Simplemente
me había cansado. Al principio el Zayn borracho y que fumara en exceso me
ponía, lo admito, era caliente. Mi vida había sido tan monótona hasta el
momento que esa chispa de fuego y rebeldía que el tenia me temblaba las
piernas.
Pero
ya no había nada caliente llegar a casa luego de estar más de 8 horas
rompiéndome el culo en el estudio para llegar y encontrarlo como uno de los
esposos americanos sin empleo: sentado de piernas abiertas en el sillón de la
sala, con ropa sucia, borracho, con un aliento horrible y mirando la
televisión. Esa versión de Zayn Malik me daba pena.
No
soy de la clase de mujeres que le reclama a su novio. No me interesaba
controlar la vida de Zayn. La de nadie. Pero en ese momento, lo tome como un
jodido insulto.
Le
apague la tv. Le cogí la botella. Le pregunte que le pasaba. De la peor manera.
Que podría hacer mejores cosas que pasársela como un maldito borracho ex
estrella del rock que parecía no importarle nada su carrera. Yo no iba a ser la
novia de ninguna persona así.
Le
hice explotar. Dios que fui una tonta. A penas llegaba a casa, ¿Por qué no lo
deje reponerse el mismo?
-¿es
que esta no es vida según la doña Asombrosa?-me escupió. Zayn dio tres zancadas
hacia mí y pensé: <parece como si fuera a…> Y antes que me hubiera dado
cuenta me había proporcionado un empujón y me estaba cayendo.
Los
dos dejamos escapar un jadeo. Zayn se agarró el puño con la otra mano y vi
frustración en sus ojos. Estaba algo más que arrepentido: estaba espantado.
Quería
que finalmente dijera algo, que hiciera algo. Incluso aunque fuera malo, aunque
fuera lo peor. Haz algo Zayn. No me dejes así como un fantasma.
Simplemente
no me di cuenta de que fuese a hacer eso.
Nunca
me he puesto a pensar en opciones que hacer cuando tu pareja te empujase, porque
nunca me he movido en entornos feministas ni nada (y mira que hay muchos). Pero
estamos hablando de Zayn, por amor de dios. Simplemente me parece ridículo.
Pero mientras escribo me doy cuenta a mí misma de lo relajada que sueno.
Zayn
se disculpó profusamente. Me ha planteado que fue un impulso. Sé que él está
acostumbrado a arreglar todo a los bollos. Luego se arrodillo junto a mi e
intento acogerme entre sus brazos. En sus brazos me sentía segura, pese a lo
que había pasado, había caído en mi propio juego.
Me
alegro de que al fin se disculpara. Zayn es, en su esencia, un hombre tan
afectuoso que estoy dispuesta a olvidarlo.
De
modo que el empujón en sí, tan rápido, visto y no visto, no me asusto. Lo que
si me asusto fue la expresión en el rostro de Zayn cuando yo yacía en el suelo.
Fue la expresión en su rostro cuando se contenía de volver a hacerlo. Lo mucho
que lo deseaba. Vi lo duro que resulto dominarse. El modo en el que me ha
estado mirando desde entonces, con culpabilidad y repugnancia desde ese
momento, solo me vuelven a esa mirada.
Porque
por un segundo, sentí que el de veras quería hacerlo. Zayn de veras quería
hacerme daño.
He
hecho caso a mi corazón y ahora tengo el culo dolorido y el ánimo destrozado.
Tengo que irme. Eso es… tengo que irme.
Corro
hacia la habitación sintiendo que me llama a mis espaldas.
Él
no me conviene y yo no le convengo a él.
¿Cómo
vamos a conseguir que esto funcione?
Oigo
abrirse la puerta. Oh, no… ya está aquí. Deja algo en la mesita y el colchón se
hunde bajo su peso al meterse en la cama a mi espalda.
-Tranquila-me
dice, y yo quiero apartarme de él, irme a la otra punta de la cama, pero estoy
paralizada. No puedo moverme y me quedo quieta, rígida, sin ceder en
absoluto-No me rechaces, Mik, por favor-me susurra. Me abraza con ternura y,
hundiendo la nariz en mi pelo, me besa el cuello-No me odies-me susurra,
inmensamente triste.
Se
me encoge el corazón otra vez y sucumbo a una nueva oleada de sollozos
silenciosos. Él sigue besándome suavemente, con ternura, pero yo me mantengo
distante y recelosa. Pasamos una eternidad así tumbados, sin decir nada ni el
uno ni el otro. Él se limita a abrazarme y yo, poco a poco, me relajo y dejo de
llorar. Amanece y la luz suave del alba se hace más intensa a medida que avanza
el día, y nosotros seguimos tumbados, en silencio.
-Lo
siento -le susurro. Él abre los ojos y me mira atónito.
-¿El
qué?
-Lo
que he dicho.
-No
me has dicho nada que no supiera ya-Y el alivio suaviza su mirada
-Siento
haberte hecho daño-Me encojo de hombros.
-No
creo que pueda ser todo lo que quieres que sea-susurro. Abre mucho los ojos,
parpadea y vuelve a su rostro esa expresión de miedo.
-Ya
eres todo lo que quiero que seas.
-Nunca
conseguiremos superar esto, ¿verdad?-le susurro, estremecida de miedo. Menea la
cabeza con tristeza. Cierro los ojos. No soporto mirarlo.
-Bueno,
entonces más vale que me vaya-murmuro, haciendo una mueca de dolor al
incorporarme.
-No,
no te vayas-me pide aterrado.
El dolor es tan intenso que me niego a
reconocerlo. Me siento entumecida. De algún modo he escapado de mi cuerpo y soy
de pronto una observadora accidental de la tragedia que se está desencadenando.
-creme
que cuando pueda te devolveré el dinero que pusiste en mi casa-digo con voz clara
y serena, desprovista de emoción… extraordinaria. Muy bien Mikayla, siempre
sacando a flote el tema del dinero.
-Mik,
sé razonable-me reprende, incluso ahora.
-No
quiero nada que me recuerde a ti-repito con voz monótona. Se me queda mirando.
-No-Lo
miro ceñuda-Claro que no… No. Solo intento protegerme -susurro. Porque tú no me
quieres como te quiero yo.
-¿Y
crees que yo pueda hacerte daño, de verdad?-me quedo callada. La verdad es que
no lo sé. Pero no quiero que llegue el día en que pueda saberlo.
28 de mayo,
2019.
Todo
lo bueno tenía que acabar.
Había
sido mi sueño por mucho tiempo, entonces, ¿Por qué no lo estaba disfrutando?
Debía
abandonarlo todo, aunque solo eran 6 meses, podría ser peor, muchos peor, ¿no? Nadie
esperaba que el álbum haya tenido ese éxito, yo sobre todo. Así que ahora era
el tiempo de la gira. Una gira de 6 o 7 meses, por toda américa. En otras
circunstancias, este sería el mejor momento de mi vida, y sí que estaba
emocionada. Pero una gira suponía alejarme de mi casa, de mi familia, de mis
amigos, pero tenía que serme honesta a mí misma, por el único motivo que estaba
en este estado, era por Zayn.
No
me habría costado distanciarme de ninguna persona, excepto por él. No éramos
idiotas, podíamos vivir sin el otro, pero era mucho tiempo. Tampoco éramos tan
idiotas como para dejarlo bajo el pretexto de “las relacionas a distancia no
funcionan, bla bla bla”. Obviamente no iba a dejar mi sueño, pero era difícil.
Zayn
hacia que crea que no le importaba, y que luego de esos meses volveríamos a ser
la pareja envidiada de todos. Cuando me dijeron sobre la gira, lo primero que
pensé, fue en Zayn. Cuando yo le dije sobre la gira a el, lo primero que hizo
fue mostrarse orgulloso por mí y me felicito. Él no pensó en que estaríamos
separados.
Al
final no fue tan duro. Ese medio año no fue como si viviéramos en dos galaxias
diferentes, sino que siempre hablábamos, incluso cuando no teníamos nada que
decir. Esa gira, estar alejados, hizo que lo nuestro enserio vaya con buen
curso.
Debía
admitir que mi principal miedo había sido que entre tanto tiempo fuera, él se
aburriría y conseguiría algo mejor, es decir, ¿Por qué no? Zayn no era
especialmente conocido por mantener el celibato a pie de letra.
-en
cuando me entere que te estas acostando con alguna grupie o alguna zorra de
esas que siempre andan a tu alrededor, juro que iré a donde te encuentres, así
sea otro continente, a proporcionarte una patada que te dejara estéril de por
vida, Malik-él se rio en mi cara.
-¿no
confías en mí?-me tomo el rostro entre sus manos.
-por
supuesto, confío en el Zayn Malik sobrio-conteste-le estoy dando una
advertencia a ese otro que sale cuando tiene un par de copas encima-el revoleo
los ojos.
-creo
que sin ti todo este tiempo, ese Zayn Mali va a salir a flote, pero no te
preocupes cariño, no necesito a absolutamente nadie más que a ti.
Ahora
luego de años de relación, es tan gracioso pensar en eso otra vez. ¿Zayn
siéndome infiel? Solo un mal chiste.
En
serio me daría lastima si me metiera los cuernos, porque conociendo mi
carácter, lo dejaría bajo un ataúd.
20 de junio,
2019.
Me enamore de esos ojos color café, sin imaginar
que minutos después, más abajo de ellos, encontraría los más hermosos labios
que al sonreír, me hicieron enamorarme mucho más. Me enamore de nuestra primera
plática hasta las tres de la madrugada, me enamore de tus “buenos días” por las
mañanas y de los “dulces sueños” por las noches. De la casualidad más perfecta
en el momento más exacto. Me enamore de todas tus bromas mal contadas, de ese
lunar circular que habita en tu espalda. Me enamore de ti y también del amor. Y
como un mágico momento pudo cambiar nuestras vidas para siempre, y cómo fue que
un simple beso nos encadeno a la eternidad, y como con el pasar de los días el
tan sonado “te quiero” se transformó en el tan esperado “te amo”.
Me enamore… te enamoraste, inesperadamente, sin
saber cómo ni cuándo pero aun así, deseándolo, anhelándolo con todas las
fuerzas existentes, con todas las ganas que dos enamorados pueden sentir cuando
se dan cuenta de que son el uno para el otro.
Que tú y yo hemos nacido para morir juntos.
No importa cuál fue el preciso momento en que
comencé a amarlo sin freno; lo único relevante era que yo lo ame como nunca
había amado y que le hizo lo mismo mucho antes de que yo hubiera sido
consciente de sus sentimientos.
Y finalmente, luego de pasarme la vida corriendo,
alguien me atrapo.
15 de julio de
2019.
Me
cansaba de escuchar o leer rumores de Zayn siéndome infiel. Admito que a veces
me los creía un poco, pero luego se me pasaba cuando una revista publicaba un
título “Zayn Malik sale con una chica y bla bla” un día que habíamos estado
hablando a toda hora por Skype o algo así.
La
recepcionista llamo al número de mi habitación.
-señorita
Jackson, un chico la espera abajo, dice conocerla-¿enserio? Pensé. Soy
cantante, estúpida, todos mis fan dirán conocerme para poder entrar al hotel,
pero le agradecí y baje. Así que en el último piso, estaba nada más ni nada
menos que Harry Styles, con dos cervezas en mano y su sonrisa de “soy el peor
hijo de puta que más amas”. Le sonreí y corrí a abrazarlo.
-maldita
sea Mikayla, no sabes cuánto te extrañe-me dijo mientras recibía mi abrazo.
Harry
siempre fue una parte muy esencial en mi vida desde que lo conocí. Era el mejor
amigo de Zayn y el mío.
Harry
era la clase de persona que con una sonrisa conquistaba a quien quisiese. No se
tomaba nada en serio, era de esa clase de amigos para pasarla bien, (ojala me hubiera dado cuenta de ello
antes).
Al
otro día recibí un mensaje de Zayn. < ¿Podrías avisar al menos que pasarías
la noche con mi mejor amigo?>. Analice unos segundos el mensaje.
Estaba
enojado, enfadado, confundido. Su mensaje contenía malicia entre palabras.
“podrías avisar AL MENOS” quería decir que estaba enojado, si me lo hubiera
dicho frente a frente, me lo escupiría en la cara. “pasarías la noche”, intentaba
significa otra cosa. “MI mejor amigo” me hacía ver como la traicionera, como si
Harry no fuera amigo mío tampoco.
Así
que sabía que estaba molesto. Por... ¿verme con Harry? ¿Compartir una cerveza
con él? ¿Cómo lo venía haciendo el último año de mi vida?
Intente
relajarme antes de enojarme con Zayn por un estúpido mensaje.
<Harry
vino a verme, fue increíble volver a verlo. Podrías venir tu cuando quieras,
también> mi mensaje también contenía su malicia. La respuesta no tardó en
llegar.
<lo
siento, bebe. ¿Actué como un estúpido al enviarte el mensaje, no?> oh, sí
que lo hiciste Zayn Malik. Pero yo era la novia buena, ¿Cómo se lo mandaría en
cara?
<
¿A qué te refieres, cariño? No seas bobo> un mensaje lleno de ternura y
enojo cargado.
Pero Zayn solo vería lo que él quería ver de
este mensaje.
Ese
día se corrió otro rumor de él saliendo con una chica, y una foto de él
bebiendo en un bar mientras hablaba con una rubia (pero yendo a su hotel solo).
Así
que cogí el juego, así sería de ahora en más no. ¿Ojo por ojo?
Una
mentira, pone en juego todas tus verdades.
11 de agosto,
2019.
No
importaba estar sola en un mundo de colores monocromáticos, siendo un gris más
claro o más oscuro. No importaba
hasta que de pronto el color saltó a mí y me hice consciente de ello.
A
veces no sé cómo explicar que el amor se me venga así, de golpe. Es importante
cómo estoy aquí enamorada de alguien que no hace mucho. Alguien que simplemente
se ganó mi corazón en un simple paso. Siempre creí que era más “compleja” de lo
que ahora pienso que soy. Siempre
que pensaba en la pregunta de cómo quisiera ser conquistada románticamente,
pensaba en miles de formas y requisitos, pero nunca pensaba en que las cosas
serían así.
Simplemente
decidí dar la “oportunidad” que yo misma estaba pidiéndome a mí. Nunca hago esta clase de cosas, pero me
enamoré del hombre perfecto, ese que es amante del trabajo y del trabajo duro,
me enamoré del hombre que me sacaba sonrisas por las mañanas, ese que no
solo buscaba pretextos para hablarme sino que construía situaciones para venir
a verme. Me enamoré del hombre que veía mi sonrisa y quería fotografiarla, me
enamoré de ese chico que con sus manos grandes tomaba las mías pequeñas y las
juntaba ambas, ese hombre que me dejaba entibiar sus manos con las mías.
Fui
cayendo en el amor de alguien que me protegía con su afecto constante, quizá mi
mayor error es que le dejé ver todo de mi alma tan pronto. Siempre me he dicho que soy una paradoja, la
más grande que existe. Para mí el querer de a poco a poco me hace querer
para siempre, el querer por completo pero no de golpe hasta que la atmósfera
completa me hace darme cuenta que eso es amor. No puedo decir que estoy
resignada a vivir enamorada de algo que de buenas a primeras parece “perfecto”
pero que no está listo.
No
puedo saber si es justo para los dos seguir abrazando con tanta urgencia
nuestros cuerpos después de pasar meses sin poder vernos al menos para poder
sonreírnos. No sé si puedo estar en el amor con alguien que no me permite la
libertad de quererlo a mi manera: de poder decir te quiero solo porque lo
deseo, de alguien con el que no sé
si es correcto abrazarlo sabiendo que sus brazos están dispuestos a abrazar los
míos, no sé si quiero seguir llenando el vacío de mis dedos con tus dedos.
Me
enamoré de ti, de su sonrisa sincera, me enamoré del brillo de tus ojos.
Me enamoré de como tu pasión por las cosas te hace ir más allá de los limites,
pero yo no estoy dentro de esas prioridades en tus pasiones. No las pasiones
carnales sino las pasiones en las que uno crece como persona; no sé qué te han
dicho antes tus amores, no sé cómo han
sido ellos contigo, y mi nula experiencia en el ámbito me hace ser más
moldeable, no quiero que me instruyas, no quiero demandarte, quisiera
poder acompañarte y que te dejaras querer por alguien como yo. Pero es como si
no puedes ver más allá de lo que no puedes ofrecerme ahora.
Me
enamoré de los “pretextos” que siempre me convencían para verte hasta la
madrugada, me enamoré de las letras que me escribías, de los cariños que me
dabas despeinando mi cabello, me enamoré de los momentos en que éramos como
niños, jugando con ligas, jugando con cartas, me enamoré cuando hacía frío y
tomabas té de fresas, me conquistaba la forma protectora con que me veías y
validabas todo lo que te decía, me conquistó lo bueno que nacía de ti
genuinamente, es inevitable para mí no sentir al verte. No sé si algunos de
estos sentimientos se parezcan a los tuyos, pero me enamoré de abrazarte
incluso sin poder besarte. Me enamore de ti, a pesar que al último eras una
persona distante. No me enamoré de un ideal sino de alguien real,
que no sé si se ha ido.
23 de noviembre,
2019.
Me
sentí completa cuando volví a ver tu rostro, porque sentía que ya me olvidaba
de cómo era tu sonrisa. Cuando te abrace me di cuenta que había olvidado como
era tu aroma, y esta vez me embriagué con él.
Todas
esas noches de llamarte y llorar si no contestabas, o sentirme culpable por no
poder contestar, habían terminado.
Porque
al fin volví a encontrarte.
Yo,
quiero que tu mundo empiece y acabe conmigo.








No hay comentarios:
Publicar un comentario