Mikayla Jackson

Mikayla, es una adolescente Argentina, cantante, compositora, cantautora, escritora, youtuber, bailarina, guitarrista, pianista, violinista, diseñadora de moda, productora, estilista, pintora, aditora, y dueña de multiples organizaciones

lunes, 1 de julio de 2019

parte 15 libro


Back to black.
Abrazado con esta soledad, la angustia No sabe de sonrisas y el tiempo no sabe de piedad.
No puedo más sostener las ilusiones que se quebraron hace ya tiempo. Pero te aseguro, cariño, no me volveré a enamorar.
Si me vuelvo a enamorar, espero que no sea de tu sonrisa. Si me vuelvo a enamorar, quiero que mi corazón sepa esperar y no lata tan de prisa por otro idiota como tú.
Si me vuelvo a enamorar, no quiero que sea de tus hermosos labios. No quiero volver a saborearlo, porque desde que cometí la equivocación de hacerlo esa mañana, sabía que tu recuerdo no estaba muerto.
Si supieras cuanto te he extrañado... vendrías corriendo a mis brazos. Si supieras cuando he sufrido… cruzarías todos los océanos y me cogerías bajo tus brazos para nunca volverme a soltar.
El amor lo encontré en tus brazos, los sueños fueron reales en tus manos. Cada segundo que pase contigo, hoy se convierte en mi castigo, extrañaba tanto hasta el sonido de tu voz.
Si supieras cuanto te he extrañado, comprenderías mi silencio y distancia. Sabrías que vives siempre en mí, y que a pesar de este tiempo, nunca te pude dejar de amar.
Pero si en verdad te amara, podríamos notar que el tiempo que pasamos juntos no fue en vano.
Si me volviera a enamorar, solo pido que no sea nuevamente de ti.
 Hoy escuche como tocabas una canción que nunca había escuchado antes, te espiaba tras el marco de la puerta.
Pero la verdad era que, él no era lo que yo quería, ni lo que yo pensaba. El ni siquiera me abrió la puerta de su corazón. Nunca me hizo sentir muy especial. Pero él siempre está ahí, y en todas partes, pero esta vez, desearía que este aquí conmigo.
Vuelve Harry.
Hoy casi me rompiste el corazón.
Este era mi plan, no sé por qué aun no estoy contenta. Nunca pensé que jugar con una persona me iba a resultar ser tan…duro.
Hoy oí como le decías a Harry, que creías que estabas jodido, porque te habías vuelto a enamorar. Para no perder las palabras específicas que dijiste, las grabe por un segundo:
“creo que me he vuelto a joder, porque el amor a mi acaba de regresar. Creí que no volvería a querer a nadie desde ese día, pero esto acaba de empezar. Creo que si es amor, pero por desgracia… para ella no. Creí nunca regresar a ella pero… estoy jodido, porque en realidad nunca la olvide”.
Ouch. Ese fue un golpe en el estómago. Pero luego de un rato, sonreí. Tarde o temprano seria tiempo de que pongamos en acción a Harry.
No arruinaras mis planes.
Cuando despierto y estas a mi lado me vuelvo a enamorar por completo porque te miro y sigo pensando que eres lo más precioso que jamás veré.
De nuevo respiro tu perfume profundamente.
Solo sé que si duermo contigo nunca querré despertar.
Hoy me vuelvo a enamorar, o eso es lo que te hago pensar.
Cuando abro los ojos, no tarde en caer a la realidad.
Estoy contigo en una cama. ¿Dónde está mi ropa? Recuerdos a flashes de la noche anterior me ciegan por un segundo.
No, no podía ser verdad. ¡Que mierda pasaba con el plan, Mikayla!
Me levante de la cama enojada, enojada conmigo misma. ¿Cómo pude ser tan débil?
¿Acababa de acostarme con Zayn?
Comencé a juntar mi ropa que se encontraba abollada en el suelo de la habitación y empecé a vestirme rápidamente.
Al final, le había dado lo que él quería.
Amy no sería tan torpe. Claro que no.
“No, no lo seria” sentí en mi cabeza.
-¿Por qué te cambias?-sentí una voz ronca a mis espaldas. No iba a mirarme-vuelve a la cama, hoy no tenemos trabajo-dijo acomodándose mejor entre las sabanas. Un bollo. Un bollo en la entrepierna, Zayn Malik.
-¿A dónde vas?-me preguntó más reincorporado cuando vio que tome mi bolso de la mesilla de luz.
-Me largo de aquí-dije encaminándome hacia la puerta.
-¿Qué? Espera-dijo levantándose torpemente de la cama e intentando alcanzarme-espera, Mikayla. ¿Qué sucede?-dijo siguiendo mis pasos por la cocina. Y me cogió de la muñeca.
-suéltame-dije sin mirarlo librándome de su agarre, el frunció el ceño. Caminé más deprisa hacia la puerta de entrada, pero el trataba de impedirlo. Seguía indignada conmigo misma, sin darme cuenta unas lágrimas de furia, si así se podrían llamar.
-¿Por qué te vas? ¿Qué sucede?-dijo esta vez más calmado. No era posible, él quería que me quedase. Si había significado algo para él lo que había ocurrido, eso sería bueno en otras circunstancias pero el problema era, ¿era bueno para mí también? Me di l vuelta mínimamente-¿estas llorando?
Baje la cabeza y lleve mi mano a mi rostro intentando limpiar algunas lágrimas discretamente.
-¿Por qué lloras?-pregunto confundido. En ese momento Zayn Malik me dio pena, pobre niño, no entendía las convicciones de una mujer, pero vamos, ¿Quién lo hacía? Me di la vuelta para coger el pestillo de la puerta, pero él me cogió de mi muñeca y me acercó rápidamente unos centímetros a él.
-¿Qué sucede, cariño? ¿Te he hecho daño? ¿Dónde vas?-hablo acercando su rostro a mi cuello. Vi eso venir, y aleje mi cara unos centímetros, esa acción pareció dolerle.
-suéltame, por favor Zayn, yo…-me sorprendió hasta a mí lo débil que sonó mi voz.
-no, escucha, ¿Qué sucede? ¿Fue algo que hice? Cariño, lo lamento no quería lastimarte, yo...-en otro momento me seria de mi misma y de él. ¿Desde cuándo le importaba a Zayn Malik si me lastimaba o no? Paso más de dos años haciéndome daño.
-esto nunca tuvo que pasar, lo lamento. Yo… debo irme-dije intentando caminar hacia la entrada, pero el volvió a impedírmelo.
-¿Qué? Maldita sea, Mikayla, ¿Qué mierda dices? ¿Te arrepientes de haberte acostado conmigo? Por favor, no me digas que te arrepientes, Mikayla, no me destroces más…-dijo dolido.
-me arrepiento de tantas cosas contigo…-susurre para mí misma, pero parece que él lo escucho. Una expresión de dolor y enojo apareció en su rostro.
Parecía de vera importarle la situación. Entonces, ¿la noche anterior si había significado algo para él? No hacia arruinado nada, esa noche lo había unido más a mí. Podía usar eso a mi favor, no le había dado lo que él quería, yo seguía siendo la chica que lo estaba conquistando.
Y ahora más que nunca parecía tenerlo en la palma de mi mano.
-¿te vas a ir así nomás?
-pues sí, total a ti no te mueve un pelo.
-¿así te comportas ahora? Huyes de todos los problemas.
-descuida, lo he aprendido del mejor.
Abrí la puerta, y salí de la casa…
Te amo.
Se sentó a mi lado en el sillón.
-¿quieres hablar sobre lo de ayer?
-estoy ocupada-dije aun mirando la pantalla del computador.
-venga Mikayla, no seas así-me di vuelta  lo mire.
-vale, lo entiendo. Estas confundido, has pasado mucho tiempo sin nada formal y no entro en tu vida ahora.
“ni que lo tuvieras planeado Mikayla” podría imaginar como Amy estaría orgullosa de mi.
-no, claro que no. No es así. Yo quiero estar contigo.
-¿eso es verdad o lo dices por obligación?
-¿tú que crees? Después del tiempo que pasamos filmando la película y te veía todos los días, tenía cada vez más ganas de verte-parecía un puberto en la manera en que habla, ¿será que estaba intentando ocultar el Zayn imponente e impulsivo por miedo a que le deje?
-lo sé, yo también-dije por lo bajo.
-Mik, me gusta todo de ti, eres linda, decidida, y sumamente sexy-me sonrió, pero no le devolví la sonrisa.
-Zayn ese es el problema, yo te gusto, pero yo te quiero. Y yo necesito a alguien para el que sea lo primero que piense cuando se despierte y lo último cuando se duerma.
-Mikayla, te amo. Y te amare para siempre.
-¿Cuánto tiempo es para siempre?
-A veces solo un segundo.
-miénteme otra vez-le susurre, le dije cerrando los ojos.
-te amo-dijo el, yo mire hacia otro lado.
-eres fría-me acuso, y una vez más rodee los ojos.
-qué bueno-dije sarcástica.
-¿crees que es una cualidad?
-creo que es una resistencia-le finalice.
Renunciar.
No sabía dejar ir. Le di muchas oportunidades en mi adolescencia. A mí me enseñaron luchar por lo que quería y yo lo amaba y, según mi creencia, renunciar estaba prohibido.
Creo que en el fondo me retiraba muy, muy lento; como para darle tiempo de que se arrepienta del daño que me hacía. Sin mirar atrás, me fui poco a poco.
Un paso y luego otro, todos pequeños,  creyendo que en algún momento me alcanzaría para decirme que había recapacitado y que me amaba de igual manera.
Me paso que, después de alejarme un poco, voltee a mirar el lugar donde se había quedado, y él ya se había ido.
Pero al final, el perdón llega cuando los recuerdos ya no duelen.
Mis canciones.
Escribiendo en mi cuaderno una noche descubrí, que era un libro de desgracias, un infierno de por sí. Pero no desgracias para mí.
Que tenía en él la mancha y observé con estupor que era el negro el que brillaba y yo le di ese color.
Más pensando en ese sino me di cuenta de mi error, pues pensaba que el pasado siempre fue un tiempo mejor.
Y en mi lucha contra el tiempo fui incapaz de disfrutar de las flores que adornaban mi camino bipolar.
Y es que si recibo poco es porque poco yo igual doy, que el futuro es incierto y el pasado es también hoy.
Y si en algo fallo, no lo voy a tomar como  mi culpa. Yo soy eterna, y puedo andar siempre.
Yo por miedo a perder nunca me supe arriesgar, todo siempre lo hice a medias, ni siquiera llegué a amar.
Observando ese diario, por fin lo reflexioné. Esta vida me acuna, pero no soy un bebé.
Mi diario de canciones es un completo infierno. Pero no para mí.
No me puedo quedar quieta. Con mi diario de canciones, no puedo ser holgazana, alce los sueños de muchos e hice que dejaran de luchar.
Con mi diario de canciones, rompí el cielo de muchos.
Y si fallas o te caes,
¡qué demonios, aún mejor! Mis rimas lograran invertirlo hasta hacer que no te vuelvas a levantar.
Tú discúlpate, perdóname, enamórame y razona.
Sé un ángel, y un demonio, sé un alivio y un agobio.
Sé consciente de lo que eres y de lo que te mereces.
Y cada vez que cierro esta libreta, soy capaz de divertirme. Me sonrió a mí misma. Mi libro de canciones en donde escribo con una pluma punzante, en el rompo los sueños de muchos.
No te metas conmigo, porque tengo mi libro de canciones.
-yo, antes de escribir Hello.
Mi vida sin ti.
Paso casi un mes de ese día. Y mi rutina seguía perfectamente bien establecida.
Pero este día pasó algo que vale la pena recordar. Hubo dos sucesos.
Y entonces, me atacaron los recuerdos, y no supe cómo defenderme.
Primero, la balanza volvía a ser mi peor enemiga. ¿Qué había pasado conmigo desde que estuve en la marca de lencería? Solía odiar a esas mujeres, ¿ahora era todo lo que siempre había odiado alguna vez?
Nada estaba bien, simplemente. Me senté al borde de la cama y apoye la espalda en ella. Los comentarios en mis redes sociales lo eran todo. Parecía tener más haters que nunca, siquiera mis fans hacían que pueda con ello.
No podía con todo, y antes que me diera cuenta, una lágrima ya caía de mi rostro. Maldita sea, era patética. Si lees esto y dices “esta chica es más estúpida de lo que creí” no te lo negare.
Lleve las manos a mi rostro y lo cubrí con ellas. Tenía todo lo que alguna vez había deseado: dinero, fama, poder, un lindo cuerpo, una carrera exitosa, chicos muriéndose por mí, etc.
¿Por qué mierda estaba llorando?
De repente, sentí unos brazos alrededor de mí que me acunaban fuertemente. Por un segundo, la escena se me hizo tan conocida. Esos abrazos que más de 2 años de mi vida me acunaron, ¿habían vuelto? Levante mi mirada, pero me encontré para mi sorpresa, con la de Iván sobre mí.
-¿Iván? Yo…-intente susurrar, pero me interrumpió
-sh-me callo-tranquila, sabes que no tienes que pretender estar bien para mí-hundió su cabeza en mi cuello y yo apoye mi rostro en su pecho, por más que odiaba admitirlo, de vez en cuando necesitaba un abrazo de verdad.
Lo abrace más fuerte y mis lágrimas dejaron de brotar por unos segundos. Luego Iván me sonrió, me invito un almuerzo, y no toco el tema más a lo largo del día.
Más tarde.
Estaba en el cuarto de la casa de Zayn que se suponía era mío. Intentando escribir una nueva canción, pero mi mente divagaba en Zayn y en nuevas letras sobre un amorío, y quería despegarme de ese ámbito. Seguía tocando pero, simplemente era lo mismo.
-¿Bloqueo de escritora?-escuche una voz tras de mí.
-¿ahora te dedicas a espiar a las personas?-sentí su sonrisa plasmada en su rostro.
-solo a las que me entretienen-esta vez la sonrisa se plasmó en mi cara.
Deje la guitarra a un lado e intente levantarme del suelo, el me extendió su mano para ayudarme, pero rápidamente escondí la mía y me levante rápidamente. El frunció el ceño.
-¿vamos por algo de comida?-dije intentando salir de la habitación.
-¿Qué sucede, Mikayla?-nada le dije intentando salir de la habitación. Pero Zayn era de todo, menos un tonto.
Cogió rápidamente mi muñeca y la levanto dejando a la luz unas torcidas cicatrices en mi piel blanca. El levantó sus ojos a mí sin expresión.
-¿Por qué? ¿Tu, Mikayal Jackson, haciéndote daño a ti misma?-quite rápidamente mi muñeca de su agarre.
-fue un accidente-dije bajando la mirada.
-¿acaso tengo semejante cara de estúpido? No respondas-dijo cortante. Yo mire más hacia el suelo.
-tu no me puedes juzgar en este momento-dije a regañadientes.
-no iba a juzgarte-susurro intentando acercarse a mí, pero yo retrocedí unos pasos. No necesitaba una terapia en estos momentos-¿Qué mierda llevo a la gran Mikayla Jackson que se amaba tanto, a algo tan bajo?-casi escupió sus palabras. Fue un tono sínico propio de Zayn Malik. Él sabía que a esa versión de él es a la única que yo escucharía. ¿Acaso se sentía ofendido? Como el paso años diciéndome “metete en tus putos asuntos”.
-eso no te interesa. Metete en tu maldita vida perfecta-las palabras se me escapaban como una manguera de estupideces.  Sabía que su vida no había sido perfecta, pero no podía ser peor que lo que había sido la mía.
-¿mi vida? ¿MI VIDA?-comenzaba a levantar la voz. Llevo las manos a los bolsillos traseros de su pantalón y de allí tiro hacia mí unos pequeños sobresillos con polvo blanco dentro de ellos. Oh no, no otra vez aquello.
-eso es lo que ha sido toda mi puta vida desde que tu saliste de ella, joder. No te atrevas ni por un segundo a decir que mi vida es perfecta, Mikayla porque ni tu ni nadie sabe una mierda de ella-me dijo enojado.
Y en ese momento lo pude ver en sus ojos.
Zayn Malik estaba completamente roto.

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