Entraste
a casa de nuevo, y esta vez no me miraste. Eran altas horas de la noche. La
mayoría de las veces ya no te esperaba despierta, ni tú a mí.
El
trabajo nos estaba consumiendo.
Con
tus golpes me doblegabas, me sometías, me horrorizabas, me sangrabas; pero tú
con cada uno de ellos hacías añicos tu dignidad, porque nadie la posee cuando
no es capaz de respetar.
Con
tus gritos, tus insultos, tus amenazas; me anulabas, me ultrajabas, me
humillabas; pero tú con cada uno de ellos te alejabas más y más de la
felicidad, porque tu corazón no conocía el amor, solo el odio y la
agresividad.
Con
tu desprecio, tu frialdad, tus vacíos, tus oídos sordos a mis manifestaciones;
me ignorabas, no me considerabas, no me valorabas; pero tú perdías la capacidad
de conquistarme cada día más.
De
pronto te imaginé de niño en aquella casa, indefenso, avispado, te imagino
correr en el patio de tu casa y resbalarte en él.
Hoy
no puedo creer que seas ese mismo niño con una sonrisa inocente y una mirada
que demostraba amor.
Como
me gustaría ver a ese niño que con cualquier juguete sonreía, que le gustaba
exprimir el jugo a la vida y desafiar las guerras.
Cuando
ahora te amo, me gusta pensar que estoy dando mi amor directamente a ese chico
de la habitación tórrida como si ese amor pudiese alcanzarle a tiempo.
Día 2 de la
semana de la discordia.
CÓMO
SABER SI ESTÁS EN UNA RELACIÓN DE ABUSO
Te hace feliz y
momentáneo, pero te humilla en el
poniente. Este es un amor que te mata lentamente, sin
terminar de matarte. La laceración del amor, su derrumbe, sucede porque antes,
donde ahora queda dolor, habitaba la exaltación del amor.
Hay
algunas preguntas que te puedes hacer para saber si lo estás.
¿Te sientes
ansiosa o nerviosa cuando estás con tu pareja? Ya lo exprese
antes. Cada que Zayn venía a casa, esa ola de nerviosismo se hacía presente,
con el miedo de que nunca sabría cómo iba a reaccionar.
¿Siempre tienes
cuidado de lo que haces o dices para evitar que se enoje o se altere? Lo tenía. Desde
el principio. Comenzaba siendo porque tenía que conquistar a Zayn Malik,
entonces debía elegir bien mis palabras, pero una vez que lo tuve, ahora se
había convertido en elegir bien mis
palabras o hacerme cargo de las consecuencias.
¿Te sientes
obligada a tener sexo con tu pareja? Últimamente él me ha tomado de la forma
y en el momento que él quisiese. Yo quería que lo haga, para verle satisfecho,
pero, esta pregunta me hacía dudar.
¿Te da miedo
decir una opinión contraria a la suya? No me da miedo decir mi opinión frente a
nadie.
¿Te critica o te
humilla frente a otras personas? No, frente a otras personas no. No más
de lo normal.
¿Te pregunta qué
estuviste haciendo y no cree en tus respuestas? Tampoco es como
que hago cosas tan interesantes como para que no las crea.
¿Te dice que te
dejará de golpear cuando te portes bien? No, la verdad nunca me dijo eso.
Pero si me promete dejar de hacerlo, y una que otra vez me escupió que yo tenía
la culpa. No sé cuál sea la respuesta correcta.
¿Has dejado de
ver a amigos o familia por su comportamiento? Si, a mi familia
en parte. Pero no por su culpa, sino porque mi familia no le quiere.
¿Te amenaza con
lastimarte? A
veces, pero nada tan serio.
¿Intentas
complacerlo más que a ti misma para no salir lastimada? No sé si para no
salir lastimada, pero si para complacerlo por su gusto.
¿Te impide hacer
las cosas que quieres hacer? Tenemos problemas con el medio ambiente
y su trabajo, pero es su dinero…
¿Te amenaza con
matarse o matarte si lo dejas? No explícitamente pero siempre me
repite que “no puedo vivir sin ti, lo sabes”, ¿eso cuenta?
¿Siempre hay una
excusa para su comportamiento (como el alcohol)? Siempre es el
alcohol, o algo peor.
¿Les mientes a
tus amigos y familiares sobre tus moretones y raspones? ¿Qué esperas
que le diga? O sí, me los hizo Zayn, ¿te gustan? ¿Quieres que le diga que te haga uno así tenemos combinados?
Día 3 de la
semana de la discordia.
Nunca
pensé estar tan cerca de una situación así, es más, nunca pensé ser yo quien
protagonizaría tan humillantes escenas. Por eso le escribo esta carta al hombre
que no supo controlarse, que me vio como un objeto de su propiedad, que creyó
que me tendría siempre.
Recuerdo cuando lo conocí. Él era mi príncipe azul, era todo lo que tanto había esperado: atento, cariñoso y muy detallista. Jamás se le olvidaba la fecha de nuestro aniversario y menos la de mi cumpleaños. Para mí no había alguien que se asemejara más al chico de mis sueños. Creía haberlo encontrado por fin y no lo dejaría ir tan fácil.
Siempre fui una mujer independiente, que se sabía cuidar sola y que veía primero por ella que por los demás, pero algo extraño me sucedió cuando estaba con él. Estaba tan enamorada que jugó conmigo como si fuera plastilina. Me moldeó a su forma de ser, me hizo depender de sus caprichos, me obligó a obedecer todas sus órdenes y no, no me daba cuenta. Era tan bueno con las palabras que me hacía creer que tenía que hacer las cosas de tal o cual forma porque así lo decía él.
Recuerdo cuando lo conocí. Él era mi príncipe azul, era todo lo que tanto había esperado: atento, cariñoso y muy detallista. Jamás se le olvidaba la fecha de nuestro aniversario y menos la de mi cumpleaños. Para mí no había alguien que se asemejara más al chico de mis sueños. Creía haberlo encontrado por fin y no lo dejaría ir tan fácil.
Siempre fui una mujer independiente, que se sabía cuidar sola y que veía primero por ella que por los demás, pero algo extraño me sucedió cuando estaba con él. Estaba tan enamorada que jugó conmigo como si fuera plastilina. Me moldeó a su forma de ser, me hizo depender de sus caprichos, me obligó a obedecer todas sus órdenes y no, no me daba cuenta. Era tan bueno con las palabras que me hacía creer que tenía que hacer las cosas de tal o cual forma porque así lo decía él.
No
me queda más remedio que ser hiriente contigo. Aunque intentaré ser moderada
todo lo que pueda. Pero tenía que decírtelo. No puedo seguir callada.
Sé
que eres un enfermo, pero eso no justifica lo que estás haciendo y lo que has
hecho.
También
sé que en momentos, pocos, sabes perfectamente porqué actúas de esa manera.
Pero en cuanto te das cuenta, lo alejas rápidamente de tu mente.
Para
ti es mejor taparlo. Para ti es mejor no recordar. Te da miedo. Miedo a
enfrentarte al ser en el que te has convertido.
Yo NO tengo la culpa de tu pasado.
Yo
NO soy la causante de tus carencias afectivas.
Yo
NO eh venido a este mundo para que me utilices, humilles, sometas, insultes o
golpees.
Yo
NO soy tuya, aunque tú pienses lo contrario. Nadie tiene tanto poder para ser
dueño de otro ser humano.
Y
menos tú.
Yo
no he nacido para que tú me ames.
Llevaba
horas sola, él dijo que volvería a las 5, eran las 8. No me había mandado
mensaje, estaba realmente preocupada.
-bueno,
gracias Harry, si sabes donde esta llámame-corte la llamada. Unos segundos después
escuche la puerta abrirse pesadamente. Me levante rápidamente de mi lugar y corrí
hacia esa mala imagen de Zayn Malik que se asomaba por ella con todos los
cabellos revueltos y las camisa casi totalmente desprendida.
-¿Qué
paso?-pregunte al ver sus fachas.
-me
robaron-dijo caminando pesado a casa. Miro las llaves de la casa arriba de la
mesa y camino hasta la heladera.
En
el momento que pasó a mi lado empecé a sentir un olor, tan conocido pero distante.
-¿Qué
es ese olor?-él se dio la vuelta.
-¿Qué
olor?
-¿estuviste
fumando? ¡Estuviste fumando otra vez! Te roban y que te penas, que no me voy a
dar cuenta de que después te vas a fumar. ¿Qué te crees? ¿Qué yo soy tarada?
-para
un poco-me grito-sí, sí, estuve fumando, me tome unas virras y sí, me
coloque-me cogió con una mano de las mejillas fuertemente-¿Qué mierda me vas a
decir, eh?
-no
aprendes más-dije a regañadientes cuando me soltó.
-¿Qué
no aprendo más? ¿Eso me vas a decir? ¡¿Y que si no aprendo más?! ¿Vos me vas a
explicar lo que tengo que hacer?-se comenzó a acercar peligrosamente hacia mí-¿vos,
me vas a explicar a mí lo que tengo que hacer cuando ni vos sabes cómo llevar
tu vida?-volvió a cogerme la cara-mírame carajo, ¿vas a intentar decirme a mí
que tengo que hacer-mis lágrimas asomaban por salir.
-sos
un mentiroso, un imbécil, ¿Por qué me volves a hacer esto?
-vos
te quieres hundir, ¡vos te quieres hundir con la droga! Queras tirar toda tu vida
a la mierda…
-¿me
estas jodiendo vos a mí? Te acabo de decir que me acaban de robar, y a vos lo
único que te importa es eso, que siga manteniendo la vida, el trabajo, y yo me
cago, ¿me estas escuchando Mikayla?-gritaba-me tienes harto Mikayla, harto-dijo
desapareciendo de la cocina mientras las primeras de mis lágrimas se
desprendían de mis parpados.
Día 4 de la
semana de la discordia.
Cogí
de mi chaqueta las copias de la llave que él me había dado meses atrás y entre
a su lujosa casa. Me sorprendí al encontrarlo en la cocina, y no en su
habitación como, siempre pasaba.
Entre
silenciosamente a esta, pero el igualmente se vio vuelta despegando una botella
de cerveza de sus labios.
Me
tense automáticamente. Siempre que tomaba o ingería cualquier otra sustancia,
su comportamiento empeoraba y cada vez, mis lágrimas sabían más a gotas de
sangre.
Pero
lo que recibí, fue una sonrisa torcida mientras me miraba fugazmente d abajo
hacia arriba.
-te
has tardado, cariño-dijo lentamente y dejando la botella de licor arriba de la
mesada. Se dirigió a paso lento hacia mí hasta quedar en mi frente.
Baje
la mirada hacia el suelo y el coloco una de sus manos en mi mejilla.
-¿tienes
ganas de jugar, caramelo?-me arrincono contra la pared. No, no tenía ganas.
Pero no podía decirle que no, había aprendido a temerle a mi novio, y ya no me
negaba a él.
Y
por último, me uso como un juguete, y nada más. Allí y tal cual allí, era donde
terminaban siempre nuestros encuentros, en la cama. Tirada, utilizada y
despedazada. En ese simple lugar, no me volví más que un pedazo de carne por el
cual aullaban los lobos.
Mientras
él dormía, me levante de la cama y me dirigía al baño posándome frente al
espejo, observe la mancha violeta que había bajo mi cadera, hacía tiempo estaba
allí. Era un simple recuerdo de todas las noches que pasaba junto a él. Era
otra marca.
Y
no sería la última. (Y vaya que no lo fue).
Día 5 de la
semana de la discordia.
Ahora
siento temor, en ocasiones, cuando mi novio llega a casa. No puedo evitar
pensar lo peor. Zayn se unió a mi cuando era una chica linda, inocente,
inexperimentada, nueva, única. Ahora soy una mujer ocupada, rica,
experimentada, rebelde, en resumen: soy su estilo. Y eso es lo que le molesta.
Entonces,
leí un artículo.
“Los
abusadores emocionales se caracterizan por buscar, como futuras víctimas, a
ciertas personas con características muy particulares. Prefieren personas
emocionalmente frágiles y con mucha necesidad de aprobación y apego emocional.
Son presas fáciles. Y la codependencia que generan es tan sutil, al comienzo, y
de tal intensidad, que acaban por someter y subyugar a sus víctimas de manera
que parezca una decisión voluntaria por parte de ellas. Fascinan, enamoran y
despiertan admiración.
Con
el tiempo, se establecen vínculos simbióticos tan patológicos que las víctimas
acaban desarrollando una posesividad obsesiva sobre el abusador (es de ellas,
les pertenece) y, como si esto fuera poco, acaban despersonalizándose. Ya no
les interesa tener su propia personaliza, ser un individuo único, quieren ser
como su abusador, quieren ser él.
Las
víctimas no quieren oír que su abusador es un abusador. Lo idolatran, lo
admiran, lo endiosan y sienten que les pertenece. Si el abusador es hábil,
adulará a su víctima hasta que haya sucumbido a sus encantadoras palabras y ya
no quiera siquiera escuchar la voz de su conciencia o su propia razón.
El
objetivo de todo abusador es el de controlar a las personas y las situaciones a
su antojo. Y el hecho de que una víctima admire a su abusador, sienta las bases
para desoír y rechazar cualquier advertencia de peligro que sus seres queridos
puedan hacer”.
Y
no sé por qué, por unos segundos, la imagen de Zayn no me salía de la cabeza.
Día 6 de la
semana de la discordia.
Ese
fue el día de mi última paliza.
Llegue
a casa. Estaba el. Estaban sus amigos, de los que luego de esa noche jure
vengarme a muerte de ellos.
Estaban
tomando, quien sabe si drogándose, en la cocina. Simplemente entre, y me di una
ducha.
Eran
las 2 am. Me mantuve despierta. Quería, debía hablar con Zayn. Esto no era
saludable. Cuando nos veíamos casi siquiera nos hablábamos. Yo lo seguía
amando, pero no iba a seguir en una relación así. Y el parecía ya no amarme.
Las
3 am. Aun no subía. Decidí bajar. Luego de unos minutos eche a sus ya colocados
amigos. Eso lo enojo.
Cuando
ya se fueron todos me grito. Y yo le grite.
En
medio de la discusión, aun veía que no era capaz de acabar la relación. Me
había vuelto una estúpida.
Pero
el parecía ya cansado de discutir. Me dijo que yo le cansaba, que ya le tenía
arto, que siempre estaba ocupada, que me tomaba más a pecho mi trabajo que a
él. Ya no era lo que él quería.
Yo
no lo escuchaba. Solo le gritaba, y le seguía gritando.
Hasta
que sucedió. El levanto la mano hacia mí una vez más, una tercera y última vez.
Mi rostro giro unos centímetros.
Y
todo se volvió silencio.
Ninguno
de los dos respiraba. Pasaron unos segundos que parecieron horas.
Zayn
no sabía que pensar. Yo no sabía que pensar.
Como
si el aire me diera una cachetada, reaccione rápidamente, cogí mi celular y me
encamine hacia la puerta principal. Al mismo tiempo que el reacciono.
-si
te vas, no vuelvas-me escupió. Eso no me impidió abrir la puerta.
-mírame-fue
la última palabra, la que resolvió años de relación. Miles de besos, de
carisias, pero aun así, de sufrimiento y peleas.
Fue
una palabra. No hubo nunca una frase, ni una mirada de despedida.
Se
había acabado todo, y ni siquiera lo sabía aun.
Deje
la casa llorando, con la mano en mi mejilla, me subí al coche sintiendo los flashes
tras mío, y le dije al chofer que solo se alejara de la casa.
Termine
durmiendo en un hotel de cuarta, alejada de la cuidad, el cual se convertiría
en mi hogar por las próximas semanas.
Él
me había dicho, que si volvía a pasar, que si el volvía a atreverse a
levantarme la mano, me vaya. Corriera lejos de él. Y así fue.
Pero
aun mis pensamientos vagaban creyendo que él me iría a buscar. Que al otro día,
llegaría a mi puerta a pedirme perdón desesperado. Luego pensé que sería al
otro día, luego a la próxima semana. Hasta que paso el mes, y mes.
Zayn
me grito, que si me iba no volviera, y no lo hice, pero se olvidó de
advertirme, que él tampoco iba a buscarme.
Ultimo día de la
semana de la discordia en adelante.
Me
quede en ese hotel de mala muerte unas cuantas semanas más porque necesitaba
salir del mundo, por solo unos días. En esos días, mi vida se resumió a vivir
en la cama, me despertaba cuando llegaba la noche, y me volvía a dormir a la
tarde del otro día, podría tranquilamente pasar de ser percibida como un
murciélago.
Vivía
yendo a baño, por alguna extraña razón mi estómago sufría más que mi corazón.
Me levantaba para vomita, y volvía a acostarme.
En
parte no estaba así solo por Zayn, claro que no soy tan patética. Simplemente
no quería salir al mundo exterior. No quería encontrarme con cientos de
personas que creerían conocer mi historia y me acosarían con sus flashes, sus
comentarios, sus fotos, creyendo que saben una mierda de mí.
Cientos de personas decididas a juzgar y criticar
aquello que no conocían.
Solo
había estado conectada al mundo el primer día de hotel; quería ver si Zayn me
había mensajeado, comentado, o siquiera había declarado algo, y me encontré con
lo peor; todas las redes sociales se inundaban de fotos de él y una rubia en un
bar a kilómetros de casa.
Éramos
tendencia en twitter; 5 veces. Mis redes estaban llenas de menciones y
comentarios, así que para no quedar como una estúpida novia cuerneada, solo
publique un breve “tranquilos. E terminado mi relación el día de ayer”. Nada de
Zayn, nada de estamos bien, nada de la rubia. Solo quería que no me tomen como
una chica con un novio infiel.
Luego
de eso no volví a las redes. Mi celular sonaba y sonaba de llamadas y mensajes,
hasta que se le agoto la batería.
Y
así todos fueron dejándome de hablar, a no ser que fuera absolutamente
indispensable. Al principio, parecía enloquecer. Pero tarde o temprano todos
nos fuimos acostumbrando al frio y al silencio. Y aunque nadie conoce con
detalles, todos saben que hubo dos amantes que se quisieron con un amor
desconocido e infinito, que hacia girar el universo, y que un día ambos dejaron
de hablarse para siempre.
Deje
la banda semanas después porque mi mente estaba vacía de emociones. No podía
componer, y los demás seguían atados a mí esperando que haga nueva música, pero
no podía.
Y
luego la mitad de ellos, todos prefirieron en bando que se veía ganador, el que
aún tenía una carrera exitosa y el que parecía no importarle nada.
Todos
se fueron al bando de Zayn.
Nota
mental: siempre estar solo cuando te tengas que enfrentar al mundo.
No
es que las cosas hayan cambiado, están del revés, y me despierto y tengo que
seguir acostada un par de minutos solo intentando recordar que es real.
Verás,
no estoy mintiéndole, sólo no lo comparto todo. Es diferente.
Tú
mismo me hiciste entender que necesitaba a otra persona.
¿Desde
cuándo el diablo te da muestras gratis?
La
herida no cerraba porque la sutura estaba hecha de eternos puntos suspensivos.
Intente
leer un par de libros en mi celular, pero cuando este murió, yo morí con él. A
veces hay que inyectarse fantasía para no morir de realidad.
Desde
el fondo de mi corazón, no quiero que esto sea así, pero ante tu indecisión, he
sido yo quien decida por ambos.
Tu
forma de quererme, me hace daño y para ser sinceros yo no puedo seguir así.
Pero hoy parece que perdiste todo el interés, quizá lo único que te importaba
de mi era el hacerme daño.
Quiero
ser como tú, Zayn Malik. Dejar de hablar por semanas y no sentir la necesidad
de saber cómo estas, que harás, en que piensas, irme sin importarme nada,
lastimarte y no sentir nada, enséñame a ser un poquito como tú, a que no me
importes.
Siempre
estuviste ahí, entre mis ganas de arriesgarme y mi miedo a enamorarme.
Baja
del cielo 5 minutos y ayúdame a ser fuerte como tu lo eras.
No
voy a correr de vuelta a ti. Y muchos menos huir de ti. Estoy aquí en el mismo
lugar. Tú ya sabes el camino.
No
se trataba de rabia ni resentimiento, mucho menos de odio; lo mío era una
cuestión de decepción por andar siempre esperando lo que yo estaba dispuesta a
dar.
Él
no es de los que extrañan. Y supongo que
tiene surte, yo tampoco soy de las que vuelven.
No
tenía más dinero en mis bolsillos, e ir a buscar la tarjeta significa ir a la
casa de Zayn. Así que decidí que era hora de volver a mi casa, y salir del
hotel. Me levante de mi asiento con todos los músculos doliéndome y los ojos
hinchados, cuando sentí otra punzada en mi panza. Corrí al baño para volver a
vomitar, y allí lo supe: estaba embarazada.













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