Mikayla Jackson

Mikayla, es una adolescente Argentina, cantante, compositora, cantautora, escritora, youtuber, bailarina, guitarrista, pianista, violinista, diseñadora de moda, productora, estilista, pintora, aditora, y dueña de multiples organizaciones

lunes, 1 de julio de 2019

parte 7 libro

10 de diciembre, 2019.
Me enoje, no recuerdo por qué, pero abrí el cajón de su mesita de luz, y encontré dos pequeños sobres de droga. Los cogí entre mis dedos y los mire por unos segundos. Zayn se aproximó a mí, e intento quitármelos de la mano, pero fui más rápida.
-¿Qué mierda es esto? ¿Qué mierda haces con esto?-grite. Y sí que lo hice.
Sabía que Zayn había sido un drogadicto. Sabía que lo único que Zayn fumaba no eran solo cigarrillos. Pero era nuestra maldita habitación, por amor de dios.
-¿Qué mierda era lo que esperabas?-prácticamente, me lo escupió. ¿Qué, que mierda era lo que esperaba? Que tenga al menos una neurona dentro de la cabeza, en resumen.
-no puedo creer que hagas esto, en nuestra maldita casa-le arroje las bolsitas-nunca vas a cambiar, eres una maldito drogadicto, no puedo creer que…
-¿Qué, joder, que? ¿Esperabas que lo deje así como así? Tú ya no puedes hacer nada, metete en tus malditos asuntos, Leila-me llamo por mi nombre. Estaba cabreado, pero no más que yo.
-¿Qué me meta en mis putos asuntos? Esta también es mi habitación. Sabes, eres, increíble-le escupí-si quieres, vete a un bar o a la casa de unos de tus amigos y drógate y emborráchate hasta que no puedas más, púdrete a ti y a toda tu maldita carrera, joder, estas enfermo. Pero yo no voy a dejar que me undas contigo.
-yo, yo, yo, todo eres tú, ¿no es así, maldita sea? Es mi maldita casa y puedo hacerlo aquí cuando quiera. No me hagas elegir entre esto o tú, porque sabes que no te gustara la respuesta.
No sé si fue que prácticamente me hecho de su casa, diciendo que era suya, cosa que desde un principio dijimos que si me mudaba aquí, seria de los dos. O si era porque elegiría mandar su vida a la mierda antes de mí. No lo sé, pero realmente me dolió.
Y el luego de unos segundos, cayó en la cuenta de lo que había dicho. Intento detenerme, pero ya había salido de la habitación.
Estaba furiosa. Drogas en casa, y parecían ser más bienvenidas que yo.
Zayn Malik podría pudrirse en el infierno. Cogí mi bolso  rápidamente y me encamine hacia la puerta principal, no me preguntéis que estaba pensando, porque no lo sé.
Antes de que pudiera salir, Zayn me tomo de la muñeca y me empujó hacia la pared.
-¿Dónde mierda vas, maldición? Escucha, Mikayla, lo lamento joder-tenía unas incontables ganas de darle vuelta la cara de una cachetada. Pero yo creía en la igualdad, en la de verdad. Si a un hombre no se le permite golpear a una mujer, una mujer tampoco debería.
Cuando comenzó a soltarme levemente, lo empuje con todas mis fuerzas, aunque solo logro moverlo unos pocos centímetros de mí y abrí la puerta lo más rápido posible. Corrí hasta la salida sintiendo sus pasos detrás de mí.
Termine subiéndome a la camioneta, y le pedí al chofer, Alfred, que acelerara. Vio a Zayn, comprendió que no iba a ser de su gusto, porque al fin y al cabo, era su empleado, no mío, pero aun así, salió de la casa.
Volvió con mis padres. Con el pretexto de que tenía mucho trabajo y me gustaría una noche en casa. Ellos me recibieron encantados, (hipócritas de mierda). A la noche, cena familiar. Como casi todos los días.
Pues sí, lo digo. Ni siendo lo famosa que seas te libras de las cenas familiares.
Pero Zayn se atrevió a volver. Atendió mi madre. Me informe que era el, le hice señas  de que dijera que no estaba, ella frunció el ceño, pero aun así lo hizo. Pero Zayn no era estúpido, me conocía casi tan bien como yo a él, sabía que estaba ahí. Así que se quedó allí, plantado hasta que bajase.
Mis familiares empezaron a hablar de ello. No podía permitir que Zayn sea el tema de conversación en la familia, teniendo en cuanta que más de una cuarta parte le detestaba.
Así que tome aire, y baje. Lo iba a mandar a la mierda, pero yo, él y mis padres, sabíamos que eso no iba a durar mucho. Yo y Zayn estábamos hechos para pudrirnos juntos.
-tienes que irte, estas volviendo loca a mi familia-le dije. El me miró de repente.
-escucha, debemos hablar, cariño-logro cabrearme.
-cariño y una puta mierda, Zayn. Vete de mi casa, tú me hechas de la tuya, yo te hecho de la mía.
-maldita sea, nunca te eché de casa. No es mi casa, joder, es nuestra, por amor de dios, lo siento-gritó.
-que mal que recién lo consideres, vete-me di vuelta, pero él me cogió de la muñeca.
-sube al coche-dijo con voz dura, seca, casi con eco.
-no-el apretó su agarre y se acercó más a mí.
-súbete al puto coche, Mikayla, ¿o quieres hacer una escena frente a tus padres?-me dijo de la misma manera, al oído.
Volvía a haber algo en su expresión. Algo que me dio miedo y me bajo la guardia, así que solo subí al auto en silencio. Le mande un mensaje a mi madre de que debía hacer algo urgente. Punto.
Como era predecible, manejo hasta su casa, donde nos bajamos.
Alfred no estaba. Lo había despedido, estaba segura.
-tu nunca te vas de esta casa de esa manera, joder, ¿lo entiendes?-me dijo agresivamente. Le odiaba.
-¿Quién te crees para decirme como o cuando puedo irme o no de donde mierda quiera?-le grite.
-creo que te olvidas de que tú eres mía, haces o dices la mierda que yo quiera, joder. Tu. No. Te. Vas. Así. De. Esta. Casa-dijo separando las palabras, fruncí aún más el ceño.
-tú no eres ningún dueño mío-me interrumpió.
-cierta la maldita boca, joder-se balseó los bolsillos tirando al suelo las bolsas de, lo que a mi parecer, era coca que haba encontrado el día anterior en su cajón-esa es mi mierda, y siempre lo ha sido. Joder, dije que la dejaría pero dame un maldito tiempo. A sido por mucho mi jodida vida, no puedes arrebatármelo de la noche a la mañana, carajo.
-estas enfermo, maldita sea, no voy a ser la novia idiota de un drogadicto-susurre.
-¿Por qué estas molesta? ¿Porque crees que dije que esta no era tu casa, por la droga o porque dije que no te preferiría a ti?-estúpido, cretino, idiota-maldita sea, lo siento Mikayla, estaba colocado, no quise decir eso, bebe….
-no me llames bebe-dije a regañadientes, pero él siguió.
-sabes que no podría vivir sin ti-susurro acercándose más a mí.
Debo admitir que soy débil. Ese comentario me aliviano. Aún seguía molesta con él, pero luego de unos días el enojo había desaparecido.
Como siempre solo Zayn Malik lo lograba.
21 de diciembre, 2019.
Zayn nunca fue celoso, algunas cosas le disgustaban cuando me veía con hombres, pero nunca me hizo una escena de celos. Él sabía que era mejor que todos los demás, sabia de quien debía encelarme. A mí no me interesaba otro que no fuera él. Él lo era todo para mí.
Pero ese día sí que quedara plasmado en mi memoria.
Mientras hacia la prueba de sonido para una presentación en unos premios, conocí a Andy Biersack, cantante de la banda Black Veil Brides. Siempre me había gustado su música. Siempre me había gustado él.
Cuando lo vi caminar hacia mí para decirme que le había gustado la canción, quede atónita, casi sin hablar. Y hoy me da tanta vergüenza admitirlo, porque es un buen amigo.
Pero en ese momento era lo más parecido a un dios.
Fuimos a tomar unos tragos junto con mi banda. Era muy simpático.
Pero a Zayn no le gusto. Entendí sus motivos, era más que evidente que Andy intentaba coquetear conmigo. Yo no le daba importancia, me sentía tan afortunada de haberlo conocido.
Pero a Zayn no le hizo gracia.
-¿la pasaste bien mientras tu don juan te cogía con la mirada, Mikayla?-me dijo. Ahí vamos, pensé.
Yo también reaccionaria mal si le coquetean a Zayn. Pero me las agarraría con la mujer que fuera, no con él. Pero para Zayn, parecía yo ser el problema. ¿Acaso él pensaba que iba a ceder por Andy?
Hoy lo veo de la peor forma, porque Andy ya ni forma parte de mi vida.
Luego de un tiempo, las aguas se calmaron, ya que era evidente que Andy, Zayn y yo solo éramos buenos amigos, como nacer para pasarla bien entre los tres.
Pero esa fue su primera gran escena de celos.
Y lo que me preguntaba y divagaba en mi cabeza era, ¿sería la última?
2 de enero, 2020.
Allí fue cuando todo cambio.
¿Alguna vez se han preguntado porque de repente empecé a ser una de las grandes tendencias del maquillaje? De repente me maquillaba yo, compraba muchos productos, y hasta llegue a fabricarlos.
No podía llamar a mi estilista. ¿Cuál sería la excusa? “me caí de las escaleras”, no encontraba otra más patética.
Así que tuve que aprender a maquillarme.
Le pedí que me suelte. Luego le grite que me suelte. Termine suplicándole que me suelte. Pero él no tenía la intención de hacerlo.
Fue mi error, lo sé. A él no le gusta que reviva su pasado para intentar que mejore el hoy. Pero volvíamos a tener problemas, primero con el trabajo;  nunca nos veíamos. Luego con la bebida; se pasaba el 90% del día borracho. Luego fueron floreciendo cosillas que agregar a la discusión.
Primero me estampo contra la pared, puso sus manos a ambos lados de mi cuerpo para que no pudiera escaparme. Me hablaba a regañadientes al oído con su voz cruda.
Le empuje para que me dejara, pero eso solo lo enfureció más.
Le grite, me grito. Pero nunca pude ver venir lo que siguió. Levantó su puño, todo fue rápido.
Luego me imagine como me vería, tirada en el suelo, despeinada, completamente horrenda, con la mano en la parte alta de mi mejilla. Completamente humillada, débil, y patética. Me daba pena a mí misma, pero en ese momento no pensaba en otra cosa que mi ojo.
Todo mi rostro dolía como la mierda. Recuerdo que fue un dolor único, irremediable. Siempre me burle de las feministas, nunca las quise, sigo sin hacerlo, pero tienen razón cuando dicen que cuando tu pareja te golpea, es un momento en el que todo cambia. Lo que de verdad duele no es la golpiza, sino quien la proporciona.
Zayn acababa de mandarme al suelo de un puño. No tarde en llorar.
El retrocedió unos pasos. Estaba aterrado. Espantado. Horrorizado.
Yo estaba aterrada. Espantada. Y su mirada no ayudaba. Sus ojos son grandes círculos inyectados de sangre de los cuales parece haberse desvanecido la atractiva luz de la cordura.
Levante mi mirada como pude, mi rostro ya estaba todo mojado por mis lágrimas. ¿Zayn acababa de golpearme?
Él se arrodillo junto a mí, yo me aleje unos pasos. No lo pude controlar, fue un impulso. El formo un puño en su mano y lo coloco en el suelo, bajo la mirada cuando vio mi reacción.
Mi respiración era agitada, no podía creerlo, maldita sea. ¿Zayn acaba de golpearme? ¡Si joder, lo había hecho!
El levantó su mano e intento cogerme la mejilla, automáticamente me aparte de ella. No fue mi intención, fue un impulso.
¿Es que acaso le tenía miedo a Zayn?
Ese gesto pareció dolerle, porque bajo su brazo.
-Mikayla…-su voz se quebró. Cerré los ojos con fuerza, oír su voz me dolía- Mikayla, bebe…-apreté más mis ojos. No quería verle, no quería escucharlo. No ahora.
-cariño, yo…-sentí su mano en mi pierna. Eso hizo que mi cuerpo diera un salto, él lo noto, porque quito su mano, pero se acercó más a mí.
-amor, joder, lo… lo siento-me dijo con voz de funeral-no sé qué mierda… acabo de hacer-decía susurrando-cariño, lo siento, lo siento, no quise…-su voz se quebraba. Nunca había escuchado la voz de Zayn Malik quebrarse.
Quizá a él le dolió más que a mí.
Intente levantarme rápidamente, pero él se apresuró a cerrar la puerta. Me quede estática. Si, definitivamente le tenía miedo a mi novio, Zayn Malik.
-Mikayla-empecé a retroceder-cariño, juro que no sé qué hice, no quise hacerte daño, maldita sea, sabes que nunca querría hacerte daño-pues en realidad no estaba segura.
-me. Acabas. De… golpear-dije aun sin volver del todo a la realidad. Esa expresión de dolor volvió a su mirada. De verdad no había querido hacerlo.
-cariño, por favor, yo nunca-se acercó sorpresivamente a mí, retrocedí tanto que mi espalda choco con la pared, él estaba a dos pasos de mí, no tenía escapatoria.
-deja de alejarte, no te hare daño. Bebe, no sé qué... paso por mi mente, lo lamento bebe-se arrodillo delante de mí, cogió una de mis manos y beso mis nudillos. De repente, el miedo se esfumo, y fue reemplazado por odio, mucho odio. Le quite mi mano.
-Zayn, acabas de golpearme, ¡acabas de golpearme!-grite efusivamente.
-juro que no quise hacerlo, sabes que nuca te haría daño, te amo joder, yo…, simplemente explote, no sé qué me paso, no volverá a suceder, lo juro-lo repetía y lo repetía hablando tan rápido que no se le entendía.
No me gustaba el Zayn que me golpeo. No me gustaba el Zayn que se disculpaba. Quería a mi Zayn de vuelta. ¿Dónde estaba mi Zayn en esa habitación?
Seguimos así por unos minutos, seguía sin creerlo, el seguía disculpándose como si su vida dependiera de eso.
Llego un momento en el que Zayn Malik se rompió, delante de mis ojos. Sus piernas le fallaron y cayo de rodillas, empezó a respirar rápidamente, parecía que iba a llorar, pero no, Zayn Malik nunca llora. Cuando me miro con esos ojos, sentí que se rompió, literalmente. Se disculpó, efusivamente, luego no me pudo volver a ver a los ojos. Parecía que de veras estaba arrepentido.
He llegado a un estado en el que ya no quiero oír tus te quiero, ¿para qué?, si cada vez que lo dices, cierras más y más el circulo de mi libertad, si cada vez que me lo dices inmediatamente me humillas, me hieres, me esclavizas…de nada sirve que luego pidas perdón. 
Tu comportamiento cíclico me sume en una situación de miedo constante, pendiente de tus reacciones, temiendo tu enfado, dependiendo de tu aprobación…me siento destruida, físicamente con tus golpes que luego intentas suavizar con besos que detesto. 
Psicológicamente no tengo fuerzas, ¿cómo las voy a tener si ya he creído tu propósito de dañarme si te abandono? Y lo peor es que no quiero hacerlo.
No me critiquéis, por favor. Lo amaba. Pero no era una estúpida. Si en otro momento de mi vida, y otro si fuera otro chico, me hubiese hecho lo que él, ya tendría más de 10 demandas plantadas y una patada en su parte sensible. No era la clase de mujeres que se dejan humillas, usar, y menos golpear. Pero Zayn lo lamentaba, lo vi en sus ojos.
-perdóname, por favor, por favor cariño, lo siento tanto, no sé qué hice, perdóname por favor, perdóname-sollozada aun arrodillado delante mío.
-si esto vuelve a pasar, te arruinare a ti, tu carrera, tu empresa todo. Te denunciare, no importa cuánto te quiera maldita sea, me golpeaste-parecía criticármelo a mí misma más que a él. El levantó la mirada, su expresión había cambiado completamente. Parecía que le había dicho que gano la lotería.
Lo admito. Había sido una penosa manera de disculparlo intentando sostener el papel de chica rebelde que no se deja manipular. Pero luego me di cuenta, que si me dejaba por Zayn.
Luego termino envolviéndome en sus brazos, me beso, me acostó delicadamente en la cama. Me hizo el amor como nunca antes. Se durmió conmigo en sus brazos. Me preparo el desayuno.
Salía a comer conmigo, se quedaba despierto mientras yo dormía. Quizá solo se trataba de encontrar a quien te siga mirando cuando cerraba los ojos.
Era dulce. Era atento. Me sonreía constantemente.
Pero ese tampoco era mi Zayn.
23 de enero, 2020.
Fui débil. La tentación pudo conmigo.
Si cabe de algo excusarme, estaba ebria. Pero al diablo, ¿Cuándo no lo estaba?
Su cumpleaños fue muy estilo Zayn Malik.
A mí me gustaba ser de su agrado.
Me gusta el morbo, y él lo tenía de sobra. Me gustaba que me usara a veces, que me poseyera, a quien engaño, no terminé siendo más que una maldita puta de las que tanto odiaba.
Pero no me resistí. El me tocaba en el sillón, en plena sala, con gente a nuestro alrededor, cada una en su mundo. Bailando, besándose, fumando, lo que quisieran.
Fue una fiesta. Con todas sus letras.
El me hizo saber cuándo me necesitaba, me tomo a horcadas hasta la habitación. Estaban algunos de nuestros amigos, mejores amigos. Mi mejor amiga (ex), mi mejor amigo (ex), nuestra gente.
Me quito la camiseta. Mi amiga también lo hizo. Ella obviamente llego más lejos.
Tomamos, fumaron.
Me acostó, vertió uno de los sobresillos por los cuales meses atrás hubiera hecho un gran drama, en mi espalda. Enfilo los gramos de lo que sea que haya sido, y jugué el papel de mesa. De una sensual y cogida mesa, mientras ellos se drogaban.
Claro, porque cabe decir, que en ese tiempo, era la única de mi grupo de amigos que nunca había probado ninguna droga, no había fumado, lo único que hacía era beber, por todo lo demás.
Ese día no hicimos el amor, o como queráis llamarlo, ambos estábamos muy perdidos, pero si a la mañana siguiente. Cuando me desperté, sentí que nuestra relación ya había dado otro paso más, y no sabía cómo sentirme con eso.
No hablamos de la noche anterior, pero nuestras miradas lo decían todo.
Pero sí que había sido divertido.

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