Entrevista
a Mikayla para uncut.
¿Le
atrae la moda?
Lo mío no es tanto una
relación con la moda como una relación con la cultura visual. En esta sesión
fotográfica pensé: fuera los tacones, fuera las joyas, que sea solo yo y el
cielo azul detrás. Esas son las cosas que me inspiran, los fotógrafos y el
cine. En mis letras y en mi sonido me ha atraído más la imagen que la música.
Pues mira, pensaba que
nunca dejaría Nueva York, pero ahora cada vez que vuelvo a EE UU, veo que
me decanto por California. Tengo un chalet dentro del hotel Chateau Marmont, en
Los Ángeles, y ahora una amiga me va a ayudar a buscar casa en Hollywood.
Algunos días son
mejores que otros. Antes de todo esto, yo era muy feliz. Estaba muy involucrada
en mi comunidad, tenía gente alrededor, podía ver a mi familia a menudo… Por
las noches escribía canciones y me lo pasaba bien. Y ahora… ¡Hay toda esa gente
ahí fuera! [dice refiriéndose a los fotógrafos, maquilladores, estilistas,
asistentes y personal de la discográfica que participan en la sesión]. No
disfruto tanto de algunas cosas como antes.
No, no soy esa clase
de persona. Era feliz escribiendo las letras y no quería más. Solo tener
suficiente dinero para pagar el alquiler y los impuestos. No tenía grandes
ambiciones.
Tengo un pequeño grupo
de amigos y no tienen nada que ver con la música. Mis amigas son buenas chicas,
con los pies en la Tierra. Una trabaja en el sector inmobiliario, otra en
Bloomingdale’s, otra es la jefa de marketing… Las echo de menos.
Todas
sus letras están escritas en primera persona. ¿Cree que eso contribuye a
generar confusión o curiosidad sobre usted?
Son todas reales. Yo
soy la protagonista de todas mis letras. Pero no creo que sean tan
controvertidas. Cuentan cómo me han ido las cosas a mí. Dejé mi casa a los 14
años para ir a un internado porque me había metido en problemas. Después llegué
a Nueva York… Mira, Video Games no es más que un día en mi vida. La gente dice
que es una canción antifeminista y yo pienso ¿por qué? Estudiaba y me mantenía
a mí misma. Al final del día solo quería quedarme en casa con mi novio y jugar
con videojuegos.
¿Le
molesta que la llamen antifeminista?
No es una de las cosas
que más me molestan. Y quizá sí hay algo de verdad en ello. Soy una chica muy
dura y me gusta un hombre que sea fuerte en todos los sentidos. Puede que
incite a los hombres a mostrarse poderosos conmigo. Yo hago muchas cosas,
trabajo muy duro y lo controlo todo. Así que al final lo que quiero es que haya
alguien que me ayude a sentirme delicada y sexy otra vez.
¿Lee
todo lo que se publica sobre usted? Porque eso es casi un trabajo a tiempo
completo.
Al principio sí,
porque nunca nadie había escrito sobre mí y me afectaba. Me había pasado los 10
años anteriores intentando ser una buena persona. Dejé de beber, tenía una
buena relación con mi familia… Cuando empezaron a mezclar a mi familia en todo
esto me indigné. He aprendido que todo lo que dice la prensa puede ser mentira.
Eso es mal periodismo
y mal comportamiento. Debería ser ilegal. Todo lo que tenían que hacer esos
periodistas era hablar con algunos de mis conocidos. Cualquiera les diría que
todo lo que hice, lo hice sola. Yo escribí las canciones, yo dirigí los vídeos.
Y respecto a mi nombre, empecé con mi nombre real, pero sobre el escenario
siempre actué con uno distinto. Todo el mundo lo hace.
¿Y
por qué cree que se ha generado en torno a usted ese debate sobre lo que es
auténtico y lo que no?
No lo sé, no hay nada
más auténtico que yo. Entendería que se cuestionase a alguien que dice que
escribe sus canciones y no lo hace, o a alguien que dice que su pasado fue de
determinada manera y miente. Pero no a mí.
¿Disfruta
cuando está sobre el escenario?
Ahora empiezo a
disfrutar. Cuando estoy en París o Italia, me lo paso bien. Cuando estoy en
Hollywood, también, porque la prensa de Los Ángeles me entiende, sabe que no
estoy intentando vender un mensaje. Solo canto. Pero hay otros lugares en los
que la crítica no me comprende. La gente con ojos normales te mira y busca a
alguien como ellos, y yo no soy así. Yo hago lo que quiero.
Sí, siempre. Por eso
quise estudiar Filosofía. Estaba sobrepasada por el mundo y me alucinaban las
cosas que preocupaban a otras personas: ¿qué hacemos hoy?, ¿dónde vamos de
vacaciones?, ¿te gustan mis zapatos? Yo, en cambio, siempre andaba buscando una
guía, una señal, un poder superior.
Para
ser el clásico disco de ruptura sentimental, en su primer álbum, fu, no hay
despecho. Más bien se intuye añoranza.
En ese momento, hablar
del amor me hacía sentir viva otra vez. Lo basé sobre esa persona para darle
estructura, aunque en realidad habla de más cosas: de conducir de noche por
California, de la tristeza que a veces te da el verano…
Nunca comento ese
tema. Es difícil para mí, todo lo que digo se saca de contexto. ¡Lástima que me
hagas esa pregunta! La entrevista había ido tan bien hasta ahora…








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