Entrevista a mikayla en el backstage.
¿Qué esperas del Victoria's Secret Fashion Show? ¿Crees
que será diferente por ocurrir en Europa?
¡Sí! Hasta ahora ha sido una experiencia extrasensorial.
Es tan emocionante. Hemos volado juntas, estamos todas en el mismo hotel, vamos
en autobús juntas... es como un viaje con el colegio pero con 46 bellas
modelos.
¿Te has preparado de manera diferente al ser tu segundo
desfile?
En tu primer desfile no sabes qué esperar. Todo lo que sabes
es lo que has visto por la televisión y en las fotos de backstage.
No es hasta que llegas aquí cuando ves lo caótico que es en realidad el backstage,
desfilar por la pasarela... Este año ya lo tengo todo asimilado, y puedo
pararme y disfrutar más de todo. Es muy muy emocionante. Y yo soy europea por
lo que, en cierta manera, me siento como en casa.
¿Qué hace diferente trabajar para Victoria's
Secret?
He trabajado con ellos cerca de dos años y medio. Trabajo
con ellos durante todo el año, y coincides con algunas compañeras, nos
llamamos... y aquí es donde todas nos juntamos. Es el show más
grande del mundo. El show que toda modelo quiere hacer.
Trabajas duro para lograrlo, es difícil, pero cuando lo consigues marca un
punto y aparte en tu carrera. Es una magnífica plataforma, no sólo para el
mundo de la moda. La gente te reconoce, puedes inspirar a otra gente, a chicas
jóvenes... Es una gran responsabilidad.
¿Has podido conocer a Blanca Padilla?
¡Sí! Ya nos hemos conocido.
¿Cuál sería tu consejo para alguien como ella, que está a
punto de desfilar por primera vez para Victoria's Secret?
Disfrútalo. Asimílalo, interiorízalo todo,
intenta no estresarte demasiado y estate tranquila. Pásatelo bien, es un show muy
divertido. Recuerdo el año pasado, me sentía tan feliz de estar allí... Es un
sueño hecho realidad, un recuerdo que te va a acompañar para siempre.
Siempre se os ve sonreír sobre la pasarela, felices,
contentas de estar aquí...
¡Sí! La parte más dura es el momento de la cola antes de
salir. Eso es lo más estresante. ¡Es horrible! Quieres ir al baño, no puedes;
quieres agua, tampoco puedes... Sólo puedes esperar y piensas, "¿Qué
hago, qué hago?! ¡Oh dios mío! Estoy de los nervios, seguro que me caigo".
Todo eso pasa por tu cabeza en apenas un momento pero luego, tan pronto pisas
la pasarela, tu mente bloquea todos esos pensamientos y simplemente te manda
una orden: "¡No te caigas!".
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