Mikayla Jackson

Mikayla, es una adolescente Argentina, cantante, compositora, cantautora, escritora, youtuber, bailarina, guitarrista, pianista, violinista, diseñadora de moda, productora, estilista, pintora, aditora, y dueña de multiples organizaciones

lunes, 1 de julio de 2019

parte 5 libro


15 de diciembre, 2018.
Se atraen al instante. Uno es alegre, infantil y soñador; el otro, obsesionado, cuidador, entregado. Ambos parecen tener algo que el otro desea…pero sólo en apariencia. ¿Por qué son tan conflictivas estas relaciones?  Si suenan tan perfectas.
Ambos les atrae la idea de jugar. Una de esas partes acostumbrada a jugar todo el tiempo, y la otra, quiere probar algo diferente. Al principio funciona, pero cuando el tiempo pasa, la primera parte quiere seguir solo jugando, y la otra quiere algo diferente que le haga sentir algo. Así se abruman y distancian.
Nuestra relación era parecida a Peter Pan y Wendy.
Peter Pan y Wendy son uno de esos tipos de pareja que a pesar de conectar de forma automática e intensa, no consiguen prosperar satisfactoriamente, por lo general, a causa de las reticencias de Peter Pan a comprometerse.
Peter Pan se abruma, se agobia, quiere huir, se muestra inestable.
En ese momento, Wendy sospecha que debería cortar con esto. Pero no lo hace. Todavía no está dispuesta a abandonar Nunca Jamás. Pero mientras tanto, empieza a frustrarse. Cuanto más anhela de la relación, menos obtiene. Cuando más esfuerzo y sufrimiento invierte, menos se le retribuye.
Mientras tanto, Peter Pan ya no se divierte mucho con Wendy. El hada revoltosa que le secundaba en sus juegos, ahora es una madre regañona que quiere atraparle y no permitir que regrese a su tiempo sin tiempo, feliz y sin preocupaciones. Wendy no comprende que Peter Pan quiere seguir jugando y sólo necesita que ella le recoja algunas veces, cuando pierde su sombra y se siente triste o vacío, falto de cariño o sin rumbo en la vida. Que le diga lo guapo que está, lo mucho que lo quiere y que le abrace por la noche para huir de las pesadillas.
Peter Pan quisiera decirle a Wendy su verdad. Que le gusta jugar a ser novios, pero sólo de vez en cuando. Que disfruta cuando ríen, hacen el amor y hablan de bodas e hijos, pero que ¡ese fue el juego del lunes! ¡El martes somos piratas y el miércoles, asaltadores de caminos! Y si el jueves se cruza un capitán malvado, una princesa india o una sirena, quizás tenga que marcharse un tiempo a nuevas aventuras.
Pero sabe que si le dice a Wendy todo esto, ella querrá irse. Ya no le abrirá la ventana de su dormitorio cuando él vaya en busca de su sombra perdida. Eso le asusta a Peter Pan y le hace sentirse muy solo. 
Sabe que sus actitudes cambiantes y sus idas y venidas, hacen sufrir a Wendy. Lamenta mucho que Wendy sufra, pero él…no lo hace a propósito. Él siempre tiene una razón a mano para justificarse: un trauma, un gran problema laboral o familiar, un victimismo…Peter Pan es el rey y la reina del amplio país de las Excusas.
Así pues, siempre le dice cosas bonitas a Wendy, que son un poco mentira y un poco verdad. Le dice Wendy, eres la persona más maravillosa que he conocidoSi pudiera quedarme con alguien, sería contigoTienes todo lo que busco en una pareja, pero me falta sentir esa chispa… y su favorita NO SÉ LO QUE QUIERO.
Esto último es cierto. Peter Pan, efectivamente no sabe lo que quiere. Sabe que teme la soledad. Sabe que teme no tener una Wendy que le recoja. Sabe que necesita cambios, emociones fuertes, que pasen cosas nuevas constantemente. Y sabe…que no sabe. Hasta aquí, el compendio de las certezas de Peter Pan.
Ante la indecisión y las incertidumbres, Wendy se desespera, se cuestiona todo, intenta alejarse, regresa. 
No se resigna a abandonar la aventura, pero ya no es feliz en ella.
Deja de poner límites o nunca los ha puesto. Olvida sus necesidades y cuidarse a sí misma. Su salud empieza a deteriorarse. Se levanta con ansiedad y se acuesta con ansiedad. Vive esperando que Peter Pan vuelva a tocar a su ventana. El resto del tiempo, no vive, se limita a sufrir. 
Lo que hay detrás de Wendy, es un Peter Pan que nunca se ha permitido jugar. Una persona llena de reglas, prejuicios y límites sobre lo que debe ser y no debe ser, alguien que cree tener las cosas muy claras mientras el subconsciente le traiciona. Alguien que anhela aventura, pero teme perder la seguridad. Alguien que ve en Peter Pan su propio deseo de transgresión y libertad. Pero mientras Peter padece la falta de compromiso, Wendy adolece del mal de la excesiva responsabilidad. 
Sí, Wendy y Peter Pan son la pareja desencajada. Tan similares y sin embargo, tan lejanos como la luna del sol, parecen condenados al desentendimiento. Sólo tienen dos caminos para perdurar sin sufrir: o bien, Wendy acepta la naturaleza de Peter Pan y asume convertirse en temporal refugio, mientras pone el peso de su vida en otras cuestiones; o bien ambos deciden crecer y dejar atrás su roles, Wendy renuncia a controlar y educar a Peter Pan y Peter Pan asume compromisos.
Peter Pan no es necesariamente, una persona a la que le guste salir de fiesta, jugar videojuegos o tenga un carácter divertido, despreocupado o bromista. A su vez, Wendy no es tampoco una persona seria, aburrida, que se pase la vida trabajando y regañando.
<<Nos escabullimos como los seres más crueles del mundo, que es lo que son los niños, aunque muy atractivos, y pasamos un rato totalmente egoísta y cuando necesitamos atenciones especiales regresamos noblemente a buscarlas, seguros de que nos abrazarán en lugar de pegarnos>> (“Peter Pan” J.M.Barrie)
10 de enero, 2019.
Me desperté aun con los ojos pegados y camine hacia la cocina donde Zayn estaba sentado, desayunando.
-miren quien apareció, ¿Cómo está mi bella durmiente?-despego el café de sus labios. No conteste, solo me acerque a besarlo y en cuando lo hice puse cara de asco.
-¿Qué pasa?-frunció el ceño.
-tienes mucho gusto a café-él sonrió.
-antes a café que a alcohol-sonrió de nuevo-mira-mostro la mesa-te prepare el desayuno, no llame a la mucama, todo especial-sonreí aun somnolienta.
-igual, no tengo mucha hambre, me duele la panza también-dije desplomándome en la silla.
-¿estás bien? Ayer tampoco comiste. ¿Vos andas teniendo nauseas?-asentí con la cabeza-oh, no estarás...-hizo señales tocándose la panza. No claro que no, me reí ante eso.- ¿no nos agrandaremos de repente?
-no, no sos gracioso-mordí mi labio poniendo los ojos en blanco.
-¿a no, por qué no?
-porque no es gracioso tampoco. No me embarazas ni ahora, ni en un año.
-en uno, en un día te embarazo, mi amor-dijo con una sonrisa maliciosa mientras se llevaba el café a los labios-en un día te hago mellizos, mira que tengo una puntería-se apoyó en la mesa.
-ay basta, no seas tan idiota-dije cerrando los ojos.
-pero a todo, soy tu idiota.
-sí, pero es muy temprano, muy temprano-dije levantándome de mi haciendo y volviendo a caminar hacia la cama.
-mellizos te hago, mi amor-gritaba Zayn desde la cocina.
Era un idiota, pero era mi idiota.
Cuando ya estaba cambiada, volví a la cocina mientras preparaba mi cartera apoyada en la mesa.
-¿si de postre pedimos chocolate?
-todavía no comimos y ¿ya estás pensando en el postre?-me reí.
-¿Qué? ¿No tienes ningún antojo? Chocolate, ¿Por qué no?-rodee los ojos.
-no jodas enserio, no es gracioso eso-le dije.
-pero, ¿Por qué no? Las mujeres embarazadas son hermosas-me cogió por atrás y se pegó a mí.
-porque no, primero está el trabajo y cuando tenga más estabilidad vemos eso, pero seguramente va a ser la misma respuesta, no.
-a ver, ¿Qué estabilidad quieres? ¿Qué quieres?-dijo aun en mi cuello, me di vuelta.
-quiero, que primero metas esto-agarre de repente su entrepierna, el abrió la boca-en el trabajo, y después en otros lados-volví a darme vuelta y mirar mi cartea. Sentí su risa burlona por detrás.
-ahh-dijo con la boca abierta mientras asentía-eso-me cogió de las caderas y me pego a su cuerpo, y aunque forcejee no me soltó-primero, lo voy a poner con vos y después donde quieras-volví a rebolear los ojos.
3 de febrero, 2019.
-¿Ya has comprado el billete de avión?
-No, lo compraré cuando llegue a casa, por internet-Se apoya en mi hombro y se frota la barbilla en él.
-¿Tienes dinero? -Oh, no.
-Sí-digo poniendo un tono de resignada paciencia, como si hablara con un niño pequeño.
Me arquea una ceja reprobatoria. Mierda.
-Sí tengo, gracias-rectifico enseguida.
-Tengo un avión privado. No se va a usar hasta dentro de tres días; está a tu disposición-Lo miro boquiabierta. Pues claro que tiene un jet, y yo tengo que resistir la inclinación natural de mi cuerpo a poner los ojos en blanco. Me entran ganas de reír. Pero no lo hago, porque no sé de qué humor está.
-Ya hemos abusado bastante de la flota aérea de tu empresa. No me gustaría volver a hacerlo.
-La empresa es mía, el jet también-Parece ofendido. ¡Ah, los chicos y sus juguetitos!
-Gracias por el ofrecimiento, pero prefiero coger un vuelo regular. Si te parece, voy con tu aerolínea y todo- Me da la impresión de que quiere seguir discutiéndolo, pero al final no lo hace.
-Como quieras.-Suspira-Soy un hombre de recursos, señorita Jackson. No tiene por qué evadirlos
-Soy perfectamente consciente de eso, señor Malik. ¿Me vas a rastrear el móvil? -pregunto inocentemente.
-La verdad es que esta tarde voy a estar muy liado, así que tendré que pedirle a alguien que lo haga por mí-Sonríe con picardía. Lo dirá en broma, ¿no?
-Si puedes poner a alguien a hacer eso, es que te sobra personal, desde luego. Le mandaré un correo a la jefa de recursos humanos y le pediré que revise el recuento de personal-Tuerce la boca para ocultar la sonrisa. Ay, menos mal que ha recobrado el sentido del humor.
-----------
-Muy bien, señorita Jackson. La han pasado a primera clase.
-¿Qué?
-Señora, si es tan amable, pase a la sala VIP y espere allí a que salga su vuelo-Parece haber despertado y me sonríe como si yo fuera Santa Claus y el conejo de Pascua todo en uno.
-Tiene que haber algún error.
-No, no.-Vuelve a mirar la pantalla del ordenador- Mikayla Jackson: a primera clase —lee, y me dirige una sonrisa afectada. Entorno los ojos. Me da mi tarjeta de embarque y me dirijo a la sala VIP, rezongando por lo bajo. Maldito Zayn Malik, metomentodo controlador. ¿Es que no me puede dejar en paz?
Me han hecho la manicura, me han dado un masaje y me he tomado dos copas de champán. La sala VIP tiene muchas ventajas. Con cada sorbo de Moët, me siento un poco más inclinada a perdonar a Zayn por su intervención. Abro el MacBook con la confianza de poner a prueba la teoría de que funciona en cualquier parte del planeta.
De: Mikayla
Para: Zayn
Lo que verdaderamente me alarma es cómo has sabido qué vuelo iba a coger. Tu tendencia al acoso no conoce límites. Me han hecho la manicura, me han dado un masaje en la espalda y me he tomado dos copas de champán, una forma agradabilísima de empezar mis vacaciones.
De: Zayn
¿Quién te ha dado un masaje en la espalda?

¡Ajá! Hora de vengarse. Ya han llamado a nuestro vuelo, así que ahora podré contestarle desde el avión. Será más seguro.
De: Mikayla
 Manos fuertes y capaces. Querido señor: Me ha dado un masaje en la espalda un joven muy agradable. Verdaderamente agradable. No me habría topado con Jean-Paul en la sala de embarque normal, así que te agradezco de nuevo el detalle. No sé si me van a dejar mandar correos cuando hayamos despegado; además, necesito dormir para estar guapa, porque últimamente no he dormido mucho.
De: Zayn
 Disfruta mientras puedas. Sé lo que se propone y, créeme, lo has conseguido. La próxima vez irás en la bodega de carga, atada y amordazada y metida en un cajón. Te aseguro que encargarme de que viaje en esas condiciones me producirá muchísimo más placer que cambiarle el billete por uno de primera clase. Espero ansioso tu regreso.

Ese es el problema del humor de Zayn, que nunca estoy segura de si bromea o si está enfadadísimo. Sospecho que, en esta ocasión, está enfadadísimo. Subrepticiamente, para que no me vea la azafata, tecleo una respuesta bajo la manta.
De: Mikayla
 ¿Ves?, no tengo ni idea de si estás bromeando o no. Si no bromeas, mejor me quedo en Georgia.
De: Zayn.
 Bromeo. ¿Cómo es que estás mandando correos? ¿Estás poniendo en peligro la vida de todos los pasajeros, incluida la tuya, usando el celular?
De: Mikayla
Sabes cuánto me desagrada que te gastes dinero en mí. Sí, eres muy rico, pero aun así me incomoda; es como si me pagaras por el sexo. No obstante, me gusta viajar en primera —mucho más civilizado que el autocar —, así que gracias. Lo digo en serio, y he disfrutado del masaje de JeanPaul, que era gay.
De: Zayn.
Sí, soy rico. Acostúmbrate. ¿Por qué no voy a gastar dinero en ti? ¿No es eso lo que hacen los novios? No sé cómo responder a lo que me dices de que te sientes como una puta. Ya sé que no me lo has dicho con esas palabras, pero es lo mismo. Ignoro qué puedo decir o hacer para que dejes de sentirte así. Me gustaría que tuvieras lo mejor en todo. Trabajo muchísimo, y me gusta gastarme el dinero en lo que me apetezca. Podría comprarte la ilusión de tu vida, Mikayla, y quiero hacerlo. Llámalo redistribución de la riqueza, si lo prefieres. En todo caso tómame como un ricachon solitario que paga por tu amor.
Me reí al leer su mensaje. Solo Zayn Malik podía ser romántico e idiota al mismo tiempo.
De: Mikayla
Creo que antes que tu discurso romántico prefiero que me amordaces e ir en una valija en la carga. Créeme, no dudo en que eres capaz de hacerlo.
De: Zayn.
Te he ofrecido mi jet privado, por el amor de Dios. Aunque la verdad es que imaginarte atada y amordazada me pone (esto no es broma: es cierto). Puedo prescindir del cajón; los cajones no me atraen.
De: Mikayla.
Dulces sueños, señor ricachon.

No hay comentarios:

Publicar un comentario