas habitaciones que me brindaba. Sus lujos superaban
mi placer. Pero así era él.
Sus
dedos aún se sentían en mi piel con sus fuertes caricias que dejaban una horda
de manchas rojas y moradas que ardían a su roce.
Termino
en un grito ahogado y luego se separó bruscamente de mi cuerpo. Se recostó al
otro lado de la cama recubierta de gruesas y costosas sabanas de ceda.
Bajo
sus manos hasta la hebilla del cinturón y coloco el pantalón rápidamente como
solía hacerlo. Tomo mi cintura en un acto de remordimiento. Y sin palabras, sin
vacilaciones, se durmió.
Los
gemidos de mi noche se mezclaron con las vacilaciones de mis llantos que cada
vez se hacían más fuertes. Moje gran parte de mi almohada, descargándome de
todo mi sufrimiento.
Al
otro día él se levantó y me sobre bajo con la mirada.
-levántate,
se nos hará tarde-y sin más palabras, salió de la habitación con su camiseta en
manos.
Sus
palabras dolían, o mejor dicho, su falta de estas. Antes solía ser tan lindo y
desafiante conmigo, ahora era antipático y... duro.
Mi
equivocación ese día había sido decirle no.
Sentí
que me cogió de los cabellos y los tiro hasta regresarme al cuarto.
Su
maltrato cada vez se hacía peor, pero sabía que lo merecía. Él era demasiado
hombre para mí, una pobre niña de escuela que gracias a sus ingresos pudo ir a
una escuela privada. Que solo quería recorrer el mundo. Zayn me había dado todo
lo que quería; un escape, una aventura, y un amor. Un amor que cada vez se veía
más demacrado y herido.
Todo
lo que ahora tenía había sido gracias a él. (Y mientras leo estas líneas me doy
asco a mí misma, me había vuelto una pobre masoquista).
Me
regañaba a mí misma cuando sentí su primera embestida dentro de mí. Pero eso
era todo lo que merecía: un gran premio tiene por detrás un gran precio. Él me
había liberado de mi monótona y pobre vida, pero debía aceptar sus besos en
forma de golpes por no poder ayudarlo a él a escapar de su propio amor
enfermizo.
Antes
de irse, me tomo de las muñecas y me hizo mirarle, ocasionando que me volviese
a perder en sus marrones ojos que escondían un mundo de secretos cerrados bajo
llave doble.
-tu
eres mía, solo mía. Y debes obedecer me solo a mí-susurro a milímetros de mi
rostro. Cogió mi rostro con sus manos y me dio un brusco beso en la mejilla,
luego tomo su ropa y salió de la habitación.













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