Mikayla Jackson

Mikayla, es una adolescente Argentina, cantante, compositora, cantautora, escritora, youtuber, bailarina, guitarrista, pianista, violinista, diseñadora de moda, productora, estilista, pintora, aditora, y dueña de multiples organizaciones

lunes, 1 de julio de 2019

parte 6


2 de mayo, 2019.
Simplemente me había cansado. Al principio el Zayn borracho y que fumara en exceso me ponía, lo admito, era caliente. Mi vida había sido tan monótona hasta el momento que esa chispa de fuego y rebeldía que el tenia me temblaba las piernas.
Pero ya no había nada caliente llegar a casa luego de estar más de 8 horas rompiéndome el culo en el estudio para llegar y encontrarlo como uno de los esposos americanos sin empleo: sentado de piernas abiertas en el sillón de la sala, con ropa sucia, borracho, con un aliento horrible y mirando la televisión. Esa versión de Zayn Malik me daba pena.
No soy de la clase de mujeres que le reclama a su novio. No me interesaba controlar la vida de Zayn. La de nadie. Pero en ese momento, lo tome como un jodido insulto.
Le apague la tv. Le cogí la botella. Le pregunte que le pasaba. De la peor manera. Que podría hacer mejores cosas que pasársela como un maldito borracho ex estrella del rock que parecía no importarle nada su carrera. Yo no iba a ser la novia de ninguna persona así.
Le hice explotar. Dios que fui una tonta. A penas llegaba a casa, ¿Por qué no lo deje reponerse el mismo?
-¿es que esta no es vida según la doña Asombrosa?-me escupió. Zayn dio tres zancadas hacia mí y pensé: <parece como si fuera a…> Y antes que me hubiera dado cuenta me había proporcionado un empujón y me estaba cayendo.
Los dos dejamos escapar un jadeo. Zayn se agarró el puño con la otra mano y vi frustración en sus ojos. Estaba algo más que arrepentido: estaba espantado.
Quería que finalmente dijera algo, que hiciera algo. Incluso aunque fuera malo, aunque fuera lo peor. Haz algo Zayn. No me dejes así como un fantasma.
Simplemente no me di cuenta de que fuese a hacer eso.
Nunca me he puesto a pensar en opciones que hacer cuando tu pareja te empujase, porque nunca me he movido en entornos feministas ni nada (y mira que hay muchos). Pero estamos hablando de Zayn, por amor de dios. Simplemente me parece ridículo. Pero mientras escribo me doy cuenta a mí misma de lo relajada que sueno.
Soy una mujer maltratada, yo, la gran y rebelde Mikayla Jackson.
Zayn se disculpó profusamente. Me ha planteado que fue un impulso. Sé que él está acostumbrado a arreglar todo a los bollos. Luego se arrodillo junto a mi e intento acogerme entre sus brazos. En sus brazos me sentía segura, pese a lo que había pasado, había caído en mi propio juego.
Me alegro de que al fin se disculpara. Zayn es, en su esencia, un hombre tan afectuoso que estoy dispuesta a olvidarlo.
De modo que el empujón en sí, tan rápido, visto y no visto, no me asusto. Lo que si me asusto fue la expresión en el rostro de Zayn cuando yo yacía en el suelo. Fue la expresión en su rostro cuando se contenía de volver a hacerlo. Lo mucho que lo deseaba. Vi lo duro que resulto dominarse. El modo en el que me ha estado mirando desde entonces, con culpabilidad y repugnancia desde ese momento, solo me vuelven a esa mirada.

Porque por un segundo, sentí que el de veras quería hacerlo. Zayn de veras quería hacerme daño.
He hecho caso a mi corazón y ahora tengo el culo dolorido y el ánimo destrozado. Tengo que irme. Eso es… tengo que irme.
Corro hacia la habitación sintiendo que me llama a mis espaldas.
Él no me conviene y yo no le convengo a él.
¿Cómo vamos a conseguir que esto funcione?
Oigo abrirse la puerta. Oh, no… ya está aquí. Deja algo en la mesita y el colchón se hunde bajo su peso al meterse en la cama a mi espalda.
-Tranquila-me dice, y yo quiero apartarme de él, irme a la otra punta de la cama, pero estoy paralizada. No puedo moverme y me quedo quieta, rígida, sin ceder en absoluto-No me rechaces, Mik, por favor-me susurra. Me abraza con ternura y, hundiendo la nariz en mi pelo, me besa el cuello-No me odies-me susurra, inmensamente triste.
Se me encoge el corazón otra vez y sucumbo a una nueva oleada de sollozos silenciosos. Él sigue besándome suavemente, con ternura, pero yo me mantengo distante y recelosa. Pasamos una eternidad así tumbados, sin decir nada ni el uno ni el otro. Él se limita a abrazarme y yo, poco a poco, me relajo y dejo de llorar. Amanece y la luz suave del alba se hace más intensa a medida que avanza el día, y nosotros seguimos tumbados, en silencio.
-Lo siento -le susurro. Él abre los ojos y me mira atónito.
-¿El qué?

-Lo que he dicho.
-No me has dicho nada que no supiera ya-Y el alivio suaviza su mirada
-Siento haberte hecho daño-Me encojo de hombros.
-No creo que pueda ser todo lo que quieres que sea-susurro. Abre mucho los ojos, parpadea y vuelve a su rostro esa expresión de miedo.
-Ya eres todo lo que quiero que seas.
-Nunca conseguiremos superar esto, ¿verdad?-le susurro, estremecida de miedo. Menea la cabeza con tristeza. Cierro los ojos. No soporto mirarlo.
-Bueno, entonces más vale que me vaya-murmuro, haciendo una mueca de dolor al incorporarme.
-No, no te vayas-me pide aterrado.
-No tiene sentido que me quede. De pronto me siento cansadísima, y quiero irme ya.
 El dolor es tan intenso que me niego a reconocerlo. Me siento entumecida. De algún modo he escapado de mi cuerpo y soy de pronto una observadora accidental de la tragedia que se está desencadenando.
-creme que cuando pueda te devolveré el dinero que pusiste en mi casa-digo con voz clara y serena, desprovista de emoción… extraordinaria. Muy bien Mikayla, siempre sacando a flote el tema del dinero.
-Mik, sé razonable-me reprende, incluso ahora.
-No quiero nada que me recuerde a ti-repito con voz monótona. Se me queda mirando.
-¿Intentas hacerme daño de verdad?
-No-Lo miro ceñuda-Claro que no… No. Solo intento protegerme -susurro. Porque tú no me quieres como te quiero yo.
-¿Y crees que yo pueda hacerte daño, de verdad?-me quedo callada. La verdad es que no lo sé. Pero no quiero que llegue el día en que pueda saberlo.
28 de mayo, 2019.
Todo lo bueno tenía que acabar.
Había sido mi sueño por mucho tiempo, entonces, ¿Por qué no lo estaba disfrutando?
Debía abandonarlo todo, aunque solo eran 6 meses, podría ser peor, muchos peor, ¿no? Nadie esperaba que el álbum haya tenido ese éxito, yo sobre todo. Así que ahora era el tiempo de la gira. Una gira de 6 o 7 meses, por toda américa. En otras circunstancias, este sería el mejor momento de mi vida, y sí que estaba emocionada. Pero una gira suponía alejarme de mi casa, de mi familia, de mis amigos, pero tenía que serme honesta a mí misma, por el único motivo que estaba en este estado, era por Zayn.
No me habría costado distanciarme de ninguna persona, excepto por él. No éramos idiotas, podíamos vivir sin el otro, pero era mucho tiempo. Tampoco éramos tan idiotas como para dejarlo bajo el pretexto de “las relacionas a distancia no funcionan, bla bla bla”. Obviamente no iba a dejar mi sueño, pero era difícil.
Zayn hacia que crea que no le importaba, y que luego de esos meses volveríamos a ser la pareja envidiada de todos. Cuando me dijeron sobre la gira, lo primero que pensé, fue en Zayn. Cuando yo le dije sobre la gira a el, lo primero que hizo fue mostrarse orgulloso por mí y me felicito. Él no pensó en que estaríamos separados.
Al final no fue tan duro. Ese medio año no fue como si viviéramos en dos galaxias diferentes, sino que siempre hablábamos, incluso cuando no teníamos nada que decir. Esa gira, estar alejados, hizo que lo nuestro enserio vaya con buen curso.
Debía admitir que mi principal miedo había sido que entre tanto tiempo fuera, él se aburriría y conseguiría algo mejor, es decir, ¿Por qué no? Zayn no era especialmente conocido por mantener el celibato a pie de letra.
-en cuando me entere que te estas acostando con alguna grupie o alguna zorra de esas que siempre andan a tu alrededor, juro que iré a donde te encuentres, así sea otro continente, a proporcionarte una patada que te dejara estéril de por vida, Malik-él se rio en mi cara.
-¿no confías en mí?-me tomo el rostro entre sus manos.
-por supuesto, confío en el Zayn Malik sobrio-conteste-le estoy dando una advertencia a ese otro que sale cuando tiene un par de copas encima-el revoleo los ojos.
-creo que sin ti todo este tiempo, ese Zayn Mali va a salir a flote, pero no te preocupes cariño, no necesito a absolutamente nadie más que a ti.
Ahora luego de años de relación, es tan gracioso pensar en eso otra vez. ¿Zayn siéndome infiel? Solo un mal chiste.
En serio me daría lastima si me metiera los cuernos, porque conociendo mi carácter, lo dejaría bajo un ataúd.
20 de junio, 2019.
Me enamore de esos ojos color café, sin imaginar que minutos después, más abajo de ellos, encontraría los más hermosos labios que al sonreír, me hicieron enamorarme mucho más. Me enamore de nuestra primera plática hasta las tres de la madrugada, me enamore de tus “buenos días” por las mañanas y de los “dulces sueños” por las noches. De la casualidad más perfecta en el momento más exacto. Me enamore de todas tus bromas mal contadas, de ese lunar circular que habita en tu espalda. Me enamore de ti y también del amor. Y como un mágico momento pudo cambiar nuestras vidas para siempre, y cómo fue que un simple beso nos encadeno a la eternidad, y como con el pasar de los días el tan sonado “te quiero” se transformó en el tan esperado “te amo”.
Me enamore… te enamoraste, inesperadamente, sin saber cómo ni cuándo pero aun así, deseándolo, anhelándolo con todas las fuerzas existentes, con todas las ganas que dos enamorados pueden sentir cuando se dan cuenta de que son el uno para el otro.
Que tú y yo hemos nacido para morir juntos.
No importa cuál fue el preciso momento en que comencé a amarlo sin freno; lo único relevante era que yo lo ame como nunca había amado y que le hizo lo mismo mucho antes de que yo hubiera sido consciente de sus sentimientos.
Y finalmente, luego de pasarme la vida corriendo, alguien me atrapo.
15 de julio de 2019.
Me cansaba de escuchar o leer rumores de Zayn siéndome infiel. Admito que a veces me los creía un poco, pero luego se me pasaba cuando una revista publicaba un título “Zayn Malik sale con una chica y bla bla” un día que habíamos estado hablando a toda hora por Skype o algo así.
La recepcionista llamo al número de mi habitación.
-señorita Jackson, un chico la espera abajo, dice conocerla-¿enserio? Pensé. Soy cantante, estúpida, todos mis fan dirán conocerme para poder entrar al hotel, pero le agradecí y baje. Así que en el último piso, estaba nada más ni nada menos que Harry Styles, con dos cervezas en mano y su sonrisa de “soy el peor hijo de puta que más amas”. Le sonreí y corrí a abrazarlo.
-maldita sea Mikayla, no sabes cuánto te extrañe-me dijo mientras recibía mi abrazo.
Harry siempre fue una parte muy esencial en mi vida desde que lo conocí. Era el mejor amigo de Zayn y el mío.
Harry era la clase de persona que con una sonrisa conquistaba a quien quisiese. No se tomaba nada en serio, era de esa clase de amigos para pasarla  bien, (ojala me hubiera dado cuenta de ello antes).
Al otro día recibí un mensaje de Zayn. < ¿Podrías avisar al menos que pasarías la noche con mi mejor amigo?>. Analice unos segundos el mensaje.
Estaba enojado, enfadado, confundido. Su mensaje contenía malicia entre palabras. “podrías avisar AL MENOS” quería decir que estaba enojado, si me lo hubiera dicho frente a frente, me lo escupiría en la cara. “pasarías la noche”, intentaba significa otra cosa. “MI mejor amigo” me hacía ver como la traicionera, como si Harry no fuera amigo mío tampoco.
Así que sabía que estaba molesto. Por... ¿verme con Harry? ¿Compartir una cerveza con él? ¿Cómo lo venía haciendo el último año de mi vida?
Intente relajarme antes de enojarme con Zayn por un estúpido mensaje.
<Harry vino a verme, fue increíble volver a verlo. Podrías venir tu cuando quieras, también> mi mensaje también contenía su malicia. La respuesta no tardó en llegar.
<lo siento, bebe. ¿Actué como un estúpido al enviarte el mensaje, no?> oh, sí que lo hiciste Zayn Malik. Pero yo era la novia buena, ¿Cómo se lo mandaría en cara?
< ¿A qué te refieres, cariño? No seas bobo> un mensaje lleno de ternura y enojo cargado.
 Pero Zayn solo vería lo que él quería ver de este mensaje.
Ese día se corrió otro rumor de él saliendo con una chica, y una foto de él bebiendo en un bar mientras hablaba con una rubia (pero yendo a su hotel solo).
Así que cogí el juego, así sería de ahora en más no. ¿Ojo por ojo?
Una mentira, pone en juego todas tus verdades.
11 de agosto, 2019.
No importaba estar sola en un mundo de colores monocromáticos, siendo un gris más claro o más oscuro. No importaba hasta que de pronto el color saltó a mí y me hice consciente de ello.
A veces no sé cómo explicar que el amor se me venga así, de golpe. Es importante cómo estoy aquí enamorada de alguien que no hace mucho. Alguien que simplemente se ganó mi corazón en un simple paso. Siempre creí que era más “compleja” de lo que ahora pienso que soy. Siempre que pensaba en la pregunta de cómo quisiera ser conquistada románticamente, pensaba en miles de formas y requisitos, pero nunca pensaba en que las cosas serían así.
Simplemente decidí dar la “oportunidad” que yo misma estaba pidiéndome a mí. Nunca hago esta clase de cosas, pero me enamoré del hombre perfecto, ese que es amante del trabajo y del trabajo duro, me enamoré del hombre que me sacaba sonrisas por las mañanas, ese que no solo buscaba pretextos para hablarme sino que construía situaciones para venir a verme. Me enamoré del hombre que veía mi sonrisa y quería fotografiarla, me enamoré de ese chico que con sus manos grandes tomaba las mías pequeñas y las juntaba ambas, ese hombre que me dejaba entibiar sus manos con las mías. 
Fui cayendo en el amor de alguien que me protegía con su afecto constante, quizá mi mayor error es que le dejé ver todo de mi alma tan pronto. Siempre me he dicho que soy una paradoja, la más grande que existe. Para mí el querer de a poco a poco me hace querer para siempre, el querer por completo pero no de golpe hasta que la atmósfera completa me hace darme cuenta que eso es amor. No puedo decir que estoy resignada a vivir enamorada de algo que de buenas a primeras parece “perfecto” pero que no está listo.
No puedo saber si es justo para los dos seguir abrazando con tanta urgencia nuestros cuerpos después de pasar meses sin poder vernos al menos para poder sonreírnos. No sé si puedo estar en el amor con alguien que no me permite la libertad de quererlo a mi manera: de poder decir te quiero solo porque lo deseo, de alguien con el que no sé si es correcto abrazarlo sabiendo que sus brazos están dispuestos a abrazar los míos, no sé si quiero seguir llenando el vacío de mis dedos con tus dedos.
Me enamoré de ti, de su sonrisa sincera, me enamoré del brillo de tus ojos. Me enamoré de como tu pasión por las cosas te hace ir más allá de los limites, pero yo no estoy dentro de esas prioridades en tus pasiones. No las pasiones carnales sino las pasiones en las que uno crece como persona; no sé qué te han dicho antes tus amores, no sé cómo han sido ellos contigo, y mi nula experiencia en el ámbito me hace ser más moldeable, no quiero que me instruyas, no quiero demandarte, quisiera poder acompañarte y que te dejaras querer por alguien como yo. Pero es como si no puedes ver más allá de lo que no puedes ofrecerme ahora.
Me enamoré de los “pretextos” que siempre me convencían para verte hasta la madrugada, me enamoré de las letras que me escribías, de los cariños que me dabas despeinando mi cabello, me enamoré de los momentos en que éramos como niños, jugando con ligas, jugando con cartas, me enamoré cuando hacía frío y tomabas té de fresas, me conquistaba la forma protectora con que me veías y validabas todo lo que te decía, me conquistó lo bueno que nacía de ti genuinamente, es inevitable para mí no sentir al verteNo sé si algunos de estos sentimientos se parezcan a los tuyos, pero me enamoré de abrazarte incluso sin poder besarte. Me enamore de ti, a pesar que al último eras una persona distante. No me enamoré de un ideal sino de alguien real, que no sé si se ha ido.
23 de noviembre, 2019.
Baje del avión sin ver a mis lados, lo único que buscaba era a él.
Me sentí completa cuando volví a ver tu rostro, porque sentía que ya me olvidaba de cómo era tu sonrisa. Cuando te abrace me di cuenta que había olvidado como era tu aroma, y esta vez me embriagué con él.
Todas esas noches de llamarte y llorar si no contestabas, o sentirme culpable por no poder contestar, habían terminado.
Porque al fin volví a encontrarte.
Yo, quiero que tu mundo empiece y acabe conmigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario