Me
enoje, no recuerdo por qué, pero abrí el cajón de su mesita de luz, y encontré
dos pequeños sobres de droga. Los cogí entre mis dedos y los mire por unos
segundos. Zayn se aproximó a mí, e intento quitármelos de la mano, pero fui más
rápida.
-¿Qué
mierda es esto? ¿Qué mierda haces con esto?-grite. Y sí que lo hice.
Sabía
que Zayn había sido un drogadicto. Sabía que lo único que Zayn fumaba no eran
solo cigarrillos. Pero era nuestra maldita habitación, por amor de dios.
-¿Qué
mierda era lo que esperabas?-prácticamente, me lo escupió. ¿Qué, que mierda era
lo que esperaba? Que tenga al menos una neurona dentro de la cabeza, en
resumen.
-no
puedo creer que hagas esto, en nuestra maldita casa-le arroje las
bolsitas-nunca vas a cambiar, eres una maldito drogadicto, no puedo creer que…
-¿Qué,
joder, que? ¿Esperabas que lo deje así como así? Tú ya no puedes hacer nada,
metete en tus malditos asuntos, Leila-me llamo por mi nombre. Estaba cabreado,
pero no más que yo.
-¿Qué
me meta en mis putos asuntos? Esta también es mi habitación. Sabes, eres,
increíble-le escupí-si quieres, vete a un bar o a la casa de unos de tus amigos
y drógate y emborráchate hasta que no puedas más, púdrete a ti y a toda tu
maldita carrera, joder, estas enfermo. Pero yo no voy a dejar que me undas
contigo.
-yo,
yo, yo, todo eres tú, ¿no es así, maldita sea? Es mi maldita casa y puedo
hacerlo aquí cuando quiera. No me hagas elegir entre esto o tú, porque sabes
que no te gustara la respuesta.
No
sé si fue que prácticamente me hecho de su casa, diciendo que era suya, cosa
que desde un principio dijimos que si me mudaba aquí, seria de los dos. O si
era porque elegiría mandar su vida a la mierda antes de mí. No lo sé, pero
realmente me dolió.
Y
el luego de unos segundos, cayó en la cuenta de lo que había dicho. Intento
detenerme, pero ya había salido de la habitación.
Estaba
furiosa. Drogas en casa, y parecían ser más bienvenidas que yo.
Zayn
Malik podría pudrirse en el infierno. Cogí mi bolso rápidamente y me encamine hacia la puerta
principal, no me preguntéis que estaba pensando, porque no lo sé.
Antes
de que pudiera salir, Zayn me tomo de la muñeca y me empujó hacia la pared.
-¿Dónde
mierda vas, maldición? Escucha, Mikayla, lo lamento joder-tenía unas incontables
ganas de darle vuelta la cara de una cachetada. Pero yo creía en la igualdad,
en la de verdad. Si a un hombre no se le permite golpear a una mujer, una mujer
tampoco debería.
Cuando
comenzó a soltarme levemente, lo empuje con todas mis fuerzas, aunque solo
logro moverlo unos pocos centímetros de mí y abrí la puerta lo más rápido
posible. Corrí hasta la salida sintiendo sus pasos detrás de mí.
Termine
subiéndome a la camioneta, y le pedí al chofer, Alfred, que acelerara. Vio a
Zayn, comprendió que no iba a ser de su gusto, porque al fin y al cabo, era su
empleado, no mío, pero aun así, salió de la casa.
Volvió
con mis padres. Con el pretexto de que tenía mucho trabajo y me gustaría una
noche en casa. Ellos me recibieron encantados, (hipócritas de mierda). A la
noche, cena familiar. Como casi todos los días.
Pues
sí, lo digo. Ni siendo lo famosa que seas te libras de las cenas familiares.
Pero
Zayn se atrevió a volver. Atendió mi madre. Me informe que era el, le hice
señas de que dijera que no estaba, ella
frunció el ceño, pero aun así lo hizo. Pero Zayn no era estúpido, me conocía
casi tan bien como yo a él, sabía que estaba ahí. Así que se quedó allí,
plantado hasta que bajase.
Mis
familiares empezaron a hablar de ello. No podía permitir que Zayn sea el tema
de conversación en la familia, teniendo en cuanta que más de una cuarta parte
le detestaba.
Así
que tome aire, y baje. Lo iba a mandar a la mierda, pero yo, él y mis padres,
sabíamos que eso no iba a durar mucho. Yo y Zayn estábamos hechos para pudrirnos
juntos.
-tienes
que irte, estas volviendo loca a mi familia-le dije. El me miró de repente.
-escucha,
debemos hablar, cariño-logro cabrearme.
-maldita
sea, nunca te eché de casa. No es mi casa, joder, es nuestra, por amor de dios,
lo siento-gritó.
-que
mal que recién lo consideres, vete-me di vuelta, pero él me cogió de la muñeca.
-sube
al coche-dijo con voz dura, seca, casi con eco.
-no-el
apretó su agarre y se acercó más a mí.
-súbete
al puto coche, Mikayla, ¿o quieres hacer una escena frente a tus padres?-me
dijo de la misma manera, al oído.
Volvía
a haber algo en su expresión. Algo que me dio miedo y me bajo la guardia, así
que solo subí al auto en silencio. Le mande un mensaje a mi madre de que debía
hacer algo urgente. Punto.
Como
era predecible, manejo hasta su casa, donde nos bajamos.
-tu
nunca te vas de esta casa de esa manera, joder, ¿lo entiendes?-me dijo
agresivamente. Le odiaba.
-¿Quién
te crees para decirme como o cuando puedo irme o no de donde mierda quiera?-le
grite.
-creo
que te olvidas de que tú eres mía, haces o dices la mierda que yo quiera,
joder. Tu. No. Te. Vas. Así. De. Esta. Casa-dijo separando las palabras, fruncí
aún más el ceño.
-tú
no eres ningún dueño mío-me interrumpió.
-cierta
la maldita boca, joder-se balseó los bolsillos tirando al suelo las bolsas de,
lo que a mi parecer, era coca que haba encontrado el día anterior en su
cajón-esa es mi mierda, y siempre lo ha sido. Joder, dije que la dejaría pero
dame un maldito tiempo. A sido por mucho mi jodida vida, no puedes
arrebatármelo de la noche a la mañana, carajo.
-¿Por
qué estas molesta? ¿Porque crees que dije que esta no era tu casa, por la droga
o porque dije que no te preferiría a ti?-estúpido, cretino, idiota-maldita sea,
lo siento Mikayla, estaba colocado, no quise decir eso, bebe….
-no
me llames bebe-dije a regañadientes, pero él siguió.
Debo
admitir que soy débil. Ese comentario me aliviano. Aún seguía molesta con él,
pero luego de unos días el enojo había desaparecido.
Como
siempre solo Zayn Malik lo lograba.
21 de diciembre,
2019.
Zayn
nunca fue celoso, algunas cosas le disgustaban cuando me veía con hombres, pero
nunca me hizo una escena de celos. Él sabía que era mejor que todos los demás,
sabia de quien debía encelarme. A mí no me interesaba otro que no fuera él. Él
lo era todo para mí.
Pero
ese día sí que quedara plasmado en mi memoria.
Mientras
hacia la prueba de sonido para una presentación en unos premios, conocí a Andy
Biersack, cantante de la banda Black Veil Brides. Siempre me había gustado su
música. Siempre me había gustado él.
Cuando
lo vi caminar hacia mí para decirme que le había gustado la canción, quede
atónita, casi sin hablar. Y hoy me da tanta vergüenza admitirlo, porque es un
buen amigo.
Pero
en ese momento era lo más parecido a un dios.
Fuimos
a tomar unos tragos junto con mi banda. Era muy simpático.
Pero
a Zayn no le gusto. Entendí sus motivos, era más que evidente que Andy
intentaba coquetear conmigo. Yo no le daba importancia, me sentía tan
afortunada de haberlo conocido.
Pero
a Zayn no le hizo gracia.
-¿la
pasaste bien mientras tu don juan te cogía con la mirada, Mikayla?-me dijo. Ahí
vamos, pensé.
Yo
también reaccionaria mal si le coquetean a Zayn. Pero me las agarraría con la
mujer que fuera, no con él. Pero para Zayn, parecía yo ser el problema. ¿Acaso
él pensaba que iba a ceder por Andy?
Hoy
lo veo de la peor forma, porque Andy ya ni forma parte de mi vida.
Luego
de un tiempo, las aguas se calmaron, ya que era evidente que Andy, Zayn y yo
solo éramos buenos amigos, como nacer para pasarla bien entre los tres.
Y
lo que me preguntaba y divagaba en mi cabeza era, ¿sería la última?
2 de enero,
2020.
Allí
fue cuando todo cambio.
¿Alguna
vez se han preguntado porque de repente empecé a ser una de las grandes
tendencias del maquillaje? De repente me maquillaba yo, compraba muchos
productos, y hasta llegue a fabricarlos.
No
podía llamar a mi estilista. ¿Cuál sería la excusa? “me caí de las escaleras”,
no encontraba otra más patética.
Así
que tuve que aprender a maquillarme.
Le
pedí que me suelte. Luego le grite que me suelte. Termine suplicándole que me
suelte. Pero él no tenía la intención de hacerlo.
Fue
mi error, lo sé. A él no le gusta que reviva su pasado para intentar que mejore
el hoy. Pero volvíamos a tener problemas, primero con el trabajo; nunca nos veíamos. Luego con la bebida; se
pasaba el 90% del día borracho. Luego fueron floreciendo cosillas que agregar a
la discusión.
Primero
me estampo contra la pared, puso sus manos a ambos lados de mi cuerpo para que
no pudiera escaparme. Me hablaba a regañadientes al oído con su voz cruda.
Le
empuje para que me dejara, pero eso solo lo enfureció más.
Le
grite, me grito. Pero nunca pude ver venir lo que siguió. Levantó su puño, todo
fue rápido.
Luego
me imagine como me vería, tirada en el suelo, despeinada, completamente
horrenda, con la mano en la parte alta de mi mejilla. Completamente humillada,
débil, y patética. Me daba pena a mí misma, pero en ese momento no pensaba en
otra cosa que mi ojo.
Todo
mi rostro dolía como la mierda. Recuerdo que fue un dolor único, irremediable.
Siempre me burle de las feministas, nunca las quise, sigo sin hacerlo, pero
tienen razón cuando dicen que cuando tu pareja te golpea, es un momento en el
que todo cambia. Lo que de verdad duele no es la golpiza, sino quien la
proporciona.
El
retrocedió unos pasos. Estaba aterrado. Espantado. Horrorizado.
Yo
estaba aterrada. Espantada. Y su mirada no ayudaba. Sus ojos son grandes
círculos inyectados de sangre de los cuales parece haberse desvanecido la
atractiva luz de la cordura.
Levante
mi mirada como pude, mi rostro ya estaba todo mojado por mis lágrimas. ¿Zayn
acababa de golpearme?
Él
se arrodillo junto a mí, yo me aleje unos pasos. No lo pude controlar, fue un
impulso. El formo un puño en su mano y lo coloco en el suelo, bajo la mirada
cuando vio mi reacción.
Mi
respiración era agitada, no podía creerlo, maldita sea. ¿Zayn acaba de
golpearme? ¡Si joder, lo había hecho!
El
levantó su mano e intento cogerme la mejilla, automáticamente me aparte de
ella. No fue mi intención, fue un impulso.
¿Es
que acaso le tenía miedo a Zayn?
Ese
gesto pareció dolerle, porque bajo su brazo.
-Mikayla…-su
voz se quebró. Cerré los ojos con fuerza, oír su voz me dolía- Mikayla,
bebe…-apreté más mis ojos. No quería verle, no quería escucharlo. No ahora.
-cariño,
yo…-sentí su mano en mi pierna. Eso hizo que mi cuerpo diera un salto, él lo
noto, porque quito su mano, pero se acercó más a mí.
-amor,
joder, lo… lo siento-me dijo con voz de funeral-no sé qué mierda… acabo de
hacer-decía susurrando-cariño, lo siento, lo siento, no quise…-su voz se
quebraba. Nunca había escuchado la voz de Zayn Malik quebrarse.
Quizá
a él le dolió más que a mí.
Intente
levantarme rápidamente, pero él se apresuró a cerrar la puerta. Me quede
estática. Si, definitivamente le tenía miedo a mi novio, Zayn Malik.
-Mikayla-empecé
a retroceder-cariño, juro que no sé qué hice, no quise hacerte daño, maldita
sea, sabes que nunca querría hacerte daño-pues en realidad no estaba segura.
-me.
Acabas. De… golpear-dije aun sin volver del todo a la realidad. Esa expresión
de dolor volvió a su mirada. De verdad no había querido hacerlo.
-cariño,
por favor, yo nunca-se acercó sorpresivamente a mí, retrocedí tanto que mi
espalda choco con la pared, él estaba a dos pasos de mí, no tenía escapatoria.
-deja
de alejarte, no te hare daño. Bebe, no sé qué... paso por mi mente, lo lamento
bebe-se arrodillo delante de mí, cogió una de mis manos y beso mis nudillos. De
repente, el miedo se esfumo, y fue reemplazado por odio, mucho odio. Le quite
mi mano.
-Zayn,
acabas de golpearme, ¡acabas de golpearme!-grite efusivamente.
-juro
que no quise hacerlo, sabes que nuca te haría daño, te amo joder, yo…,
simplemente explote, no sé qué me paso, no volverá a suceder, lo juro-lo
repetía y lo repetía hablando tan rápido que no se le entendía.
No
me gustaba el Zayn que me golpeo. No me gustaba el Zayn que se disculpaba.
Quería a mi Zayn de vuelta. ¿Dónde estaba mi Zayn en esa habitación?
Seguimos
así por unos minutos, seguía sin creerlo, el seguía disculpándose como si su
vida dependiera de eso.
Llego
un momento en el que Zayn Malik se rompió, delante de mis ojos. Sus piernas le
fallaron y cayo de rodillas, empezó a respirar rápidamente, parecía que iba a
llorar, pero no, Zayn Malik nunca llora. Cuando me miro con esos ojos, sentí
que se rompió, literalmente. Se disculpó, efusivamente, luego no me pudo volver
a ver a los ojos. Parecía que de veras estaba arrepentido.
He
llegado a un estado en el que ya no quiero oír tus te quiero, ¿para qué?, si
cada vez que lo dices, cierras más y más el circulo de mi libertad, si cada vez
que me lo dices inmediatamente me humillas, me hieres, me esclavizas…de nada
sirve que luego pidas perdón.
Tu
comportamiento cíclico me sume en una situación de miedo constante, pendiente
de tus reacciones, temiendo tu enfado, dependiendo de tu aprobación…me siento
destruida, físicamente con tus golpes que luego intentas suavizar con besos que
detesto.
Psicológicamente
no tengo fuerzas, ¿cómo las voy a tener si ya he creído tu propósito de dañarme
si te abandono? Y lo peor es que no quiero hacerlo.
No
me critiquéis, por favor. Lo amaba. Pero no era una estúpida. Si en otro
momento de mi vida, y otro si fuera otro chico, me hubiese hecho lo que él, ya
tendría más de 10 demandas plantadas y una patada en su parte sensible. No era
la clase de mujeres que se dejan humillas, usar, y menos golpear. Pero Zayn lo
lamentaba, lo vi en sus ojos.
-perdóname,
por favor, por favor cariño, lo siento tanto, no sé qué hice, perdóname por
favor, perdóname-sollozada aun arrodillado delante mío.
-si
esto vuelve a pasar, te arruinare a ti, tu carrera, tu empresa todo. Te denunciare,
no importa cuánto te quiera maldita sea, me golpeaste-parecía criticármelo a mí
misma más que a él. El levantó la mirada, su expresión había cambiado
completamente. Parecía que le había dicho que gano la lotería.
Lo
admito. Había sido una penosa manera de disculparlo intentando sostener el
papel de chica rebelde que no se deja manipular. Pero luego me di cuenta, que
si me dejaba por Zayn.
Luego
termino envolviéndome en sus brazos, me beso, me acostó delicadamente en la
cama. Me hizo el amor como nunca antes. Se durmió conmigo en sus brazos. Me
preparo el desayuno.
Salía
a comer conmigo, se quedaba despierto mientras yo dormía. Quizá solo se trataba
de encontrar a quien te siga mirando cuando cerraba los ojos.
Era
dulce. Era atento. Me sonreía constantemente.
Pero
ese tampoco era mi Zayn.
23 de enero,
2020.
Fui
débil. La tentación pudo conmigo.
Si
cabe de algo excusarme, estaba ebria. Pero al diablo, ¿Cuándo no lo estaba?
Su
cumpleaños fue muy estilo Zayn Malik.
A
mí me gustaba ser de su agrado.
Me
gusta el morbo, y él lo tenía de sobra. Me gustaba que me usara a veces, que me
poseyera, a quien engaño, no terminé siendo más que una maldita puta de las que
tanto odiaba.
Pero
no me resistí. El me tocaba en el sillón, en plena sala, con gente a nuestro
alrededor, cada una en su mundo. Bailando, besándose, fumando, lo que
quisieran.
Fue
una fiesta. Con todas sus letras.
El
me hizo saber cuándo me necesitaba, me tomo a horcadas hasta la habitación.
Estaban algunos de nuestros amigos, mejores amigos. Mi mejor amiga (ex), mi
mejor amigo (ex), nuestra gente.
Me
quito la camiseta. Mi amiga también lo hizo. Ella obviamente llego más lejos.
Tomamos,
fumaron.
Me
acostó, vertió uno de los sobresillos por los cuales meses atrás hubiera hecho
un gran drama, en mi espalda. Enfilo los gramos de lo que sea que haya sido, y
jugué el papel de mesa. De una sensual y cogida mesa, mientras ellos se
drogaban.
Claro,
porque cabe decir, que en ese tiempo, era la única de mi grupo de amigos que
nunca había probado ninguna droga, no había fumado, lo único que hacía era
beber, por todo lo demás.
Ese
día no hicimos el amor, o como queráis llamarlo, ambos estábamos muy perdidos,
pero si a la mañana siguiente. Cuando me desperté, sentí que nuestra relación
ya había dado otro paso más, y no sabía cómo sentirme con eso.
No
hablamos de la noche anterior, pero nuestras miradas lo decían todo.
Pero sí que había
sido divertido.







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