Entrevista a Mikayla
Jackson para the new york times style magazine.
¿Hay algo que no
hayas conseguido?
Nunca se puede decir que ya lo has conseguido todo. Siempre se aprende y la vida es una lección que nunca acaba. La moda es mi vida y he trabajado duro para llegar donde estoy. No quiero llegar a los 40 y ser solo modelo. Me gusta aportar cosas a los demás y a mí misma.
¿Cómo empezó todo?
La vida no ha sido fácil para mí. Empecé en una banda independiente de rock, luego las cosas llegaron una tras otra.
Nunca se puede decir que ya lo has conseguido todo. Siempre se aprende y la vida es una lección que nunca acaba. La moda es mi vida y he trabajado duro para llegar donde estoy. No quiero llegar a los 40 y ser solo modelo. Me gusta aportar cosas a los demás y a mí misma.
¿Cómo empezó todo?
La vida no ha sido fácil para mí. Empecé en una banda independiente de rock, luego las cosas llegaron una tras otra.
Antes trabajaba en un negocio en
atención al cliente, así que sí, tuve trabajo antes de tener el éxito de ahora.
Y de repente,
todo cambió...
Si creo que desde el principio de Faylay el éxito vino seguido cada paso, así
que creo que fue genial.
¿Y cómo te
ganaste ese respeto?
El mundo de la moda es un mundo
frívolo, donde tienes que luchar mucho para hacerte respetar. He sacrificado
muchas cosas para llegar donde estoy. En todos mis años de carrera, nunca he
llegado tarde a un trabajo. Eso lo ven los clientes, que no solo quieren
contratar a un rostro bello. Si no eres seria y profesional, no sirve de nada
tu belleza. Mis clientes saben que llevo mi trabajo al máximo de mis
responsabilidades.
Monsieur Christian Dior creó este
perfume inspirándose en su hermana, Catherine, que luchó con los aliados.
Condecorada con la medalla de honor, era una mujer libre, peleona,
independiente, que decía la verdad incluso cuando le podía costar muy caro. Yo
estoy feliz por poder recoger un poco de esta herencia.
Tú también eres una mujer fuerte y peleona.
¿Cuándo y por qué decidiste bajar al campo para ayudar a otros?
Cuando estaba en Harvard tuve la
suerte de encontrarme a Rania de Jordania, la mujer que más
admiro. Hablamos y ella sostenía que es la economía la que mueve a las
personas, la política, el mundo. He viajado y he visto la extrema pobreza en la
que vive la mayor parte de la humanidad y ha sido un shock. Desde entonces
colaboro con FINCA International [de la que la actriz ha
pasado a ser embajadora], una asociación que promueve el microcrédito para
ayudar a mujeres emprendedoras en países del Tercer Mundo.
Un hombre también puede ser dulce y
romántico. De hecho, todos los hombres deberían serlo. Creo que en
todos nosotros conviven una parte masculina y otra femenina; y yo no soy una
excepción.
No, he seguido jugando, pero a un
nivel mayor. Al fin y al cabo, fingir ser otro es un juego apasionante. Además,
siempre he tenido amigos estupendos.
¿Sales a menudo con tu novio?
Sí, a la playa, a muchas red carpets,
salimos mucho, lo disfruto.
¿Cómo has conseguido en todos estos años bajo
los focos mantener tu vida privada a un lado?
Supongo que será porque no soy nada
ruidosa y mi vida personal no le interesa a nadie.
Resulta inevitable, considerando que
quienes producen, escriben y dirigen las películas siguen siendo
mayoritariamente hombres. Ojo, me encanta ver películas de hombres. Es solo que
no es normal que la presencia de las mujeres sea tan minoritaria. Por supuesto,
eso mismo pasa en todos los ámbitos. Cualquier reunión de cualquier empresa en
la que solo haya una mujer contribuye a perpetuar el problema.
¿Habiendo crecido
en un ámbito tan alejado del mundo del espectáculo, cómo fue que te decidiste
por la actuación como una forma de vida?
Alguien escribió en Wikipedia que mi
madre era mi manager y ella reaccionó diciendo “Yo no soy tu manager, nunca me
quedaría con un porcentaje de tus ganancias”. Ella siempre me apoyó, mis dos
padres siempre me apoyaron, sin quedarse con ningún porcentaje de mi sueldo.
A
mí me encantaba bailar, cantar o hacer algún espectáculo para la familia,
porque vivía en Long Island donde muchos chicos de mi edad hacían pruebas de
audición para comerciales o programas de TV y guardaban lo que ganaban para
estudiar después en la Universidad. Por eso yo conocía gente que tenía
representante y les pedí a mis padres si me dejaban tener uno o ir a las
pruebas de audición y fueron lo suficientemente buenos como para permitírmelo.
Supongo que tuve suerte de tener un primer trabajo (con la película ‘The
Professional’), con un buen director y un buen personaje, porque no era algo
que yo había elegido como una carrera.
¿Y cómo fue que
sobreviviste a los problemas o rebeldías que suelen tener los actores que
trabajan desde muy jóvenes?
Esa fue una gran conversación que
tuvimos en casa, mucho antes de que me permitieran trabajar. Mis padres no
tenían nada que ver con la industria del espectáculo y pensaban que los actores
jóvenes se convierten en drogadictos o terminan en la cárcel y no era el camino
que ellos querían para mí. Yo tuve que luchar, llorar y rogar muchísimo.
También fue algo grande para la familia, porque obviamente mamá venía conmigo,
mientras mi padre trabajaba en Nueva York, así que mi trabajo también separó a
la familia por mucho tiempo. Fue un gran regalo que hayan confiado tanto en mí.
Me protegieron bastante bien y por eso tampoco estuve expuesta a las locuras
que escucho de otros colegas míos que también trabajaban en el mundo del
espectáculo y dicen que llegaron a ver drogas y lugares muy extraños que yo
nunca vi, porque mis padres estaban siempre cerca mío. Pero también me dieron
suficiente libertad como para poder ir y trabajar desde tan jovencita.
Sí. Supongo que es un verdadero
fenómeno. Yo aprecio la gente que escribe personajes que son interesantes o
inusuales, en vez de algún rol femenino como la típica novia de una película.
¿Cómo ves
entonces el rol de la mujer en Hollywood después de haber luchado tanto por la
igualdad de género en el cine?
Me pone contenta que sea parte de las
conversaciones porque es una forma de cambiar el comportamiento el solo hecho
de que la gente hable tanto del tema. Los grandes estudios ya empiezan a elegir
mujeres para dirigir cine y claramente están respondiendo a la presión. Pero no
me parece correcto decir que una mujer directora es mejor o peor que un
director hombre, porque cada director tiene su propia visión. Y es algo que
tampoco se ve mucho en Francia, donde la nueva generación de directores tiene
muchas más mujeres que hombres. Pero cuando la mayoría de los estudios de cine
están controlados por hombres, es inevitable ver que las películas que ponen en
el cine también las dirigen hombres como ellos.
Supongo que empezó cuando me empezaron
a llegar personajes que requerían madurez, como ‘Goya´s Ghost’ o ‘V for
Vendetta’, donde me metí tanto en el personaje, la historia y la investigación
que era como vivir adentro del personaje, sin importarme que la película no
tuviera éxito.
¿De verdad?
Sí, todo eso desapareció porque llegué
a un punto donde estaba viviendo una experiencia que nadie iba a poder
quitarme. Dos meses de vivir con Goya y sus pinturas, fue una experiencia que
nunca voy a olvidar, aunque la película la hayan visto solamente cuatro
personas.







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